Jalisco

Ante la crisis mundial, México se convertirá en un país de destino: Flor María Rigoni

El ganador del Premio Nacional de Derechos Humanos 2006, dicto la conferencia: “El migrante: cita histórica por un mañana distinto”, en el ITESO

GUADALAJARA, JALISCO.- “Cortar la migración es como quien quiere enjaular al viento”, afirma Flor María Rigoni, ganador del Premio Nacional de Derechos Humanos 2006, en la conferencia: “El migrante: cita histórica por un mañana distinto”, celebrada en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

En el marco del Día de la Comunidad Solidaria, el misionero Scalabriniano, con el objetivo de despertar una sensibilidad y conciencia crítica acerca del fenómeno migratorio, habló de la migración a través de un análisis sociológico y filosófico de esta realidad en América Latina. Con frases como: “La migración es un miedo compartido frente al otro que nos solidariza para levantar muros”, denunció el rechazo a los migrantes por tener una visión distinta a la realidad social que se vive en el “mundo moderno”. Explicó que el migrante tiene un presente y un futuro, pero apuesta sobre el futuro, “y eso nos da miedo”.

El actual director de la Casa del Migrante en Tapachula, dijo que 24% de las personas que ingresan a México de manera ilegal, son mujeres; empero, sólo ingresa 7% a Estados Unidos. Muchas de éstas se quedan como empleadas domésticas o son traficadas a Japón. Rigoni predice que, frente a la crisis económica mundial, México se convertirá en un país de destino.

“El misionero llegó a México en 1985 para trabajar en la frontera de Tijuana, lugar que para él es un observatorio de dos mundos: un mundo interior de la perspectiva de un tercer mundo”. Ahí se fundó la primera Casa del Migrante en 1987, recordó. Actualmente, estas casas se encuentran en ciudades como Tapachula, Ciudad Juárez y Guatemala; donde se les brinda hospedaje, alimentación, servicio médico, orientación laboral en materia de derechos humanos, información sobre el VIH-Sida, así como apoyo espiritual y moral a los que intentan cruzar las fronteras. La congregación tiene un total de 56 misioneros en toda la República.

“La migración es una base para reconstruir puntos firmes. Cuando la migración se mueve, la historia se mueve y la humanidad se mueve”.

Dijo que el problema principal de la migración no es el hecho de que seres humanos crucen fronteras, “sino la corrupción y el crimen organizado que, muchas veces, la envuelven”. Para el sacerdote, el mayor aprendizaje que ha tenido de México y América Latina es “inventar días tras día los motivos de nuestra esperanza”.

EL INFORMADOR / Marylú Vallejo Bárcenas

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