Jalisco

Cumplen 25 años salvando a niños de las calles

El Centro de Bienestar y Asistencia Jalisco A.C., es un modelo de hogar complementario donde brindan apoyo a infantes

GUADALAJARA, JALISCO (02/SEP/2010).- Con el único interés de evitar que nuestros niños se expongan a las calles mientras sus padres trabajan, dos mujeres de gran corazón decidieron emprender un proyecto que marcaría para bien la vida de cientos de pequeños que ahora tienen un futuro prometedor y un presente colmado de cariño y protección. Gracias a su ardua labor, hoy el Centro de Bienestar y Asistencia Jalisco está de manteles largos con 25 años de existencia.

La historia comienza en 1985, cuando las vidas de Constanza Larios Larios y María Luisa Castro Serrato se cruzaron.

“La maestra Constanza Larios y yo éramos dos personas que veníamos a la iglesia de San Pedro Apóstol, y ni nos habíamos visto. Un día ella le platicó al párroco Timoteo García que quería abrir una casa para atender a niños, y entonces al morir mi esposo, el padre me preguntó qué haría con mi amor y mi tiempo, después me presentó a Constanza y surgió una bonita amistad”, recuerda María Luisa con una sonrisa de nostalgia.

Para comenzar, el sacerdote les prestó la casa parroquial donde ingresaron los primeros siete niños, y la sorpresa de María Luisa fue descubrir que eran los mismos infantes a los que ella veía todas las mañanas afuera del mercado municipal.

“Eran unos niños que cuando venía a misa de 08:00, me metía al mercado, los veía y les compraba unos cuartitos de leche y pan. Por eso los conocía, y coincidentemente ‘Cony’ les daba de comer a mediodía. Cuando lo vimos nos dimos cuenta que también compartíamos ese cariño hacia ellos, y desde ese día hasta la fecha hemos sido grandes compañeras”.

El Centro de Bienestar y Asistencia Jalisco A.C. no es una casa para niños sin padres, sino un modelo de hogar complementario que brinda protección, alimentos, servicios de salud, educación integral así como apoyo con sus tareas, llevarlos a la escuela y recoger a los pequeños que van a preescolar.

La idea central es ayudar a madres o padres solteros que no tienen dónde dejar a sus hijos mientras trabajan, y especialmente a aquellos que realizan actividades riesgosas y que incrementan su sufrimiento, como la prostitución o la indigencia.

“Empezamos a detectar el principal problema, que eran familias formadas sólo con la mamá o el papá, muchas mujeres de éstas tenían dos o tres hijos de diferente papá y nos empezamos a involucrar con ellas, nos dimos cuenta qué difícil era su vida, qué difícil era conseguir un trabajo digno sin una recomendación”, señaló María Luisa Castro, una de sus fundadoras.

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