Jalisco

Ambulantes cambian estrategia y venden en túnel

Debido a obras de túneles en avenida Vallarta se ocasiona congestionamiento vial, que aprovechan comerciantes

ZAPOPAN, JALISCO (05/OCT/2012).- El tráfico es insoportable. Los automóviles avanzan lento, y avenida Vallarta es la peor pesadilla de los conductores, a determinadas horas del día.

Son las 14:30. El sol y el calor se ponen de acuerdo para molestar; y lo logran.

Al bajar por los carriles centrales de la avenida, para atravesar por debajo la avenida Rafael Sanzio, los coches comienzan a pararse, uno a uno, en pleno paso a desnivel.

Ahí, abajo, ya los espera una decena de vendedores ambulantes, que desde que iniciaron las obras en avenida Vallarta y Santa María del Pueblito, aprovechan el tráfico para comenzar a vender a quienes antes no podían ofrecer sus productos, por tratarse de una vía de alta velocidad.

Ahora ya no es un lugar de tráfico fluido. El congestionamiento viene desde avenida Patria, y a la altura de Rafael Sanzio se multiplica.

Son cerca de 40 carros parados, los que deben bajar la velocidad hasta frenar, desde que inicia el paso a desnivel, hasta donde comienza el túnel, antes de Rafael Sanzio.

Ahí duran desde 20 hasta casi 50 segundos sin avanzar, dependiendo de la hora.

Es el tiempo suficiente para que los vendedores convenzan a los automovilistas de comprar raquetas eléctricas para matar mosquitos, charolas para desayunar en la cama, obleas, cacahuates, mangas para cubrir los brazos del sol, y volantes gratuitos.

En su mayoría hombres, algunos menores de edad, caminan por las líneas de color amarillo, blanco y rojo que dividen un carril del otro. Suben y bajan la pendiente; caminan hacia delante y en reversa, el chiste es vender.

Al abordar a uno de los ambulantes, que sólo duró unos minutos abajo y prefirió estar en los carriles laterales, junto a la plaza de la zona, dijo que este nuevo modo de venta inició al mismo tiempo en que comenzaron las obras de la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur).

"Sí se vende, hay horas en las que los carros se paran un ratote y aprovechamos; hay que ir a donde sea para poder vender".

Al observar el lugar por cerca de 10 minutos, tres automovilistas compraron cacahuates, chicles y dulces al ambulante, que se protege del sol con una gorra que trae un trozo de tela hacia atrás, para cubrir el cuello de los rayos del sol.

Ese comerciante callejero es el más suertudo, porque los demás, por más que ofrecen sus productos como cargadores de coche para el celular, raquetas mata mosquitos y protectores de sol para los vidrios, apenas si venden.

Una vendedora dijo preferir quedarse donde está y no arriesgarse. "Casi no me bajo, más bien son los que están por allá", señala a un grupo de vendedores.

Conforme pasan los minutos, y se hacen entre las 15:00 y las 15:30 horas, el tráfico comienza a disminuir, aunque no del todo. Para los ambulantes, se acabó lo que se vendía y suben para continuar trabajando en los cruceros. Otros, más valientes, siguen arriesgándose por algunos segundos, mientras los coches se quedan parados, para después correr y cuidar de no ser atropellados.

La venta no termina ahí. Vuelve a tener frutos horas después, a las denominadas, cuando las "horas pico" vuelven a provocan el caos vial.

EL INFORMADOR  / THAMARA VILLASEÑOR

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