Jalisco
Encuentran osamenta en la Antigua Central Camionera
Un grupo de trabajadores dio con un extraño hallazgo que rápidamente los obligó a dar aviso a las autoridades
GUADALAJARA, JALISCO.- Cuando realizaban labores de saneamiento en los túneles de la Antigua Central Camionera, ubicada en el cruce de la Avenida R. Michell con la calle de Los Ángeles, un grupo de trabajadores dio con un extraño hallazgo que rápidamente los obligó a dar aviso a las autoridades, pues acababan de encontrar una osamenta humana.
El informe se realizó poco después de las 17:00 horas de ayer, luego de que el encargado de la obra turnara el aviso a las autoridades de la Central y éstas a su vez a la Policía de Guadalajara, cuyos elementos corroboraron el hecho y dieron parte al Servicio Médico Forense (Semefo).
El trabajador que encontró los restos óseos, de nombre Darío Hernández Zepeda, informó que sus labores del día estaban por concluir, y fue cuando daba los últimos palazos que dio con lo que —pensó— se trataba de una roca blanca, la cual levantó y constató que era una mandíbula humana.
A su llegada, las autoridades forenses comentaron entre sí que los restos óseos tendrían varios años sepultados en el lugar, dada la porosidad que se les apreciaba a simple vista. No obstante, serán sometidas a pruebas rigurosas para determinar a exactitud el tiempo que permaneció bajo la tierra.
Trascendió extraoficialmente que los huesos podrían pertenecer a una persona de entre 35 y 40 años. Los peritos tardaron varios minutos en asegurar los fragmentos que estaban en el sitio: una pequeña zanja de aproximadamente un metro de profundidad.
El informe se realizó poco después de las 17:00 horas de ayer, luego de que el encargado de la obra turnara el aviso a las autoridades de la Central y éstas a su vez a la Policía de Guadalajara, cuyos elementos corroboraron el hecho y dieron parte al Servicio Médico Forense (Semefo).
El trabajador que encontró los restos óseos, de nombre Darío Hernández Zepeda, informó que sus labores del día estaban por concluir, y fue cuando daba los últimos palazos que dio con lo que —pensó— se trataba de una roca blanca, la cual levantó y constató que era una mandíbula humana.
A su llegada, las autoridades forenses comentaron entre sí que los restos óseos tendrían varios años sepultados en el lugar, dada la porosidad que se les apreciaba a simple vista. No obstante, serán sometidas a pruebas rigurosas para determinar a exactitud el tiempo que permaneció bajo la tierra.
Trascendió extraoficialmente que los huesos podrían pertenecer a una persona de entre 35 y 40 años. Los peritos tardaron varios minutos en asegurar los fragmentos que estaban en el sitio: una pequeña zanja de aproximadamente un metro de profundidad.