Jalisco
Asesinan a un hombre en la colonia Villaseñor
En la escena se encontraron 10 casquillos de bala y cuadras adelante una camioneta abandonada
GUADALAJARA, JALISCO (28/FEB/2014).- "Lo querían bien muerto", conjeturaba una mujer mayor al ver los más de diez casquillos tirados en el cruce de Nicolás Romero y Arista, en la colonia Villaseñor de Guadalajara, donde se hallaba tendido boca arriba sobre la banqueta un hombre muerto, asesinado a tiros la tarde de este viernes. La mujer dialogaba con otra detrás de la cinta amarilla que la Policía usó para acordonar la escena del crimen.
Peritos forenses trabajaban en derredor del cadáver de Alfonso Monroy Hernández, de 54 años de edad, quien presentaba perforaciones de bala en el cráneo, cuello y en la panza: "Y así duró un rato vivo, como un minuto...", contó un joven que atestiguó el asesinato, al menos después de que huyeron los asesinos.
Pocos minutos después de las tres de la tarde, el joven testigo se hallaba dentro de la tienda de la esquina cuando se escuchó la serie de más de diez disparos que perturbó las casas vecinas. Cuando salió a ver no estaban ya los agresores: "Que venían en una camioneta, otros dicen que iban en una moto", contó.
Lo cierto es que Alfonso estaba tendido frente a una finca de la calle Arista, donde al parecer laboraba como empleado en un taller de torno: "En esa esquina se juntan, sabe en qué andarán", comentó un anciano vecino que se acercó a curiosear. No sabía su nombre, sólo que ahí se le veía a él y a otras personas.
Cuando los forenses buscaron la cartera de Alfonso en las bolsas del pantalón un joven musitó que aquello era inútil, pues su hijo se la había sacado antes de que llegaran los oficiales a la escena del crimen.
Otros investigadores más levantaban indicios a unos 30 metros al oriente del homicidio; y dos cuadras adelante, se aseguró una camioneta Ford Expedition en oro, placas JLE-4007, la cual se presume que tuvo participación en el crimen. Los forenses examinaban una camiseta blanca que tenía Alfonso sobre la cara: "Se la puso un compa de por aquí", aclaró el joven con voz queda para deslindar a la prenda del delito.
"Un ajuste de cuentas", comentó otra mujer a su acompañante lo que supuso fue el móvil del crimen por la saña con la que parecen haberlo matado. Entre cuatro personas subieron el cuerpo de Alfonso a la camioneta del Servicio Médico Forense; dejaron detrás un charco de sangre formado alrededor de la cabeza de la víctima.
Peritos forenses trabajaban en derredor del cadáver de Alfonso Monroy Hernández, de 54 años de edad, quien presentaba perforaciones de bala en el cráneo, cuello y en la panza: "Y así duró un rato vivo, como un minuto...", contó un joven que atestiguó el asesinato, al menos después de que huyeron los asesinos.
Pocos minutos después de las tres de la tarde, el joven testigo se hallaba dentro de la tienda de la esquina cuando se escuchó la serie de más de diez disparos que perturbó las casas vecinas. Cuando salió a ver no estaban ya los agresores: "Que venían en una camioneta, otros dicen que iban en una moto", contó.
Lo cierto es que Alfonso estaba tendido frente a una finca de la calle Arista, donde al parecer laboraba como empleado en un taller de torno: "En esa esquina se juntan, sabe en qué andarán", comentó un anciano vecino que se acercó a curiosear. No sabía su nombre, sólo que ahí se le veía a él y a otras personas.
Cuando los forenses buscaron la cartera de Alfonso en las bolsas del pantalón un joven musitó que aquello era inútil, pues su hijo se la había sacado antes de que llegaran los oficiales a la escena del crimen.
Otros investigadores más levantaban indicios a unos 30 metros al oriente del homicidio; y dos cuadras adelante, se aseguró una camioneta Ford Expedition en oro, placas JLE-4007, la cual se presume que tuvo participación en el crimen. Los forenses examinaban una camiseta blanca que tenía Alfonso sobre la cara: "Se la puso un compa de por aquí", aclaró el joven con voz queda para deslindar a la prenda del delito.
"Un ajuste de cuentas", comentó otra mujer a su acompañante lo que supuso fue el móvil del crimen por la saña con la que parecen haberlo matado. Entre cuatro personas subieron el cuerpo de Alfonso a la camioneta del Servicio Médico Forense; dejaron detrás un charco de sangre formado alrededor de la cabeza de la víctima.