Jalisco
Calles de Guadalajara, solitarias por lluvia y frío
Los tapatíos agradecen el mejor regalo: la lluvia se ha llevado la contaminación
GUADALAJARA, JALISCO (01/ENE/2013).- La lluvia se llevó el año y también a los clientes. Se llevó a los paseantes y escondió a los tapatíos. A las nueve de la mañana la condición del clima era de 12 grados en el centro de Guadalajara y todas las estaciones del monitoreo ambiental marcaban calidad de aire buena. Estas son las estampas de una ciudad que, gracias al frente frío número 19, ha dejado al Occidente del País convertido un heladero solitario.
Turistas empapados
Victoria Ocampo es la guía de turistas de un grupo de 30 personas que han viajado desde el Distrito Federal para hacer un recorrido que los haga decir que conocen México. Las 30 personas que aquí se cuentan van tomando fotografías de una ciudad fantasma. Una pista de hielo en Plaza Liberación que nadie patina. Un nacimiento gigante que escurre. Una fachada del teatro Degollado que no se puede fotografiar porque unos toldos estorban. Restaurantes vacíos. Tiendas, joyerías y mueblerías cerradas.
Victoria no lo sabe, pero todo esto tiene una explicación. Se llama frente frio número 19, lo detectaron hace 72 horas y combinado con la regla no escrita “el primer día del año es bendito y no se trabaja”, ha hecho de éstas, unas vacaciones amargas para esas tres decenas de personas que han venido de diferentes países de América del Sur. “Llegamos ayer, pero con este clima no se puede nada. Es una pena. Ni el Mercado San Juan de Dios abrió como quisiéramos”.
Descendieron en Plaza Guadalajara, frente a la Catedral. Y en un recorrido al hacía el Oriente de la ciudad se tomaron fotos en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, en Plaza Liberación (con vista a la Catedral, porque al Degollado fue imposible), unas tomas más en Plaza Fundadores y, caminando entre charcos, llegaron al Instituto Cultural Cabañas que no los esperaba, pues también estaba cerrado.
Y así, en menos de media hora, las 30 personas que viajaron miles de kilómetros desde el cono sur, pueden decir que conocen “expressamente” la ciudad más mexicana de México. Y Victoria se despide: “Sí, ya nos vamos a Quiroga (Michoacán), a ver cómo nos va allá”.
El pronóstico que no falló y el regalo de calidad
Aquí no hubo engaños, sólo desconocimiento. Desde el 29 de diciembre el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara comunicó, a través de uno de sus investigadores, que el frío iba a llegar acompañado de lluvias para celebrar la entrada del 2013.
"El 31, después del mediodía, vamos a empezar a ver cómo va a aumentar la nubosidad en esta zona, esa nubosidad procede del Pacífico", explicó Ángel Meulenert. En el Occidente de México, la nubosidad se fue mezclando con un frente frío proveniente del Golfo de México, el cual atrajo la humedad, y por tanto, a partir de la tarde de lunes llegó la lluvia en el Estado, acompañada de un clima frío.
Pero algo bueno se pudo sacar de esta lluvia constante que no paró. Quizá fue la humedad o el aviso de las autoridades, pero ayer las fogatas no prendieron igual, esta mañana las calles tienen menos autos que de costumbre y hasta el servicio de transporte público se percibe reducido. El resultado: a las 9 de la mañana los 31 Imecas en la estación de Las Pintas confirmaban que la calidad del aire era buena en toda la ciudad.
En una temporada donde los políticos callan y los periódicos ponen en sus portadas la situación del clima, tener la quinta parte de contaminación que promedió todo el mes pasado, también debería ser noticia.
Los calandrieros que no se rajan
Se empapa pero ahí está, al pie del cañón, tratando de secar un auto que se hizo famoso en el siglo XVII. Tiene 16 años en el oficio, una calandria jalada por un corcel blanco al que el frío le hace parecer más flaco y corrioso de lo que está. Su dueño se llama Juan Carlos Eche y espera que por la tarde el cielo se abra un poco, para poder persignarse.
“Ayer, de las 55 calandrias que somos, nomás 13 sacaron viaje. Los demás nos quedamos así, mojándonos”.
Juan Carlos Eche espera que los turistas se animen a salir de sus hoteles, que los tapatíos dejen la flojera a un lado y lleguen al centro, pero sobre todo espera que su competencia, el Tapatío Tour, no aparezca en lo que resta del día. Si todo sale bien, podrá hacer “uno o dos viajes”-por 200 pesos cada uno- “como en los buenos tiempos”.
A un costado de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres se quedará Juan Carlos, mojándose. Esperará poder hacer relinchar a un caballo en una ciudad fantasma.
EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA
Turistas empapados
Victoria Ocampo es la guía de turistas de un grupo de 30 personas que han viajado desde el Distrito Federal para hacer un recorrido que los haga decir que conocen México. Las 30 personas que aquí se cuentan van tomando fotografías de una ciudad fantasma. Una pista de hielo en Plaza Liberación que nadie patina. Un nacimiento gigante que escurre. Una fachada del teatro Degollado que no se puede fotografiar porque unos toldos estorban. Restaurantes vacíos. Tiendas, joyerías y mueblerías cerradas.
Victoria no lo sabe, pero todo esto tiene una explicación. Se llama frente frio número 19, lo detectaron hace 72 horas y combinado con la regla no escrita “el primer día del año es bendito y no se trabaja”, ha hecho de éstas, unas vacaciones amargas para esas tres decenas de personas que han venido de diferentes países de América del Sur. “Llegamos ayer, pero con este clima no se puede nada. Es una pena. Ni el Mercado San Juan de Dios abrió como quisiéramos”.
Descendieron en Plaza Guadalajara, frente a la Catedral. Y en un recorrido al hacía el Oriente de la ciudad se tomaron fotos en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, en Plaza Liberación (con vista a la Catedral, porque al Degollado fue imposible), unas tomas más en Plaza Fundadores y, caminando entre charcos, llegaron al Instituto Cultural Cabañas que no los esperaba, pues también estaba cerrado.
Y así, en menos de media hora, las 30 personas que viajaron miles de kilómetros desde el cono sur, pueden decir que conocen “expressamente” la ciudad más mexicana de México. Y Victoria se despide: “Sí, ya nos vamos a Quiroga (Michoacán), a ver cómo nos va allá”.
El pronóstico que no falló y el regalo de calidad
Aquí no hubo engaños, sólo desconocimiento. Desde el 29 de diciembre el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara comunicó, a través de uno de sus investigadores, que el frío iba a llegar acompañado de lluvias para celebrar la entrada del 2013.
"El 31, después del mediodía, vamos a empezar a ver cómo va a aumentar la nubosidad en esta zona, esa nubosidad procede del Pacífico", explicó Ángel Meulenert. En el Occidente de México, la nubosidad se fue mezclando con un frente frío proveniente del Golfo de México, el cual atrajo la humedad, y por tanto, a partir de la tarde de lunes llegó la lluvia en el Estado, acompañada de un clima frío.
Pero algo bueno se pudo sacar de esta lluvia constante que no paró. Quizá fue la humedad o el aviso de las autoridades, pero ayer las fogatas no prendieron igual, esta mañana las calles tienen menos autos que de costumbre y hasta el servicio de transporte público se percibe reducido. El resultado: a las 9 de la mañana los 31 Imecas en la estación de Las Pintas confirmaban que la calidad del aire era buena en toda la ciudad.
En una temporada donde los políticos callan y los periódicos ponen en sus portadas la situación del clima, tener la quinta parte de contaminación que promedió todo el mes pasado, también debería ser noticia.
Los calandrieros que no se rajan
Se empapa pero ahí está, al pie del cañón, tratando de secar un auto que se hizo famoso en el siglo XVII. Tiene 16 años en el oficio, una calandria jalada por un corcel blanco al que el frío le hace parecer más flaco y corrioso de lo que está. Su dueño se llama Juan Carlos Eche y espera que por la tarde el cielo se abra un poco, para poder persignarse.
“Ayer, de las 55 calandrias que somos, nomás 13 sacaron viaje. Los demás nos quedamos así, mojándonos”.
Juan Carlos Eche espera que los turistas se animen a salir de sus hoteles, que los tapatíos dejen la flojera a un lado y lleguen al centro, pero sobre todo espera que su competencia, el Tapatío Tour, no aparezca en lo que resta del día. Si todo sale bien, podrá hacer “uno o dos viajes”-por 200 pesos cada uno- “como en los buenos tiempos”.
A un costado de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres se quedará Juan Carlos, mojándose. Esperará poder hacer relinchar a un caballo en una ciudad fantasma.
EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA