Jalisco

Comunidad wixáritari de Santa Catarina avanza hacia la autonomía

Esto con la idea de manejar sus propios recursos, proteger sus sitios sagrados, generar empleos y tener recursos para resistir ante los programas de “desarrollo”

MEZQUITIC, JALISCO.- En las asambleas que, dicen, son las más largas del mundo --en Santa Catarina (Tuapirie) tienen una duración de hasta una semana--, han inventado un nuevo término: “El manejo forestal autónomo”. ¿Qué es? Un plan territorial diseñado por la comunidad wixáritari, en el que están registrados todos los colores de la tierra, los pinos y encinos rectos que se alzan dependiendo la altura de la zona, el andar de las águilas, abejas, venados, la ubicación del guamúchil, el ciruelo, el nopal, los manantiales en los que “nació el mundo”, incluso de la contaminación del río Chapalangana por el drenaje que le arrojan pobladores de Mezquitic y Tenzompa, en la Zona Norte de Jalisco. Todo esto con la idea de manejar sus propios recursos, proteger sus sitios sagrados, generar empleos y tener recursos para resistir ante los programas de “desarrollo” que les impone el Gobierno en sus tres niveles.

Este proyecto se cocinaba a fuego lento desde hace varios años, pero desde que Tuapurie, ubicado en el Municipio de Mezquitic, rechazó la construcción de la carretera Huejuquilla-Bolaños en 2008, al interior de la comunidad se dio la siguiente discusión: “Por lo pronto sabemos qué no queremos, pero tenemos que definir qué sí necesitamos”. Y así comenzó a concretarse tanto el manejo forestal basado en los conocimientos tradicionales, por encima de los técnicos, como la creación de un bachillerato multicultural que iniciará labores en agosto.

Los mapas del bosque ya están hasta en tercera dimensión. Probablemente las únicas palabras que no caben para describir este territorio son “aburrido” o “pusilánime”, pues, a simple vista, impacta los sentidos, tanto en la pantalla como en persona. Para realizarlos, distintos grupos liderados por los más antiguos, realizaron una serie de transectos en las más de 76 mil hectáreas de la región e hicieron el registro de todo lo relevante en términos naturales y culturales (se detectaron 36 sitios relevantes para su cosmovisión).

“Este proyecto forestal va más allá de lo que se ve, pues de esto han obtenido recursos, que a la vez les ha permitido tener una postura ante el Gobierno: gracias a las ganancias del bosque pudieron pagar el plantón de más de mil indígenas cuando rechazaron la carretera (10 mil pesos al día para alimentar a todos). Y ahora también hay conflictos porque han decidido que no entra el drenaje y el presidente municipal de Mezquitic tiene dinero para esto”, cuenta Tunuary Chávez, de la Asociación Jalisciense de Apoyo a Grupos Indígenas (Ajagi).

El bosque se ha aprovechado desde hace más de 30 años. Pero con el tiempo los wixáritari se dieron cuenta de que algunas zonas sagradas se habían erosionado, ya que los técnicos registrados por la Secretaría de Medio Ambiente federal (Semarnat) daban permiso para cortar árboles en áreas que tal vez no tenían tanto valor ambiental, aunque sí cultural para los indígenas.

“Las prácticas autónomas del pueblo huichol no son nuevas, incluso las tienen desde antes del proceso de reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas con el levantamiento del Ejército Zapatista. Ellos siempre han tenido autoridades propias y protegen su cultura, pero desde el año pasado se dio este nuevo empuje, con planteamientos más allá de la carretera. Y este año se aprovecha la coyuntura de que se vence el plan de manejo del bosque. Y van a presentar el que ellos han trabajado, para que esté vigente los siguientes 10 años”, añade Chávez.

Agrega que ha sido un proceso “muy interesante, porque al descubrir entre todos los sitios, la topografía, descubres cómo la vida actual de la comunidad huichol es un reflejo de cómo nació el mundo, cómo se fundaron los pueblos, que brincaron en forma de nube a San Luis Potosí… y en fin, la historia es muy bonita y es algo presente todo el tiempo. De hecho, en los recorridos, hubo hasta lágrimas de los más viejos”.

El proceso


En 2006 se hizo un primer taller forestal en el que se analizó la historia de aprovechamiento del bosque. Ahí recordaron que había un aserradero que de repente “impuso” el Gobierno.

“Como no fue un proceso comunitario, tronó y nunca funcionó, pues no había asesoría adecuada”.

Ese año Tuapurie define reactivarlo e invierten en maquinaria.

“En ese momento había dos prioridades: obtener más recursos para la comunidad, pero no explotar tanto los recursos naturales. Por eso decidieron dejar de venderlo en rollo (a 600 pesos) y prefirieron hacer pies tabla. Más o menos la diferencia de ganancia es que de 2.5 metros cúbicos y medio se obtienen mil 500 pesos, y de esto salen mil pies tablas, por lo que ganas 15 mil pesos. Con esto, además de ganar más dinero, pudieron generar empleos”, explica el integrante de Ajagi.

En los talleres forestales que se realizaron posteriormente brilló la idea de que también el aserrín servía, y que algunos pedazos sueltos podrían transformarse en palos de escoba o cajas de verdura. ¿Y por qué no aprovechar su visión estética para realizar muebles? En 2011 habrá una carpintería. Todo, con el fin de recibir más ingresos e impactar lo menos posible el bosque.
Quienes definen dónde sí y dónde no cortar árboles, son los técnicos forestales con acreditación de Semarnat.

A finales de este año, Tuapurie presentará la nueva planeación territorial, hecha por expertos de la comunidad (un grupo de más de 10 huicholes se capacitó en manejo forestal) que únicamente necesitan una firma de uno de los acreditados por Semarnat.

En cada taller o Asamblea hay ideas nuevas. Ahora han pensado que el aserrín puede usarse para realizar abonos, lo cual resolvería un sueño que tienen desde hace tiempo. En 2004, se había decidido dejar de usar químicos, pero no se logró dado que no se pudo generar composta para todos. Ahora, con el aserradero, quieren y desean retomar esta idea agroecológica en cada una de las parcelas.

Tunuary Chávez puntualiza que el fin de semana próximo se abordará el tema. “Si te fijas, en el orden lo anotan ya como El Proyecto Forestal de Tuapurie. Para ellos es en este momento lo que les permite verse en el futuro”.

Además de lo forestal y el bachillerato, se abordarán otros puntos en la Asamblea, la mayoría encaminados hacia la autonomía, como decir “no al drenaje” y sí a las letrinas ecológicas, y la adecuación de caminos, pero “ellos dirán cómo los quieren. Se está analizando que tengan estudios de impacto ambiental, que faciliten la movilidad hacia Huejuquilla, que sean seguras, que no haya riesgos políticos, de invasión y que no sean federales; que sean comunales y ecológicas, tal vez en vez de pavimento… es algo que aún no se define, pero que está en análisis”.


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