Jalisco
El nuevo mercado debe pensarse para el siglo XXI
Debe trabajarse en un proyecto integral, asegura el ex titular de Inspección y Vigilancia
GUDALAJARA, JALISCO (07/MAY/2014).- En el mismo lugar, con la misma gente, pero con infraestructura moderna y adaptada al crecimiento del comercio en la ciudad, así debe proyectarse la reconstrucción del Mercado Corona, según la percepción del ex titular de la Dirección de Inspección y Vigilancia, Salvador Orozco Santillán.
“Deben hacer un proyecto integral que incluya no sólo la reconstrucción y la edificación del mercado, sino el impacto a la periferia”.
El ex funcionario agrega que los locatarios que estaban en el mercado no querrán moverse de la zona, ya que “el flujo de visitantes en el Centro Histórico determina el interés de la permanencia de los locatarios en ese mismo punto”. Explica que si la zona no les da esa misma posibilidad, “no se va a resolver ese asunto”.
“El punto alterno debe tener el flujo de visitantes que tienen en el Centro Histórico para que resulte interesante a los locatarios”.
Entre los pasos a seguir para este hecho menciona que el Ayuntamiento de Guadalajara debe tener un padrón de los comerciantes que estaban trabajando en el Mercado Corona, como los mismos locatarios lo han hecho.
Recomienda que se evite la adhesión del comercio informal en alrededores del nuevo mercado, con el fin de recuperar los espacios públicos, lo cual es una prueba de alto grado de dificultad para superar. Sobre la reubicación momentánea, o quizá permanente, de los comerciantes, indica que “es viable, pero corresponde al Ayuntamiento determinarlo”.
Orozco Santillán destaca que el Mercado Corona es un sitio emblemático que debe ser reconstruido y utilizado para el mismo fin por su capacidad de comercialización, cocina tradicional, herbolaria y hasta cuestiones artesanales, siempre y cuando conserve las características arquitectónicas “de los edificios del Centro Histórico”.
“Lo deseable es que de inmediato se proceda a la edificación del nuevo mercado para evitar que las familias que dependen del comercio formal sufran de un vacío económico prolongado”.
UNIDADES A DIÉSEL SUSTITUYEN AL TROLEBÚS
Las rutas 400 y 500 modifican su recorrido
El cierre de Avenida Hidalgo frente al Mercado Corona, tras el incendio del inmueble, afecta el paso de las rutas 400 y 500 del trolebús. Aunque el servicio se presta, lo hace con 14 unidades a diésel en lugar de las 30 del servicio eléctrico, informó el Sindicato de Empleados del Sistecozome.
Descontrol entre los usuarios es lo que se detecta por los cambios obligados de recorrido en algunas cuadras del Centro tapatío, indica el líder de la organización sindical, Toribio Lucero García.
Al pasar poco menos de la mitad de las unidades que normalmente prestan el servicio, las frecuencias de paso son más amplias, por lo tanto, los tiempos de espera para los viajeros, mayores.
Las unidades a diésel que provienen del Oriente por la calle Industria en lugar de seguir por Independencia doblan en Liceo para tomar San Felipe, en Mariano Bárcenas retoman la ruta habitual del trolebús.
En el sentido inverso los autobuses que circulan por Hidalgo en ocasiones toman por el túnel que inicia por el Mercado Corona; otros, dos cuadras previas viran para avanzar por Juan Manuel y en Pino Suárez se incorporan a Hidalgo, para seguir el derrotero habitual, explicó el representante del Sindicato de Empleados del Sistecozome.
Lucero García refirió que desconoce cuántos días estará afectado el servicio.
Un inmueble histórico
La doctora Laura Adriana Rueda Ruvalcaba, historiadora y académica de la UdeG, señala que el edificio que se incendió el pasado fin de semana fue la casa del obispo Francisco Gómez de Mendiola, entonces, una parte del inmueble fue sede de un colegio de niñas pobres que se llamó Santa Catalina de Siena.
Después el colegio desapareció para edificar el hospital conocido como Real de San Miguel de Belén, que permaneció abierto de 1588 a 1792.
El nosocomio dejó de ser funcional porque la ciudad creció y había muchos enfermos, por ello Fray Antonio Alcalde construyó el Hospital Civil y el nosocomio ubicado en esa parte del Centro de la ciudad dejó de serlo.
El sitio donde estaba el hospital quedó abandonado y el Ayuntamiento de Guadalajara compró el inmueble a finales del siglo XVIII con el propósito de hacer un cuartel, una carnicería y una cárcel, pero se avecinaba el conflicto de la Independencia “y el proyecto no cuajó”.
La estudiosa del Mercado Corona señaló que desde entonces en las viejas habitaciones de la edificación se practicaba el comercio.
El edificio quedó derruido con la guerra de Independencia, hasta que lo reconstruyó Ramón Corona en 1888.
Después se destruyó por un gran incendio de la misma magnitud del que sucedió el pasado domingo y la reconstrucción del inmueble sucedió hasta 1911, “pero no se pudo hacer un edificio de la misma envergadura y de la misma belleza arquitectónica para la ciudad”.
El edificio que colapsó era un inmueble diseñado por el arquitecto Julio de la Peña, que data de 1964, por instrucción de Francisco Medina Ascencio, quien fue alcalde de Guadalajara y después gobernador de la Entidad.
LA VOZ DEL EXPERTO
“Es una terrible noticia”
Laura Adriana Rueda Ruvalcaba (historiadora y académica de la UdeG)
El incendio del Mercado Corona es “una terrible noticia”, consideró la doctora Laura Adriana Rueda Ruvalcaba, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
La académica, quien escribió un libro editado por la UdeG y por la Secretaría de Cultura denominado Mercado Corona y el Abasto de la Ciudad de Guadalajara, una historia del Comercio de las Prácticas Sociales y la Identidad, explicó que el Mercado Corona es en términos históricos un lugar emblemático para Guadalajara.
Lamentó el deterioro en el que las autoridades municipales dejaron este inmueble histórico, y consideró que Guadalajara está en una crisis de monumentos arquitectónicos y urbanos, particularmente en el área de mercados.
Consideró que el incendio del Mercado Corona significa “un descalabro a la economía regional y local”, y explicó los motivos por los que se construyó ese inmueble hace varias décadas.
Plazas públicas no son opción
El arquitecto Ignacio Vázquez Ceceña dice que la posibilidad de reubicación de los locatarios a plazas públicas no es viable, porque no están hechas para eso.
“No son lotes vacíos, son espacios públicos. Como los parques, se tiene la mala idea de que sólo hay árboles, pero no hay que llenarlos de construcciones”.
Sobre la posibilidad de rescatar Plaza Guadalajara y aprovecharla en la reubicación, señala que no es la opción más pertinente: “Hay que darles solución a los comerciantes, pero ni modo que se llene de locales arriba porque el intento de hacerlo abajo nunca ha funcionado”.
Comenta que el Ayuntamiento tiene una oportunidad única de realizar un nuevo proyecto y recibir propuestas de arquitectos jóvenes: “El concepto de la plaza comercial junto con una zona de venta de servicios se puede dar (...) Considero que sí es viable una plaza moderna.
“Lo atractivo de modernizar el mercado es su ubicación en un punto estratégico de la ciudad”.
“Deben hacer un proyecto integral que incluya no sólo la reconstrucción y la edificación del mercado, sino el impacto a la periferia”.
El ex funcionario agrega que los locatarios que estaban en el mercado no querrán moverse de la zona, ya que “el flujo de visitantes en el Centro Histórico determina el interés de la permanencia de los locatarios en ese mismo punto”. Explica que si la zona no les da esa misma posibilidad, “no se va a resolver ese asunto”.
“El punto alterno debe tener el flujo de visitantes que tienen en el Centro Histórico para que resulte interesante a los locatarios”.
Entre los pasos a seguir para este hecho menciona que el Ayuntamiento de Guadalajara debe tener un padrón de los comerciantes que estaban trabajando en el Mercado Corona, como los mismos locatarios lo han hecho.
Recomienda que se evite la adhesión del comercio informal en alrededores del nuevo mercado, con el fin de recuperar los espacios públicos, lo cual es una prueba de alto grado de dificultad para superar. Sobre la reubicación momentánea, o quizá permanente, de los comerciantes, indica que “es viable, pero corresponde al Ayuntamiento determinarlo”.
Orozco Santillán destaca que el Mercado Corona es un sitio emblemático que debe ser reconstruido y utilizado para el mismo fin por su capacidad de comercialización, cocina tradicional, herbolaria y hasta cuestiones artesanales, siempre y cuando conserve las características arquitectónicas “de los edificios del Centro Histórico”.
“Lo deseable es que de inmediato se proceda a la edificación del nuevo mercado para evitar que las familias que dependen del comercio formal sufran de un vacío económico prolongado”.
UNIDADES A DIÉSEL SUSTITUYEN AL TROLEBÚS
Las rutas 400 y 500 modifican su recorrido
El cierre de Avenida Hidalgo frente al Mercado Corona, tras el incendio del inmueble, afecta el paso de las rutas 400 y 500 del trolebús. Aunque el servicio se presta, lo hace con 14 unidades a diésel en lugar de las 30 del servicio eléctrico, informó el Sindicato de Empleados del Sistecozome.
Descontrol entre los usuarios es lo que se detecta por los cambios obligados de recorrido en algunas cuadras del Centro tapatío, indica el líder de la organización sindical, Toribio Lucero García.
Al pasar poco menos de la mitad de las unidades que normalmente prestan el servicio, las frecuencias de paso son más amplias, por lo tanto, los tiempos de espera para los viajeros, mayores.
Las unidades a diésel que provienen del Oriente por la calle Industria en lugar de seguir por Independencia doblan en Liceo para tomar San Felipe, en Mariano Bárcenas retoman la ruta habitual del trolebús.
En el sentido inverso los autobuses que circulan por Hidalgo en ocasiones toman por el túnel que inicia por el Mercado Corona; otros, dos cuadras previas viran para avanzar por Juan Manuel y en Pino Suárez se incorporan a Hidalgo, para seguir el derrotero habitual, explicó el representante del Sindicato de Empleados del Sistecozome.
Lucero García refirió que desconoce cuántos días estará afectado el servicio.
Un inmueble histórico
La doctora Laura Adriana Rueda Ruvalcaba, historiadora y académica de la UdeG, señala que el edificio que se incendió el pasado fin de semana fue la casa del obispo Francisco Gómez de Mendiola, entonces, una parte del inmueble fue sede de un colegio de niñas pobres que se llamó Santa Catalina de Siena.
Después el colegio desapareció para edificar el hospital conocido como Real de San Miguel de Belén, que permaneció abierto de 1588 a 1792.
El nosocomio dejó de ser funcional porque la ciudad creció y había muchos enfermos, por ello Fray Antonio Alcalde construyó el Hospital Civil y el nosocomio ubicado en esa parte del Centro de la ciudad dejó de serlo.
El sitio donde estaba el hospital quedó abandonado y el Ayuntamiento de Guadalajara compró el inmueble a finales del siglo XVIII con el propósito de hacer un cuartel, una carnicería y una cárcel, pero se avecinaba el conflicto de la Independencia “y el proyecto no cuajó”.
La estudiosa del Mercado Corona señaló que desde entonces en las viejas habitaciones de la edificación se practicaba el comercio.
El edificio quedó derruido con la guerra de Independencia, hasta que lo reconstruyó Ramón Corona en 1888.
Después se destruyó por un gran incendio de la misma magnitud del que sucedió el pasado domingo y la reconstrucción del inmueble sucedió hasta 1911, “pero no se pudo hacer un edificio de la misma envergadura y de la misma belleza arquitectónica para la ciudad”.
El edificio que colapsó era un inmueble diseñado por el arquitecto Julio de la Peña, que data de 1964, por instrucción de Francisco Medina Ascencio, quien fue alcalde de Guadalajara y después gobernador de la Entidad.
LA VOZ DEL EXPERTO
“Es una terrible noticia”
Laura Adriana Rueda Ruvalcaba (historiadora y académica de la UdeG)
El incendio del Mercado Corona es “una terrible noticia”, consideró la doctora Laura Adriana Rueda Ruvalcaba, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
La académica, quien escribió un libro editado por la UdeG y por la Secretaría de Cultura denominado Mercado Corona y el Abasto de la Ciudad de Guadalajara, una historia del Comercio de las Prácticas Sociales y la Identidad, explicó que el Mercado Corona es en términos históricos un lugar emblemático para Guadalajara.
Lamentó el deterioro en el que las autoridades municipales dejaron este inmueble histórico, y consideró que Guadalajara está en una crisis de monumentos arquitectónicos y urbanos, particularmente en el área de mercados.
Consideró que el incendio del Mercado Corona significa “un descalabro a la economía regional y local”, y explicó los motivos por los que se construyó ese inmueble hace varias décadas.
Plazas públicas no son opción
El arquitecto Ignacio Vázquez Ceceña dice que la posibilidad de reubicación de los locatarios a plazas públicas no es viable, porque no están hechas para eso.
“No son lotes vacíos, son espacios públicos. Como los parques, se tiene la mala idea de que sólo hay árboles, pero no hay que llenarlos de construcciones”.
Sobre la posibilidad de rescatar Plaza Guadalajara y aprovecharla en la reubicación, señala que no es la opción más pertinente: “Hay que darles solución a los comerciantes, pero ni modo que se llene de locales arriba porque el intento de hacerlo abajo nunca ha funcionado”.
Comenta que el Ayuntamiento tiene una oportunidad única de realizar un nuevo proyecto y recibir propuestas de arquitectos jóvenes: “El concepto de la plaza comercial junto con una zona de venta de servicios se puede dar (...) Considero que sí es viable una plaza moderna.
“Lo atractivo de modernizar el mercado es su ubicación en un punto estratégico de la ciudad”.