Jalisco
Compilan estudios sobre la familia y la modernidad
El CUCSH de la UdeG publica antología de textos universitarios
GUADALAJARA, JALISCO (17/SEP/2012).- El hogar, se cree, es el espacio para la vivencia del amor y la cordialidad. Pero la familia, en la cultura occidental y cristiana, surgió con otros fines: para anexar territorios, transmitir el poder de la monarquía, hacer negocios, para ejercer el control de forma vertical o reproducir el linaje. La idea amorosa, pues, es un fenómeno contemporáneo de finales del siglo XX.
Esto se recuerda en una de las investigaciones que aparecen en la obra Entre regiones, historia, sociedad y cultura, antología que conjunta títulos de dos cuerpos académicos (“Estudios Regionales” y “Derecho y Sociedad”), de la Universidad de Guadalajara, la Universidad Benemérita de Puebla, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma.
Las investigaciones tienen en común que son estudios regionales, como la violencia en la familia en el siglo XIX, la tradición del cultivo de caña y panocha en Zapotlanejo, la publicación de una revista policiaca que se usaba para estigmatizar a las clases bajas a principios del siglo XX o la Escuela de Artes Mecánicas en Jalisco.
Durante la presentación del título, la semana pasada, en el Museo Regional, el historiador Sergio Valerio Ulloa reflexionó que los textos sobre el amor, la prensa policiaca, la criminalidad, las transformaciones económicas, las actividades de una tienda en El Grullo y la visión de naturalistas en el Estado “tienen en común no sólo la mirada regional, sino también el análisis y la experiencia de la modernidad en el siglo XIX y XX en distintos grupos regionales”.
Por su parte, el doctor Agustín Hernández Ceja platicó sobre las investigaciones antropológicas de académicos de Jalisco y de Puebla. Entre éstas se encuentran abordajes de la identidad juvenil y la memoria femenina en 1968 y 1980, que incluye entrevistas a ex guerrilleras de Puebla; del discurso memorístico de la obra de Agustín Yáñez, que para la autora es “sensorial, va de lo visual a lo olfativo y en sus pasajes hay un desfile de aromas, sonidos”; de la identidad o alteridad cultural de los migrantes que regresan a sus comunidades; de cambios culturales de poblaciones rurales del Occidente de México con fuertes flujos migratorios, como la comunidad de La Yerbabuena, en Michoacán; y de paisajes agaveros y transformaciones culturales, en Tequila, Arandas y Atotonilco, que utiliza una metodología del paisaje cultural, que es la lectura cartográfica, observación del paisaje y consulta de fuentes documentales.
La publicación fue coordinada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara y el Centro Universitario de los Altos, de la Universidad de Guadalajara. Estuvo coordinado por Jorge A. Trujillo, Federico de la Torre y Rosa Noemí Moreno.
Esto se recuerda en una de las investigaciones que aparecen en la obra Entre regiones, historia, sociedad y cultura, antología que conjunta títulos de dos cuerpos académicos (“Estudios Regionales” y “Derecho y Sociedad”), de la Universidad de Guadalajara, la Universidad Benemérita de Puebla, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma.
Las investigaciones tienen en común que son estudios regionales, como la violencia en la familia en el siglo XIX, la tradición del cultivo de caña y panocha en Zapotlanejo, la publicación de una revista policiaca que se usaba para estigmatizar a las clases bajas a principios del siglo XX o la Escuela de Artes Mecánicas en Jalisco.
Durante la presentación del título, la semana pasada, en el Museo Regional, el historiador Sergio Valerio Ulloa reflexionó que los textos sobre el amor, la prensa policiaca, la criminalidad, las transformaciones económicas, las actividades de una tienda en El Grullo y la visión de naturalistas en el Estado “tienen en común no sólo la mirada regional, sino también el análisis y la experiencia de la modernidad en el siglo XIX y XX en distintos grupos regionales”.
Por su parte, el doctor Agustín Hernández Ceja platicó sobre las investigaciones antropológicas de académicos de Jalisco y de Puebla. Entre éstas se encuentran abordajes de la identidad juvenil y la memoria femenina en 1968 y 1980, que incluye entrevistas a ex guerrilleras de Puebla; del discurso memorístico de la obra de Agustín Yáñez, que para la autora es “sensorial, va de lo visual a lo olfativo y en sus pasajes hay un desfile de aromas, sonidos”; de la identidad o alteridad cultural de los migrantes que regresan a sus comunidades; de cambios culturales de poblaciones rurales del Occidente de México con fuertes flujos migratorios, como la comunidad de La Yerbabuena, en Michoacán; y de paisajes agaveros y transformaciones culturales, en Tequila, Arandas y Atotonilco, que utiliza una metodología del paisaje cultural, que es la lectura cartográfica, observación del paisaje y consulta de fuentes documentales.
La publicación fue coordinada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara y el Centro Universitario de los Altos, de la Universidad de Guadalajara. Estuvo coordinado por Jorge A. Trujillo, Federico de la Torre y Rosa Noemí Moreno.