Jalisco

Desaprovechan invento local para fortalecer los pavimentos

El producto Biocompact es capaz de fusionar los componentes del suelo para incrementar su densidad y volver más duradera la carpeta asfáltica o concreto hidráulico

GUADALAJARA, JALISCO (02/AGO/2010).- “Me dije: ‘algo anda mal’, hasta que me di cuenta que era un gen muy particular…”. Así se desenvuelve la conversación con el doctor en Bioingeniería, Gregorio Cuevas Pacheco, quien descubrió en Jalisco una molécula activa capaz de fusionar los componentes del suelo para incrementar su densidad y volver más duraderos los pavimentos asfálticos y de concreto hidráulico en calles, carreteras y aeropistas.

El académico del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente ( ITESO) modificó el Ácido desoxirribonucleico (ADN) de una bacteria inocua, y la convirtió en una fábrica viva dentro dicha molécula.
Biocompact, nombre de su innovador producto, actúa directamente en las terracerías que serán la base de la carpeta asfáltica o del concreto hidráulico. Es un líquido que contiene la molécula descubierta al que se le agrega agua, para regar el área antes de poner la mezcla que se convertirá en la superficie de rodamiento.

Una vez ahí, Biocompact comienza a trabajar. En el exterior de la molécula se encuentran las cargas positivas —en el núcleo, las negativas— y con éstas comienza a atraer a otras moléculas con cargas negativas para fusionarse y aumentar la densidad y fortaleza de la terracería hasta en 50 por ciento. Es un proceso de compactación del suelo mediante reacciones químicas, no mediante acciones mecánicas.

“Se demuestra lo que jamás se había logrado, que el valor relativo de soporte, la densidad del material, estuviera aumentando sin máquinas, sin nada, dejándolo solito. Ahí están las gráficas sobre cómo las moléculas están trabaje y trabaje”.

Nadie le creía. Le decían que después de agregar el producto, se hace una buena curva y luego se mantiene estable. Pero Gregorio insiste: “No, sigue trabajando. Es que es una molécula activa, no es un aditivo. Es una molécula que genera una reacción en cadena, por la energía tan brutal que tiene”.

Si los problemas en las calles y avenidas de la ciudad se deben a la degradación o a la mala consolidación de sus bases, lo que provoca la aparición de baches en la superficie, entonces la molécula que descubrió el doctor en Bioingenería por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), se presenta como una alternativa para incrementar la vida útil del pavimento.

Pero una cosa es modificar los genes de una bacteria, y otra muy distinta es lograr que los adelantos tecnológicos sean aprovechados por los gobiernos locales.

En casa de herrero…

El descubrimiento del científico del ITESO le valió en el año 2007 el Premio Estatal de Ciencia y Tecnología. Biocompact es buscado para su aprovechamiento en países como Estados Unidos, España y Sudáfrica. En más de cinco estados del país se ha utilizado; en Jalisco, en cambio, su implementación sigue limitada a la realización de pruebas.

— ¿Qué tanto interés han mostrado las autoridades locales para el aprovechamiento de Biocompact?
— Es un problemón. He hecho pruebas en todos los municipios con extraordinarios resultados, pero los municipios (los ayuntamientos) dicen “nosotros no hacemos las obras, nosotros abrimos concursos. A mí me da muy buenos resultados por lo que vi, pero a la hora que se abra la convocatoria, usted tiene que ir con los constructores”, y es volver a empezar. O sea, todo lo que le hiciste al municipio de nada sirvió.

Utilizando Biocompact, los procesos de repavimentación se reducen en su costo alrededor de 40% —explica el científico— pues el producto disminuye el uso de maquinaria de compactación de terracerías, con la menor inversión que esto implica en diesel y horas-hombre, sin considerar que la transformación de material de alta calidad en las bases reduce las labores posteriores de bacheo.

La molécula trabaja con cualquier tipo de suelo que se encuentre en el sitio, desde arcilla, limo, tepetate, arena o la mezcla de todos ellos.

Cuevas Pacheco considera que si trae ahorros en la inversión pública y aumenta la calidad de las bases —y por tanto, de los pavimentos—, entonces una alternativa sería reglamentar la utilización de Biocompact, pero tampoco ha sucedido.

“Ellos (en los ayuntamientos) no dicen ‘lo voy a meter en norma’. Más bien dicen: ‘yo no me comprometo, mejor que las constructoras lo usen’. Me ha llevado así el municipio de Tonalá, Zapopan, Guadalajara... no te puedes imaginar, es tocar puertas y ‘sí, cómo no, muy buen producto, vamos a hacer otra prueba’, y de ahí no pasas”, dice el también ganador del Premio Nacional de Tecnología en el año 2000.

Pero si de parte de los gobiernos locales existe reticencia y poco interés en los avances tecnológicos, el gremio empresarial no ha mostrado un rostro distinto.

“Tienen mucho miedo al cambio, a la innovación, tienen pánico. Por más que se los demuestras, pues no: ‘si mi abuelo que era dueño de la constructora, mi padre y yo lo hemos hecho siempre igual así, ¿Por qué vamos a cambiar la técnica?’”.

Y así, mientras aquí se encuentra con tan pobre respuesta, el miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia de Ciencias de Nueva York ya está en proceso de abrir una empresa directamente en los Estados Unidos, para evitar los procesos inherentes a la exportación del producto. Incluso, hay diálogos con la empresa trasnacional Cemex para el aprovechamiento masivo de Biocompact.

“Es curioso”, reflexiona, “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

Rezago histórico

En el municipio de Guadalajara se calcula que sólo en los pavimentos asfálticos existe un rezago histórico en inversión por mil 087 millones 137 mil pesos, para la sustitución de dos millones 174 mil 274 metros cuadrados de carpeta asfáltica que ya debieron haber sido renovados en su totalidad.

El presidente municipal, Aristóteles Sandoval Díaz, ha dicho que la inversión total que requiere Guadalajara asciende a cinco mil millones de pesos para todos los tipos de pavimento (asfalto, concreto, terracería, etc.).

El objetivo de la presente administración municipal tapatía es comenzar con un programa de repavimentación con una inversión de entre mil 200 y mil 500 millones de pesos, en parte mediante un crédito o un proyecto de coinversión público-privado.

Para saber


El doctor Gregorio Cuevas Pacheco es también coordinador general del Biocluster de Occidente de Biotecnología.

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