Jalisco

El cáncer no sólo se previene en el 'mes rosa'

Autoridades sanitarias piden a la ciudadanía que se revise durante todo el año y no sólo en octubre

GUADALAJARA, JALISCO (07/DIC/2015).- Un día cualquiera de octubre, considerado el “mes rosa” por el sector salud gracias a las campañas de prevención de cáncer de mama, las unidades donde se tiene un mastógrafo reciben hasta 100 mujeres interesadas en realizarse un estudio.

La coordinadora del programa estatal de Cáncer de la Mujer, Martha Arias Novoa, lamenta que las mujeres se vuelquen en octubre a los hospitales o centros de salud, si hay oportunidad de hacerlo todo el año.

En enero, por ejemplo, la SSJ hace alrededor de dos mil mastografías en todo el Estado, incluso, se tiene que buscar e invitar a las mujeres a que acudan a practicarse el estudio.

“Se pueden ver los hospitales solos; sí se toman 10, 15 o 20 mastografías en el día, pero en comparación de octubre, que llegan 100 pacientes, o que se quedan pendientes; eso es lo que me mortifica, que en octubre todo el mundo nos volcamos y creemos que es una mega campaña. Sí es un mes de concientización, pero tiene que ser todo el año”.

Tan sólo en la campaña de octubre pasado la SSJ realizó 18 mil mastografías en todo el Estado, las cuales atraviesan un proceso de captura e interpretación para luego comenzar a buscar a las propietarias del estudio y entregárselos. Esta cifra es igual a la que se tuvo durante 2014.

La entrega de resultados en un mes que no es octubre puede hacerse en un promedio de 21 días. En tiempo de campaña, la entrega puede demorarse un poco más.

“Esto no es una enfermedad de urgencia, no es un apéndice, los resultados no los entregamos al día siguiente, porque tiene que llevar un proceso, sobre todo de interpretación, no es una cosa escrita, son imágenes y se tienen que analizar y revisar; llevan un tiempo determinado para poderlas revisar”.

Sin embargo, en el caso de las mujeres que presentan un resultado sugestivo a cáncer de mama, se hace una priorización con ellas y son buscadas de inmediato para hacerles un ultrasonido y completar el diagnóstico presuntivo radiológico, advierte la funcionaria.

“Las pacientes que salieran con alguna sospecha de cáncer todavía tienen que entrar en un proces con estudios de laboratorio complementarios, con ultrasonidos, programarla, hablar con ella, convencerla para que pueda hacerse una biopsia”.

El IJC atiende a 107 mujeres
 

De alrededor de 18 mil mujeres que fueron sometidas a una mastografía en la campaña de octubre de 2014, un total de 107 mujeres que dieron positivas en cáncer de mama eligieron a la SSJ para atenderse, y actualmente reciben tratamiento en el Instituto Jalisciense de Cancerología (IJC).

El resto de mujeres con diagnóstico se fueron a atender a otras instituciones como el IMSS, ISSSTE o en privadas.

“Las pacientes, dentro del Instituto, tienen toda la atención, desde la nutricional, psicológica, el acompañamiento emocional, aparte de las cirugías y el tratamiento médico quirúrgico”, señalan autoridades médicas.

SABER MÁS

Enemigo de la vida


• El cáncer de mama es la primera causa de muerte por este padecimiento en México, y cada año ocurren más de 20 mil casos.

• En el Estado de Jalisco, en 2014 se registraron mil 573 casos de cáncer de mama y un total de 477 fallecimientos.

• Hasta agosto de este año, se tiene un registro de 152 nuevos casos y más de 200 defunciones, según datos preliminares.

POR CIERTO

Tres de cada 10 no van por resultados


El año pasado, la SSJ hizo 89 mil mastografías en todo el Estado, y tomando en cuenta que más de 30% de los estudios no son reclamados o entregados a las mujeres, se habla de que alrededor de 30 mil mujeres que se practicaron el estudio no supieron si tenían posibilidades de tener cáncer o no.

TESTIMONIO

“Si te ve triste, te agarra”


Gregoria Guendolain Ordoño se sienta en el sillón de su departamento, se acomoda en la orilla y empieza a platicar. Las palabras fluyen de manera sencilla, y en ningún momento se quiebra, al contrario, todo el tiempo suspira y sonríe.

Ese día, Gregoria decidió vestir de colores oscuros, pero le añadió color a su atuendo con una bufanda color rosa, curiosamente, con el que se identifica a la lucha contra el cáncer de mama.

Ella tiene 39 años y es una sobreviviente de esta enfermedad. Hace siete años, por estas mismas fechas, se tocó una “bolita” en uno de sus senos, que creció rápidamente. Como es comerciante de las afueras del Antiguo Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”, decidió ir al lugar más cercano y fue al Instituto Jalisciense de Cancerología (IJC), en donde ese mismo día se le practicó una mamografía.

Cuenta que su atención fue rápida, personalizada y con calidez. Le dijeron “no te vayas, vamos a hacerte un ultrasonido”. Algo sospechoso había en los estudios, parecía cáncer. Pero fue hasta que se realizó una biopsia cuando se dio el diagnóstico final: era cáncer de mama y requeriría de quimio y radioterapias.

“Yo salí y sentí que caminaba y no pisaba, no creía que me estuviera pasando esto; tenía 32 años, nunca piensas que te va a pasar, y yo con tres hijos, una chiquita en preescolar, yo no los iba a dejar sin su mamá; en el miedo, me imaginaba a mi hija la menor llorando en un rincón, sin su mamá”.

Luego se le programó para cirugía de retiro de mama en el mes de abril, es decir, cinco meses después. La saturación de pacientes en el instituto no permitía tener una cita más pronta, pero tampoco tenía el dinero para practicarse la cirugía en lo particular.

“Yo le lloraba al doctor, lo esperaba todo el día, andaba yo detrás de él, y le decía, ‘opéreme, hágame la cirugía’; fíjate, la desesperación, necesitaban cortarme la mama completa”.

Finalmente, consiguió que su cirugía fuera en febrero, para después continuar con ocho quimioterapias, 27 radiaciones y 17 vacunas. Primero, sus consultas eran cada mes, y ahora, a siete años de la cirugía, las citas son cada trimestre, para revisión general de salud.

Todo su tratamiento fue cubierto por el Seguro Popular, a través de Gastos Catastróficos.

El próximo año Gregoria cumple 40 años, y según ella misma dice, se siente feliz, plena, llena de vida y sin miedo. Ya no se preocupa por las mismas cosas, cambió su manera de ser y de ver la vida.

“El mundo no se te acaba, y al contrario, qué bonito salir a la calle y decir, yo lo viví y lo superé; soy otra persona, le doy gracias a Dios porque él me dio mucho valor para seguir”.

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