Jalisco

Bomberos tapatíos denuncian acoso y hostigamiento

Los elementos luchan por consumar una demanda que les restituiría sus derechos laborales y garantías individuales

GUADALAJARA, JALISCO (17/MAY/2010).- Son casi 80 bomberos de Guadalajara los que dicen estar recluidos en la estación de Tránsito, en un edificio con instalaciones deplorables, sin herramientas de trabajo ni capacitación, sin acceso a alimentos y con un horario que no permite el descanso, según asegura uno de sus representantes, Julio Ismael Saldaña Hernández.

Julio, quien ostenta el cargo de oficial bombero chofer desde hace 10 años, manifestó que este tipo de hostigamiento lo padecen desde que demandaron garantías individuales como trabajadores públicos y un trato laboral más justo, dos años atrás.

“Empezamos a exigir los derechos y garantías que carecemos y que marca la ley. No se nos retribuía, no se nos reconocía como empleados de base, no teníamos la certeza de que nuestras funciones que desempeñábamos eran reconocidas. Estábamos en una laguna”.

Subraya: “No hay derechos para los bomberos, únicamente hay favoritismo por parte del patrón”.

Este patrón al que se refiere Julio Saldaña es Trinidad Héctor López Sahagún, director de Bomberos Guadalajara, quien es hijo del Mayor Trinidad López Rivas, director de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco, quien a su vez es también padre del titular de Bomberos de Tlajomulco de Zúñiga, Felipe de Jesús López Sahagún.

“Se nos empezó a tachar, a castigar, a oprimir”, continúa Julio Saldaña. “Actualmente no tenemos capacitación. Cumplimos jornadas laborales al capricho del director, que están afectando a la ciudadanía”.

Como parte del acoso a este grupo integrado por 79 elementos, la dirección de Bomberos los concentró en lo que estos elementos llaman la estación “más deplorable” de las instaladas en la ciudad: la de Tránsito, ubicada frente a la Secretaría de Vialidad y Transporte, sobre la Avenida Circunvalación, casi esquina con Alcalde.

“Los baños no sirven, nos quitaron las camas, las áreas de descanso, se nos retiró el alimento. Somos la única estación que funciona con otro horario de trabajo, que también se nos cambió”, recuenta el chofer de bomberos.

La lucha de este sector bomberil comenzó, en parte, cuando se les exigió laborar en días de descanso, sin restituirles el tiempo invertido ni el pago de esas jornadas extraordinarias. “Cubríamos jornadas de 24 horas de trabajo por 48 horas de descanso, pero no se respetaba, se nos requería para prácticas caprichosas. Pedimos que se ajustaran y respetaran nuestro descanso. No pedíamos no trabajar, simplemente respetar nuestro descanso. Entendemos que hay servicios de emergencia, a eso no nos negamos, lo cubrimos, pero no estábamos dispuestos a que nos retengan por caprichos”.

Ahora, estos 79 bomberos tienen otro horario de trabajo: 48 horas a la semana, en lugar de las 24 por 48 horas. Pero este ajuste no les ha facilitado la jornada, porque no operan con un horario fijo. Un día pueden apagar las llamas en el turno matutino, el siguiente atender una emergencia en el turno vespertino y otro día operar el rescate de algún sujeto en el turno nocturno, lo cual crea un estado constante de fatiga entre los elementos operativos.

Como no todos los bomberos demandantes alcanzaron un lugar en Tránsito, otros 20 fueron dirigidos a bases periféricas de Guadalajara: en Reyes Heroles y 8 de julio. “Además de esta distribución, nos colocaron en los lugares más alejados de nuestras casas. Por ejemplo, hay algunos que nos queda más cerca la base de la Colonia Atlas y nos mandan a la más lejana. Y aunque pidamos el cambio, no nos lo dan”.

Está el caso de un elemento que fue asaltado y golpeado en la calle mientras buscaba un taxi, pues muchos no cuentan con automóvil propio y en la madrugada no hay servicio de transporte público.

Además de ser trabajadores “de confianza”, sin base ni derecho a la afiliación sindical, tampoco cuentan con un seguro médico digno.

“Nosotros vivimos en riesgo. El año pasado el Ayuntamiento de Guadalajara nos dijo que tenemos un seguro de vida de 250 mil pesos, lo cual es mentira. Tenemos uno de 150 mil, eso es lo cierto. Estamos en una época precaria, sin derechos ni prestaciones”, apunta el bombero representante del grupo demandante.

“Tener el nombramiento de base”, dice Julio Saldaña, “nos da la certeza de que nuestras familias quedarán protegidas. Con eso tenemos derecho a la representación sindical, el derecho al mejor trato por parte de nuestro patrón, que es lo que no quieren, para no darnos acceso a nuestros derechos”.

Sentencia el bombero: “Esto ha sido una dictadura, lo que dice el director es lo que se hace, no tenemos voto ni capacitación ni derecho a defendernos”.

Los 79 bomberos tapatíos aseguran que ya plantearon su situación al alcalde Aristóteles Sandoval, quien en campaña les confirmó que tendrían una solución, mas ya en el cargo no ha dado ninguna luz para resolver el enredo laboral de los bomberos.

“Hemos insistido con él para que ya no haya este conflicto, que no haya esta división con el personal, que impulsa el director López

Sahagún, quien quiere remarcar que existe el personal demandante y el que no demanda, y el personal que demanda no tiene derechos, no se le otorgan cursos o capacitación, se les margina”, puntualiza Julio, quien asegura que él no ha recibido ningún curso o taller de actualización en al menos cinco años.

FRASE

“Nuestro patrón nos exigía jornadas que sobrepasaban lo que estipula la ley”. Julio Ismael Saldaña Hernández,bombero de Guadalajara.

Textos: Ricardo Ibarra.

Trinidad López Sahagún evade respuestas


Una visita al titular de la Dirección General de Bomberos Guadalajara, Trinidad Héctor López Sahagún, confirmó la cerrazón que tiene este funcionario al tema que concierne a 79 elementos de esta dependencia.

La primera pregunta con relación a la demanda bomberil y López Sahagún revela nerviosismo en el movimiento de sus ojos. Esa respuesta no la tiene en el paquete de hojas colocadas encima de su escritorio, tampoco en unos discos compactos que tiene ahí a la mano. Disimula una sonrisa y repliega el ceño. Responde: “Ellos tienen una demanda ante el Tribunal y el Tribunal es quien lleva a cabo el caso y es quien se los va a resolver”.

Respecto a la capacitación sesgada de los operativos: “Se hace por medio de circulares, el que se quiere anotar es voluntario. Si es excesivo el cupo, se puede hacer un examen. La invitación se hace a todos”.

Cuando se le interroga sobre el cambio del horario a los bomberos de la estación Tránsito, abandona la entrevista, deja el escritorio y sale de su oficina para hacer una llamada. Discute que la entrevista se “salió del tema”.

A su regreso, las respuestas más evidentes no son pronunciadas con palabras, sino con el temblor de sus manos, que muestran al hombre uniformado de bombero con síntomas más evidentes de nerviosismo. Lo único que contesta, como una máquina repetidora, es que cualquier duda sea consultada en la oficina de Comunicación Social, como si él no pudiera comunicar nada más. Queda pendiente, dice, la visita a la estación de Tránsito, donde sus inquilinos afirman que es la más deplorable de todas las estaciones. “Vuelvo a repetir, velo con Comunicación Social”.

Y advierten los bomberos en demanda: “Pedimos comprensión de la ciudadanía, no pretendemos paralizar la ciudad ni ponernos en huelga, pero sí queremos que Bomberos y el Ayuntamiento reconozcan nuestras demandas”.

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