Jalisco

Amenaza de bomba provocó adelanto del descanso en el Congreso estatal

Los pocos que acudieron debieron desalojar las instalaciones por seguridad

GUADALAJARA, JALISCO.- Como cada viernes, en el recinto que alberga el Poder Legislativo son pocos los diputados localizables en sus oficinas. Ayer, sin embargo, hubo una diferencia: los pocos que acudieron al Congreso debieron desalojar las instalaciones por instrucciones de la Secretaría de Seguridad y de Protección Civil, pues hubo una amenaza de bomba.

Alrededor de las 11:40 horas, personal de Protección Civil recibió una llamada anónima proveniente de un teléfono público, que advertía de la presencia de un artefacto explosivo en las instalaciones del Congreso estatal.

A las 12:00 ingresó personal de Protección Civil y de la Secretaría de Seguridad con perros adiestrados, e inspeccionaron minuciosamente las instalaciones del Congreso. Minutos después comenzó el desalojó del personal que labora en el Poder Legislativo.

A las 13:00 horas, el Palacio Legislativo estaba casi desalojado; sólo quedaban elementos de seguridad en el interior.
Todo quedó en una falsa alarma –como en realidad se esperaba– pero el personal del Congreso ya no regresó a laborar y las puertas del inmueble público permanecieron cerradas el resto del día.

Uno de los diputados que debió dejar su lugar de trabajo fue el coordinador de los legisladores de Acción Nacional, Jorge Salinas Osornio. “Me desalojaron –dijo– porque hay una amenaza de bomba en el Congreso; espero que sea una broma porque hay unos ex braceros afuera y la bomba también afectaría a quienes están allá. Ya está Protección Civil revisando y nos pidieron abandonar el edificio de inmediato”.

Se supo que dentro del Palacio Legislativo estaban varios empleados contratados por honorarios, a quienes se les paga con cheque, que no pudieron cobrar la segunda quincena del mes de agosto debido al desalojo, lo que les generó una evidente molestia.

Antes de que las instalaciones del Congreso fueran desalojadas, un centenar de ex braceros se manifestaron en las afueras del Poder Legislativo; exigían ser escuchados que por las autoridades estatales para recibir el pago por sus años trabajados en Estados Unidos. Todos los inconformes eran personas de la tercera edad.

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