Jalisco
Aristóteles se registra como precandidato del PRI
Alrededor de cuatro mil personas, muchos grupos vestidos con playeras verdes o rojas, saturaron la sede del PRI estatal
GUADALAJARA, JALISCO (14/ENE/2012).- Al sonido de la tambora, cientos de priistas se instalaron en la Calzada El Campesino con banderillas de la CROC o la CROM, vestidos con playeras rojas o verdes que gritaban consignas para Aristóteles Sandoval.
El alcalde de Guadalajara con licencia llegó aproximadamente a las 13:00 horas a la sede del PRI Jalisco, acompañado de líderes tricolores como Ramiro Hernández, Miguel Castro, Arturo Zamora, quienes también pelearon por la candidatura a Gobierno del Estado, antes de que el Comité Ejecutivo Nacional designara a Aristóteles Sandoval como el candidato de "unidad".
Al interior de la finca del PRI no cabía ni un alfiler más, de manera que los escoltas tuvieron que abrir paso entre los militantes que gritaban a su ahora "líder".
Aristóteles Sandoval entregó los documentos necesarios para registrarse como precandidato a Gobernador de Jalisco ante la comisión Estatal de Procesos Internos y luego salió a la parte trasera de la finca, donde se subió al podio acompañado de todos los representantes habidos y por haber del partido: desde figuras como Guillermo Cosío Vidaurri y Carlos Rivera Aceves hasta los líderes de las juventudes priistas.
El área de prensa, a la cuál era prácticamente imposible llegar por la cantidad de personas que rodeaban ese punto, decenas de militantes comenzaron a subirse para desde ahí gritar "papucho", "papito", "estamos contigo", "Te amo, Aristóteles", "déjalo, es mío", y gritos por el estilo que interrumpieron una y otra vez el discurso del candidato de "unidad", tal cual si tuvieran enfrente a un "galán" de la televisión.
Para la "fiesta" contrataron hombres con zancos y músicos de tambora, y repartieron matracas para "ambientar" el evento.
Aristóteles Sandoval comenzó un discurso que parecía haber ensayado varias veces antes del evento. Sus tonos de voz bajaban y subían dependiendo el tema. Hubo un punto en el que, al hablar de los pobres, bajó la voz y la pausó casi al ritmo de alguien que contiene las lágrimas. Y así, con la expresión corporal "adecuada" para un priista que quiere ser Gobernador, dijo que le mandaba decir a Enrique Peña Nieto que en Jalisco tiene a un gran ejército que lo ayudará a recuperar la Presidencia de México para el PRI, porque somos miles los que tenemos la esperanza de ver un cambio, de regresar a los valores fundacionales de este país, del movimiento independentista, de recordar a Morelos con los sentimientos de la Nación... porque aquí somos juaristas -alzó el tono de voz y de inmediato todos aplaudieron.
Habló de la reforma del Poder legislativo, de las personas con discapacidad, del presupuesto, de los que "menos tienen", de la deuda y de que el país sí tenía rumbo cuando estaba en manos del PRI. E insistió en que el que gana no es el que aparece arriba en las encuestas, "sino el trabajo, la lucha colonia por colonia, municipio por municipio... y quiero que sepan que éste es el día más importante de mi vida (...) Con Peña Nieta, ganaremos la presidencia", remató y el eco de una mujer de alrededor de 55 años de edad, con el cabello pintado de rubio y el rostro cubierto de maquillaje, volvió a gritar, "adiós chulote".
Y así, todos comenzaron a despedirse y en las bocinas comenzó a sonar una especie de cumbia para llamar a votar por Peña Nieto.
EL INFORMADOR / ALEJANDRA GUILLÉN
El alcalde de Guadalajara con licencia llegó aproximadamente a las 13:00 horas a la sede del PRI Jalisco, acompañado de líderes tricolores como Ramiro Hernández, Miguel Castro, Arturo Zamora, quienes también pelearon por la candidatura a Gobierno del Estado, antes de que el Comité Ejecutivo Nacional designara a Aristóteles Sandoval como el candidato de "unidad".
Al interior de la finca del PRI no cabía ni un alfiler más, de manera que los escoltas tuvieron que abrir paso entre los militantes que gritaban a su ahora "líder".
Aristóteles Sandoval entregó los documentos necesarios para registrarse como precandidato a Gobernador de Jalisco ante la comisión Estatal de Procesos Internos y luego salió a la parte trasera de la finca, donde se subió al podio acompañado de todos los representantes habidos y por haber del partido: desde figuras como Guillermo Cosío Vidaurri y Carlos Rivera Aceves hasta los líderes de las juventudes priistas.
El área de prensa, a la cuál era prácticamente imposible llegar por la cantidad de personas que rodeaban ese punto, decenas de militantes comenzaron a subirse para desde ahí gritar "papucho", "papito", "estamos contigo", "Te amo, Aristóteles", "déjalo, es mío", y gritos por el estilo que interrumpieron una y otra vez el discurso del candidato de "unidad", tal cual si tuvieran enfrente a un "galán" de la televisión.
Para la "fiesta" contrataron hombres con zancos y músicos de tambora, y repartieron matracas para "ambientar" el evento.
Aristóteles Sandoval comenzó un discurso que parecía haber ensayado varias veces antes del evento. Sus tonos de voz bajaban y subían dependiendo el tema. Hubo un punto en el que, al hablar de los pobres, bajó la voz y la pausó casi al ritmo de alguien que contiene las lágrimas. Y así, con la expresión corporal "adecuada" para un priista que quiere ser Gobernador, dijo que le mandaba decir a Enrique Peña Nieto que en Jalisco tiene a un gran ejército que lo ayudará a recuperar la Presidencia de México para el PRI, porque somos miles los que tenemos la esperanza de ver un cambio, de regresar a los valores fundacionales de este país, del movimiento independentista, de recordar a Morelos con los sentimientos de la Nación... porque aquí somos juaristas -alzó el tono de voz y de inmediato todos aplaudieron.
Habló de la reforma del Poder legislativo, de las personas con discapacidad, del presupuesto, de los que "menos tienen", de la deuda y de que el país sí tenía rumbo cuando estaba en manos del PRI. E insistió en que el que gana no es el que aparece arriba en las encuestas, "sino el trabajo, la lucha colonia por colonia, municipio por municipio... y quiero que sepan que éste es el día más importante de mi vida (...) Con Peña Nieta, ganaremos la presidencia", remató y el eco de una mujer de alrededor de 55 años de edad, con el cabello pintado de rubio y el rostro cubierto de maquillaje, volvió a gritar, "adiós chulote".
Y así, todos comenzaron a despedirse y en las bocinas comenzó a sonar una especie de cumbia para llamar a votar por Peña Nieto.
EL INFORMADOR / ALEJANDRA GUILLÉN