Jalisco
Dependencias tapatías toleran construcción de torre sin licencia
El Reglamento de Gestión del Desarrollo Urbano de Guadalajara prohibe comenzar una acción urbanística cuando no se cuenta con licencia de construcción
GUADALAJARA, JALISCO (16/NOV/2010).- Las dependencias del Ayuntamiento de Guadalajara, de manera particular su Dirección de Inspección y Vigilancia y la Secretaría de Obras Públicas, han venido tolerando desde el mes de febrero la edificación de una torre departamental que se erige sin contar con una licencia de construcción.
El desarrollo se encuentra en la calle Hipódromo número 2045 (también tiene frente a Privada Hipódromo número 2046), en la colonia Agraria, cerca de la confluencia de Patria y Américas, y lleva por nombre “La Escondida”. El pasado 4 de noviembre, la Jefatura de Licencias de Construcción de la Secretaría de Obras Públicas de Guadalajara, a cargo de Josefina Álvarez Sandoval, confirmó la carencia de autorización para el inmueble:
“No existe licencia de construcción porque los particulares no han cumplido con toda la normatividad y los requisitos que marca la ley para cualquier acción urbanística”, por ejemplo: “Ellos deben de otorgar áreas de cesión (al municipio), y no las han otorgado; deben de presentar el estudio de riesgo avalado por la Dirección de Bomberos y Protección Civil, y tampoco lo han presentado; también un estudio geo-hidrológico avalado por la CNA (Comisión Nacional del Agua)…”
Álvarez Sandoval asevera que desde la Secretaría de Obras Públicas se le ha notificado a la Dirección de Inspección y Vigilancia para “que procediera conforme a reglamento”, y aunque esta dependencia sí ha realizado visitas y ha impuesto clausuras incluso, no ha hecho cumplir el Reglamento de Gestión del Desarrollo Urbano de Guadalajara, que en su Artículo 102 establece: “Sólo hasta que el propietario o perito urbano de proyectos y obras hayan obtenido y tengan en su poder la licencia, y los planos aprobados, debe iniciarse la construcción”.
De hecho, los múltiples apercibimientos y actas de infracción expedidos por la Dirección de Inspección y Vigilancia, a cargo de Verónica Martínez Espinoza, forman más bien, en su conjunto, una especie de memoria de obra con la descripción del avance que ha venido registrando la torre a lo largo del año, sin que nada la detenga.
De esta forma, el registro de la dirección comienza con el apercibimiento 25527 del 16 de febrero de 2010, donde se señala como anomalía detectada la carencia de una licencia para bardeado perimetral con muros de concreto; para el siguiente apercibimiento, el 25891, del 4 de marzo, se confirma que en el sitio se “realizan trabajos en área destinada a sótano en aproximadamente 600 metros cuadrados” y que persiste la carencia de la licencia de construcción.
Para el 31 de mayo, la dependencia se da cuenta que la obra ya presenta “tres niveles de departamentos en un área de 900 metros cuadrados”, según el acta de infracción 112309, y poco después, el 4 de junio, reportaría que tiene “un nuevo avance cimbrado un cuarto nivel al 50%”.
La directora de Inspección, Martínez Espinoza, responsable de verificar el cumplimiento de las disposiciones municipales (según el Artículo 38 del Reglamento de la Administración Pública), justifica la edificación del inmueble sin la licencia correspondiente por la “tardanza” que sufren los constructores en la obtención de sus trámites en la Secretaría de Obras Públicas.
“En muchas ocasiones son muy tardados los trámites en Obras Públicas, porque son muchos los requisitos que les piden”. Y entonces “al verificar que el ciudadano está avanzando (en los trámites) y donde se está entorpeciendo es en las instituciones públicas, nosotros tenemos que tener la conciencia de que queremos auxiliar al ciudadano para que logre lo que está buscando”.
Y lo logró en este caso. Sigue la argumentación: “Vemos qué tantos avances tiene (el particular) y si realmente la institución (Obras Públicas) es la que está siendo dilatoria, nosotros tenemos que ser conscientes porque no es culpa del ciudadano, a veces es culpa de nosotros”.
Aplicar los reglamentos y acatar sus obligaciones sería un “golpe” al ciudadano: “No tenemos la idea de estar golpeando al ciudadano, porque ya bastante golpeado está por las instituciones públicas; necesitamos invitar y hacer conciencia en los ciudadanos de regularizarse y de acatar los reglamentos”.
Después de todo, así somos los mexicanos: “El mexicano es del último día, y dime quién es (sic) que tenga planeada su vida todo el tiempo. Los mexicanos somos así y estamos enseñándolos a que planeen con mayor continuidad las cosas”.
Las justificaciones y puntos a considerar expuestos por la funcionaria (la “tardanza” en los trámites de Obras Públicas o la idiosincrasia mexicana), no se mencionan en el Reglamento de Gestión del Desarrollo Urbano de Guadalajara como eximentes para realizar una obra sin la licencia correspondiente.
La Secretaría de Obras Públicas también tiene facultades para intervenir, pues el Reglamento de la Administración Pública le atribuye, entre éstas: “Controlar la edificación y urbanización en el municipio” y “llevar a cabo las acciones necesarias, a fin de corroborar que los promotores y fraccionadores cumplan con las disposiciones legales y reglamentarias aplicables en materia de desarrollos inmobiliarios… (Artículo 53)”.
Los desarrolladores
Este diario buscó una declaración del particular responsable del desarrollo “La Escondida”. Con los teléfonos disponibles en el sitio de construcción, se entabló comunicación con la empresa Sierra Providencia; sin embargo, ésta solamente se está haciendo cargo de la comercialización del inmueble, mas no de su edificación, informó el director Comercial, Bernardo Camarena.
Por lo tanto, a través de la empresa comercializadora se hizo la solicitud de entrevista con el propietario y promotor del desarrollo, Marco Antonio Zaragoza Loera, no obstante, luego de esperar más de una semana y de insistir en el interés de obtener una declaración, la petición de entrevista no se respondió.
TELÓN DE FONDO
Otros antecedentes
El desarrollo “La Escondida” tendrá 11 departamentos de lujo con vista panorámica, según su publicidad. En el mes de marzo de 2009 obtuvo su dictamen de trazo, usos y destinos específicos para una torre con nueve niveles, a través de un recurso de revisión resuelto a su favor y que tuvo que ser tramitado ante las restricciones del plan parcial de desarrollo urbano vigente en el área.
Justo frente a la torre “La Escondida” se encuentra otro desarrollo (Torre Q Hipódromo), cuyo proceso de edificación está suspendido, pues se enfrenta a un juicio de nulidad ante el Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE) por contravenir el plan parcial.
La Torre Q Hipódromo es de la desarrolladora Grupo VEQ, la misma de la Torre Q Providencia (que estuvo sujeta a un proceso de demolición municipal ordenado por el TAE, suspendido posteriormente por el amparo interpuesto por una de sus residentes) y la Torre Q Country, en la colonia Country Club, que ha generado inconformidad vecinal también por contravenir el plan parcial.
El desarrollo se encuentra en la calle Hipódromo número 2045 (también tiene frente a Privada Hipódromo número 2046), en la colonia Agraria, cerca de la confluencia de Patria y Américas, y lleva por nombre “La Escondida”. El pasado 4 de noviembre, la Jefatura de Licencias de Construcción de la Secretaría de Obras Públicas de Guadalajara, a cargo de Josefina Álvarez Sandoval, confirmó la carencia de autorización para el inmueble:
“No existe licencia de construcción porque los particulares no han cumplido con toda la normatividad y los requisitos que marca la ley para cualquier acción urbanística”, por ejemplo: “Ellos deben de otorgar áreas de cesión (al municipio), y no las han otorgado; deben de presentar el estudio de riesgo avalado por la Dirección de Bomberos y Protección Civil, y tampoco lo han presentado; también un estudio geo-hidrológico avalado por la CNA (Comisión Nacional del Agua)…”
Álvarez Sandoval asevera que desde la Secretaría de Obras Públicas se le ha notificado a la Dirección de Inspección y Vigilancia para “que procediera conforme a reglamento”, y aunque esta dependencia sí ha realizado visitas y ha impuesto clausuras incluso, no ha hecho cumplir el Reglamento de Gestión del Desarrollo Urbano de Guadalajara, que en su Artículo 102 establece: “Sólo hasta que el propietario o perito urbano de proyectos y obras hayan obtenido y tengan en su poder la licencia, y los planos aprobados, debe iniciarse la construcción”.
De hecho, los múltiples apercibimientos y actas de infracción expedidos por la Dirección de Inspección y Vigilancia, a cargo de Verónica Martínez Espinoza, forman más bien, en su conjunto, una especie de memoria de obra con la descripción del avance que ha venido registrando la torre a lo largo del año, sin que nada la detenga.
De esta forma, el registro de la dirección comienza con el apercibimiento 25527 del 16 de febrero de 2010, donde se señala como anomalía detectada la carencia de una licencia para bardeado perimetral con muros de concreto; para el siguiente apercibimiento, el 25891, del 4 de marzo, se confirma que en el sitio se “realizan trabajos en área destinada a sótano en aproximadamente 600 metros cuadrados” y que persiste la carencia de la licencia de construcción.
Para el 31 de mayo, la dependencia se da cuenta que la obra ya presenta “tres niveles de departamentos en un área de 900 metros cuadrados”, según el acta de infracción 112309, y poco después, el 4 de junio, reportaría que tiene “un nuevo avance cimbrado un cuarto nivel al 50%”.
La directora de Inspección, Martínez Espinoza, responsable de verificar el cumplimiento de las disposiciones municipales (según el Artículo 38 del Reglamento de la Administración Pública), justifica la edificación del inmueble sin la licencia correspondiente por la “tardanza” que sufren los constructores en la obtención de sus trámites en la Secretaría de Obras Públicas.
“En muchas ocasiones son muy tardados los trámites en Obras Públicas, porque son muchos los requisitos que les piden”. Y entonces “al verificar que el ciudadano está avanzando (en los trámites) y donde se está entorpeciendo es en las instituciones públicas, nosotros tenemos que tener la conciencia de que queremos auxiliar al ciudadano para que logre lo que está buscando”.
Y lo logró en este caso. Sigue la argumentación: “Vemos qué tantos avances tiene (el particular) y si realmente la institución (Obras Públicas) es la que está siendo dilatoria, nosotros tenemos que ser conscientes porque no es culpa del ciudadano, a veces es culpa de nosotros”.
Aplicar los reglamentos y acatar sus obligaciones sería un “golpe” al ciudadano: “No tenemos la idea de estar golpeando al ciudadano, porque ya bastante golpeado está por las instituciones públicas; necesitamos invitar y hacer conciencia en los ciudadanos de regularizarse y de acatar los reglamentos”.
Después de todo, así somos los mexicanos: “El mexicano es del último día, y dime quién es (sic) que tenga planeada su vida todo el tiempo. Los mexicanos somos así y estamos enseñándolos a que planeen con mayor continuidad las cosas”.
Las justificaciones y puntos a considerar expuestos por la funcionaria (la “tardanza” en los trámites de Obras Públicas o la idiosincrasia mexicana), no se mencionan en el Reglamento de Gestión del Desarrollo Urbano de Guadalajara como eximentes para realizar una obra sin la licencia correspondiente.
La Secretaría de Obras Públicas también tiene facultades para intervenir, pues el Reglamento de la Administración Pública le atribuye, entre éstas: “Controlar la edificación y urbanización en el municipio” y “llevar a cabo las acciones necesarias, a fin de corroborar que los promotores y fraccionadores cumplan con las disposiciones legales y reglamentarias aplicables en materia de desarrollos inmobiliarios… (Artículo 53)”.
Los desarrolladores
Este diario buscó una declaración del particular responsable del desarrollo “La Escondida”. Con los teléfonos disponibles en el sitio de construcción, se entabló comunicación con la empresa Sierra Providencia; sin embargo, ésta solamente se está haciendo cargo de la comercialización del inmueble, mas no de su edificación, informó el director Comercial, Bernardo Camarena.
Por lo tanto, a través de la empresa comercializadora se hizo la solicitud de entrevista con el propietario y promotor del desarrollo, Marco Antonio Zaragoza Loera, no obstante, luego de esperar más de una semana y de insistir en el interés de obtener una declaración, la petición de entrevista no se respondió.
TELÓN DE FONDO
Otros antecedentes
El desarrollo “La Escondida” tendrá 11 departamentos de lujo con vista panorámica, según su publicidad. En el mes de marzo de 2009 obtuvo su dictamen de trazo, usos y destinos específicos para una torre con nueve niveles, a través de un recurso de revisión resuelto a su favor y que tuvo que ser tramitado ante las restricciones del plan parcial de desarrollo urbano vigente en el área.
Justo frente a la torre “La Escondida” se encuentra otro desarrollo (Torre Q Hipódromo), cuyo proceso de edificación está suspendido, pues se enfrenta a un juicio de nulidad ante el Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE) por contravenir el plan parcial.
La Torre Q Hipódromo es de la desarrolladora Grupo VEQ, la misma de la Torre Q Providencia (que estuvo sujeta a un proceso de demolición municipal ordenado por el TAE, suspendido posteriormente por el amparo interpuesto por una de sus residentes) y la Torre Q Country, en la colonia Country Club, que ha generado inconformidad vecinal también por contravenir el plan parcial.