Jalisco
Dueño de camioneta y amigos, arrestados tras accidente
Autoridades sospechan que individuo mintió y reportó su camioneta como robada para evitar pagar choque
ZAPOPAN, JALISCO (24/FEB/2013).- La madrugada de este domingo se registró un accidente con un vehículo volcado en Acueducto y Periférico que no habría hecho más que engrosar las estadísticas de los accidentes de no ser por el enredo que se suscitó entre los presuntos tripulantes del vehículo, involucrados por las evidencias que fueron halladas en el lugar, y el dueño, que estaba ausente e intentó defenderlos.
Poco después de la medianoche del sábado, una camioneta Toyota Tacoma plata de modelo reciente, placas JR-39015, se impactó contra la barrera de contención que divide los carriles en la curva de Acueducto, justo debajo del Periférico. El choque la hizo volcar sobre el costado derecho y que dos segmentos de la barrera se desplazaran.
En algún momento cercano, la aseguradora recibió un reporte telefónico de que la camioneta había sido robada; la presunta víctima del robo dijo que fue un asalto con violencia, pues lo habrían golpeado y bajado de la camioneta con una pistola.
Pero, más o menos a la misma hora, policías de Zapopan circulaban por la zona del accidente cuando detectaron el vehículo volcado y, al acercarse, encontraron a dos hombres, José Roberto Bailón Aguilar y José Luis Linares Merino, sacando objetos de la camioneta. Como ésta tenía reporte de robo, los gendarmes los detuvieron y esposaron.
Los hombres dijeron conocer al dueño de la camioneta, pero aseguraron que no era él quien la conducía durante el accidente: “La traía otro bato que no es el dueño”, declaró uno. Admitieron que algunos de los objetos dentro de la camioneta les pertenecían, pero dijeron que ninguno iba conduciéndola; había rastros de cerveza derramados en la tapicería.
Al lugar llegaron elementos de la Policía Vial, incluyendo al comisario general, Felipe Prado Trejo. Ahí le entregaron un teléfono celular encontrado en el sitio, que sonó: el interlocutor se identificó como el dueño de la camioneta, el mismo que la había reportado como robada: “Sí, está volcada acá en Acueducto y Periférico, también están los dos hombres que te la robaron. Puedes venir”.
Pero, mientras tanto, uno de los detenidos comenzó a exigir que le quitaran las esposas para buscar su cartera y celular, que se habían quedado dentro de la camioneta. El otro pidió que también le quitaran las esposas para entregar las llaves del vehículo, pues él las traía consigo.
Poco después llegaron dos hermanas de la persona que reportó la camioneta como robada, Servando Bueno García, e identificaron a los detenidos como amigos de su hermano. Y poco después llegó el mismo dueño, quien traía un golpe en la frente, que atribuyó a los presuntos ladrones. Al ver a sus conocidos esposados, les preguntó: “¿Por qué están aquí?”. “¿Cómo que por qué? Porque me esposaron”, contestó uno de ellos, tras lo que Servando cuestionó: “Ustedes no eran... ¿o sí?”. Y entonces uno de los detenidos reclamó a los policías: “Agarraron al que no deben de agarrar”.
Servando Bueno dio entonces a los elementos de Vialidad que los detenidos eran sus amigos, no los ladrones; también dijo que a los dos conocidos los había dejado, antes de que lo asaltaran, en Santa Esther, después de llegar de una fiesta.
Nadie supo explicar qué estaban haciendo los amigos dentro del vehículo volcado en Acueducto, si los habían dejado en sus casas; tampoco por qué habían dejado allí sus cosas, incluyendo una mochila, una cartera con mil 420 pesos, tarjetas de crédito y hasta una caguama llena; y menos explicaron por qué, si otras personas habían robado el auto, los amigos traían las llaves.
Como Servando Bueno no había sido encontrado en el sitio, Prado Trejo le pidió que declarara ante el Ministerio Público, pero informó que los dos amigos debían ser entregados a la Procuraduría de Justicia, dado que había un reporte de robo y ellos fueron encontrados en el vehículo y con las llaves.
Entonces, cuando las hermanas se llevaban a Servando, éste comenzó a gritar insultos a Prado Trejo, y los policías lo detuvieron por insultos a la autoridad. Todos fueron trasladados a separos para entregarlos al Ministerio Público.
Poco después de la medianoche del sábado, una camioneta Toyota Tacoma plata de modelo reciente, placas JR-39015, se impactó contra la barrera de contención que divide los carriles en la curva de Acueducto, justo debajo del Periférico. El choque la hizo volcar sobre el costado derecho y que dos segmentos de la barrera se desplazaran.
En algún momento cercano, la aseguradora recibió un reporte telefónico de que la camioneta había sido robada; la presunta víctima del robo dijo que fue un asalto con violencia, pues lo habrían golpeado y bajado de la camioneta con una pistola.
Pero, más o menos a la misma hora, policías de Zapopan circulaban por la zona del accidente cuando detectaron el vehículo volcado y, al acercarse, encontraron a dos hombres, José Roberto Bailón Aguilar y José Luis Linares Merino, sacando objetos de la camioneta. Como ésta tenía reporte de robo, los gendarmes los detuvieron y esposaron.
Los hombres dijeron conocer al dueño de la camioneta, pero aseguraron que no era él quien la conducía durante el accidente: “La traía otro bato que no es el dueño”, declaró uno. Admitieron que algunos de los objetos dentro de la camioneta les pertenecían, pero dijeron que ninguno iba conduciéndola; había rastros de cerveza derramados en la tapicería.
Al lugar llegaron elementos de la Policía Vial, incluyendo al comisario general, Felipe Prado Trejo. Ahí le entregaron un teléfono celular encontrado en el sitio, que sonó: el interlocutor se identificó como el dueño de la camioneta, el mismo que la había reportado como robada: “Sí, está volcada acá en Acueducto y Periférico, también están los dos hombres que te la robaron. Puedes venir”.
Pero, mientras tanto, uno de los detenidos comenzó a exigir que le quitaran las esposas para buscar su cartera y celular, que se habían quedado dentro de la camioneta. El otro pidió que también le quitaran las esposas para entregar las llaves del vehículo, pues él las traía consigo.
Poco después llegaron dos hermanas de la persona que reportó la camioneta como robada, Servando Bueno García, e identificaron a los detenidos como amigos de su hermano. Y poco después llegó el mismo dueño, quien traía un golpe en la frente, que atribuyó a los presuntos ladrones. Al ver a sus conocidos esposados, les preguntó: “¿Por qué están aquí?”. “¿Cómo que por qué? Porque me esposaron”, contestó uno de ellos, tras lo que Servando cuestionó: “Ustedes no eran... ¿o sí?”. Y entonces uno de los detenidos reclamó a los policías: “Agarraron al que no deben de agarrar”.
Servando Bueno dio entonces a los elementos de Vialidad que los detenidos eran sus amigos, no los ladrones; también dijo que a los dos conocidos los había dejado, antes de que lo asaltaran, en Santa Esther, después de llegar de una fiesta.
Nadie supo explicar qué estaban haciendo los amigos dentro del vehículo volcado en Acueducto, si los habían dejado en sus casas; tampoco por qué habían dejado allí sus cosas, incluyendo una mochila, una cartera con mil 420 pesos, tarjetas de crédito y hasta una caguama llena; y menos explicaron por qué, si otras personas habían robado el auto, los amigos traían las llaves.
Como Servando Bueno no había sido encontrado en el sitio, Prado Trejo le pidió que declarara ante el Ministerio Público, pero informó que los dos amigos debían ser entregados a la Procuraduría de Justicia, dado que había un reporte de robo y ellos fueron encontrados en el vehículo y con las llaves.
Entonces, cuando las hermanas se llevaban a Servando, éste comenzó a gritar insultos a Prado Trejo, y los policías lo detuvieron por insultos a la autoridad. Todos fueron trasladados a separos para entregarlos al Ministerio Público.