Jalisco
'A veces le hago al cuento'
Expertos recomiendan a los pacientes, sobre todo de la tercera edad, tomar sólo los medicamentos prescritos por un médico
GUADALAJARA, JALISCO (13/ENE/2015).- Desde 1994, José toma entre cinco y seis medicamentos al día para su presión arterial y para la diabetes. Incluso, en 2010, cuando sufrió de una embolia, llegó a tomar muchas más.
“Estaba en una casa de recuperación en Estados Unidos, y allá me daban como 15 o 16 pastillas diario, pero ya fui eliminando porque me cansé de tanta medicina”.
Aunque mucho menos que en el pasado, el tomar tantos medicamentos todo este tiempo ha llegado a ser muy incómodo y la perspectiva de reducirlos no es muy buena.
“Al contrario, me dicen que, según pase el tiempo, si ya no me hacen, tienen que irme aumentado la dosis. Pero yo a veces le hago al cuento y nada más me tomo una o dos”.
Añade que “tomo una medicina y, si siento que me hace mal, ya no me la tomo. El nifedipino (para la presión arterial) me la tomaba tres veces al día y me daban muchos calambres, y le dije a la doctora y me respondió: ‘Pues nomás tómese dos’, y ahora mejor nomás me tomo una”.
En el caso de otra paciente, María, prefiere obedecer a su doctora y tomar, además de los dos medicamentos para controlar los triglicéridos, los que requiere como control luego del tratamiento para combatir un cáncer de mama.
Esto la obliga a tomar otra pastilla para proteger su estómago de la irritación. También se debe administrar calcio y una pastilla más para que éste fije mejor. Finalmente, unas vitaminas para sentirse mejor.
“Realmente a veces sale contraproducente porque si se atraviesa alguna infección, como tengo las defensas bajas debido a la radioterapia que recibí y la quimioterapia, los virus, las bacterias o los hongos hacen en mí horrores… entonces también le agregas el antibiótico a veces”.
Algunas reacciones por estos medicamentos incluyen insomnio, calambres y dolores musculares. Cuando estos últimos son muy intensos y no le permiten caminar bien, María toma algún analgésico.
“Estoy consciente de mi situación. Yo me necesito hacer periódicamente análisis de la sangre, de cómo está mi colesterol y cómo están mis triglicéridos: en el momento en que yo bajo la dosis se eleva el colesterol en mi sangre. Mejor soy obediente en lo que dice el médico”.
La edad es clave
La polifarmacia es un fenómeno que puede afectar a diversos grupos: lo mismo a los infantes, sobre todos a los que han nacido prematuramente, como a las personas que viven con VIH/SIDA.
Sin embargo, los más propensos son los adultos mayores, debido a que es más probable que desarrollen una enfermedad crónica: como la diabetes o la hipertensión.
De hecho, 36 de cada 100 personas de la tercera edad llegan a esta etapa con tres o más de esos males, indica Tizoc Vejar Aguirre, coordinador del Programa de Salud del Adulto y del Anciano de la Secretaría de Salud en Jalisco.
Y esto cobra más importancia debido a que México es un país que envejece: mientras que en el Censo de Población de 1980, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inegi) registró que 5% de los habitantes tenía más de 60 años, para 2010 ya era 9 por ciento.
Esto implica que 11 millones 452 mil 785 personas superaban esta edad en la última medición en el país, lo que prácticamente equivale a las poblaciones de Jalisco y Michoacán juntas.
Recomiendan al geriatra
Muchas veces la polifarmacia se debe a un tratamiento médico adecuado para estas enfermedades.
Antonio Kobayashi Gutierrez, geriatra adscrito al Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social, calcula que seis de cada 10 adultos mayores en esta situación están siguiendo las prescripciones correctas de su doctor.
Sin embargo, el experto explica que es probable que haya un infradiagnóstico, pues muchos pacientes no reportan todo lo que se toman. Por ejemplo, ha observado a personas que consumían corticoides (un tipo de esteroide con el que se trata desde el asma hasta algunos tipos de cáncer) que les vendieron en el mercado de San Juan de Dios, omeprazol para la gastritis o aspirinas para el dolor, pero es algo tan rutinario que ya no pensaban en ello como una medicación.
Así, el bombardeo de publicidad que las empresas farmacéuticas con las que promueven sus medicamentos de venta libre no ayuda: antigripales, analgésicos, antiinflamatorios y otros del tipo; tampoco la cultura de automedicación que hay en el país.
Muchos de los casos de polifarmacia en la tercera edad se solucionarían con una simple decisión: acudir al geriatra.
A diferencia de lo que ocurre con los pediatras, la cultura de consultar con un geriatra cuando un adulto mayor se siente enfermo no ha logrado permear en la sociedad. Por lo contrario, un paciente de estas características muchas veces acude con diversos especialistas (cardiólogo, gastroenterólogo o traumatólogo), quienes le prescriben tratamientos individuales que, sumados, conducen a una medicación excesiva.
“Pacientes y médicos deben establecer una mejor comunicación entre los especialistas al abordar los problemas de salud de un paciente, pues el desconocimiento de lo que otro está prescribiendo puede generar problemas de salud”, expresa César Ricardo Cortés, investigador de la UdeG. Incluso, esta coordinación sería innecesaria si el seguimiento a la salud fuera encabezado por un geriatra.
“(Este especialista) podría pedir su opinión en interconsulta a otros especialistas, pero el médico patrono –por hacer una alegoría al trabajo de los abogados–, el de cabecera, es el geriatra, quien debe llevar el control de las medicinas del paciente”, señala Martín Dávalos Gómez, especialista en geriatría y ex presidente de la Asociación Médica de Jalisco.
Los geriatras tienen una regla de oro: en lugar de pensar qué nuevo medicamento le van a dar a un paciente, se piensa cuál le pueden quitar, pues varios de los problemas pueden ser resultado de la interacción de medicinas.
PRIORIDADES
La responsabilidad del médico
Reacciones En ocasiones, el paciente inicia con las recomendaciones del médico para tratar un mal crónico, pero éstas le provocan otros síntomas: náuseas e irritación en el estómago, y eso resulta que se le prescriban otros medicamentos.
Síntomas Viene un fenómeno que es la cascada de prescripción: con tal de mejorar síntomas a consecuencia de otro medicamento, se prescribe otro. Por medicamentos como el ketorolaco o el iboprufeno, para aliviar el ardor, se dan omeprazol o ranitidina. Además, hay medicamentos que pueden crear alguna urticaria y se da un antihistamínico, explica Selene Huerta Olvera, investigadora de la División de Desarrollo Biotecnológico del Centro Universitario de la Ciénega de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Error Aunque hay veces en que es la falta de preparación del médico la que causa esta prescripción excesiva, pues hay quienes no tienen el conocimiento necesario sobre los efectos que puede causar la interacción entre medicamentos, indica César Ricardo Cortés, investigador de la UdeG.
Fondo Anteriormente el aprendizaje de farmacología que se daba en las aulas (a los estudiantes de medicina) tenía un mayor número de horas, pero hay una disminución de horas. Esto condiciona a que el médico tenga que aprender de la literatura que genera la industria, explica César Ricardo Cortés.
Ignorancia Además, se han incrementado el número de medicamentos, lo que implica que los galenos no los conozcan todos y no se ven todas las potencialidades tanto de riesgo como de beneficios.
Efectos Eso causa que aunque algunos médicos conocen las indicaciones de cada medicamento, no saben los efectos que provocan en el organismo, precisa David Leal Mora, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”. “No saben qué es lo que hace el medicamento en el organismo y qué es lo que hace el organismo con el medicamento, y que dosis normales para un adulto joven pueden ser muy altas para estas personas.
Dependencia Recordar que existen muchos síntomas que no necesariamente requieren de un medicamento y esto es principalmente en los ancianos. Es muy fácil prescribirle un medicamento para que duerma, pero lo difícil es quitárselo porque crean tolerancia y dependencia.
FRASE
"Pacientes y médicos deben establecer una mejor comunicación entre los especialistas al abordar los problemas de salud de un paciente. El no saber lo que otro está prescribiendo puede generar problemas de salud "
César Ricardo Cortés, investigador de la UdeG.
GUÍA
¿Qué es la polifarmacia?
Es un síndrome geriátrico que, de acuerdo la OMS, es el uso de tres o más medicamentos a la vez en un paciente. Los ancianos toman tres veces más medicamentos que los jóvenes.
¿Cuánta población está relacionada?
Aproximadamente dos tercios de la población de edad avanzada utiliza uno o más medicamentos al día.
¿Y los adultos mayores?
Los estudios han demostrado que los pacientes mayores de 65 años usan un promedio de dos a seis fármacos prescritos y de uno a 3.3 sustancias no prescritas por médicos (de compra libre) o de uso herbolario.
¿Cuáles son las consecuencias?
Los adultos mayores presentan generalmente múltiples enfermedades, por lo que generalmente son valorados por varios especialistas de la salud (cardiólogo, nefrólogo o médico familiar), que asociado a una pobre comunicación entre estos profesionales, conduce a la prescripción inapropiada de múltiples fármacos, esquemas farmacológicos complicados, mayor riesgo de interacciones farmacológicas, duplicidad de tratamiento y reacciones adversas.
Sigue: #debateinformador
¿Alguno de sus familiares consume más de cinco diferentes medicinas a la vez? ¿Qué efectos positivos o negativos le observa?
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“Estaba en una casa de recuperación en Estados Unidos, y allá me daban como 15 o 16 pastillas diario, pero ya fui eliminando porque me cansé de tanta medicina”.
Aunque mucho menos que en el pasado, el tomar tantos medicamentos todo este tiempo ha llegado a ser muy incómodo y la perspectiva de reducirlos no es muy buena.
“Al contrario, me dicen que, según pase el tiempo, si ya no me hacen, tienen que irme aumentado la dosis. Pero yo a veces le hago al cuento y nada más me tomo una o dos”.
Añade que “tomo una medicina y, si siento que me hace mal, ya no me la tomo. El nifedipino (para la presión arterial) me la tomaba tres veces al día y me daban muchos calambres, y le dije a la doctora y me respondió: ‘Pues nomás tómese dos’, y ahora mejor nomás me tomo una”.
En el caso de otra paciente, María, prefiere obedecer a su doctora y tomar, además de los dos medicamentos para controlar los triglicéridos, los que requiere como control luego del tratamiento para combatir un cáncer de mama.
Esto la obliga a tomar otra pastilla para proteger su estómago de la irritación. También se debe administrar calcio y una pastilla más para que éste fije mejor. Finalmente, unas vitaminas para sentirse mejor.
“Realmente a veces sale contraproducente porque si se atraviesa alguna infección, como tengo las defensas bajas debido a la radioterapia que recibí y la quimioterapia, los virus, las bacterias o los hongos hacen en mí horrores… entonces también le agregas el antibiótico a veces”.
Algunas reacciones por estos medicamentos incluyen insomnio, calambres y dolores musculares. Cuando estos últimos son muy intensos y no le permiten caminar bien, María toma algún analgésico.
“Estoy consciente de mi situación. Yo me necesito hacer periódicamente análisis de la sangre, de cómo está mi colesterol y cómo están mis triglicéridos: en el momento en que yo bajo la dosis se eleva el colesterol en mi sangre. Mejor soy obediente en lo que dice el médico”.
La edad es clave
La polifarmacia es un fenómeno que puede afectar a diversos grupos: lo mismo a los infantes, sobre todos a los que han nacido prematuramente, como a las personas que viven con VIH/SIDA.
Sin embargo, los más propensos son los adultos mayores, debido a que es más probable que desarrollen una enfermedad crónica: como la diabetes o la hipertensión.
De hecho, 36 de cada 100 personas de la tercera edad llegan a esta etapa con tres o más de esos males, indica Tizoc Vejar Aguirre, coordinador del Programa de Salud del Adulto y del Anciano de la Secretaría de Salud en Jalisco.
Y esto cobra más importancia debido a que México es un país que envejece: mientras que en el Censo de Población de 1980, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inegi) registró que 5% de los habitantes tenía más de 60 años, para 2010 ya era 9 por ciento.
Esto implica que 11 millones 452 mil 785 personas superaban esta edad en la última medición en el país, lo que prácticamente equivale a las poblaciones de Jalisco y Michoacán juntas.
Recomiendan al geriatra
Muchas veces la polifarmacia se debe a un tratamiento médico adecuado para estas enfermedades.
Antonio Kobayashi Gutierrez, geriatra adscrito al Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social, calcula que seis de cada 10 adultos mayores en esta situación están siguiendo las prescripciones correctas de su doctor.
Sin embargo, el experto explica que es probable que haya un infradiagnóstico, pues muchos pacientes no reportan todo lo que se toman. Por ejemplo, ha observado a personas que consumían corticoides (un tipo de esteroide con el que se trata desde el asma hasta algunos tipos de cáncer) que les vendieron en el mercado de San Juan de Dios, omeprazol para la gastritis o aspirinas para el dolor, pero es algo tan rutinario que ya no pensaban en ello como una medicación.
Así, el bombardeo de publicidad que las empresas farmacéuticas con las que promueven sus medicamentos de venta libre no ayuda: antigripales, analgésicos, antiinflamatorios y otros del tipo; tampoco la cultura de automedicación que hay en el país.
Muchos de los casos de polifarmacia en la tercera edad se solucionarían con una simple decisión: acudir al geriatra.
A diferencia de lo que ocurre con los pediatras, la cultura de consultar con un geriatra cuando un adulto mayor se siente enfermo no ha logrado permear en la sociedad. Por lo contrario, un paciente de estas características muchas veces acude con diversos especialistas (cardiólogo, gastroenterólogo o traumatólogo), quienes le prescriben tratamientos individuales que, sumados, conducen a una medicación excesiva.
“Pacientes y médicos deben establecer una mejor comunicación entre los especialistas al abordar los problemas de salud de un paciente, pues el desconocimiento de lo que otro está prescribiendo puede generar problemas de salud”, expresa César Ricardo Cortés, investigador de la UdeG. Incluso, esta coordinación sería innecesaria si el seguimiento a la salud fuera encabezado por un geriatra.
“(Este especialista) podría pedir su opinión en interconsulta a otros especialistas, pero el médico patrono –por hacer una alegoría al trabajo de los abogados–, el de cabecera, es el geriatra, quien debe llevar el control de las medicinas del paciente”, señala Martín Dávalos Gómez, especialista en geriatría y ex presidente de la Asociación Médica de Jalisco.
Los geriatras tienen una regla de oro: en lugar de pensar qué nuevo medicamento le van a dar a un paciente, se piensa cuál le pueden quitar, pues varios de los problemas pueden ser resultado de la interacción de medicinas.
PRIORIDADES
La responsabilidad del médico
Reacciones En ocasiones, el paciente inicia con las recomendaciones del médico para tratar un mal crónico, pero éstas le provocan otros síntomas: náuseas e irritación en el estómago, y eso resulta que se le prescriban otros medicamentos.
Síntomas Viene un fenómeno que es la cascada de prescripción: con tal de mejorar síntomas a consecuencia de otro medicamento, se prescribe otro. Por medicamentos como el ketorolaco o el iboprufeno, para aliviar el ardor, se dan omeprazol o ranitidina. Además, hay medicamentos que pueden crear alguna urticaria y se da un antihistamínico, explica Selene Huerta Olvera, investigadora de la División de Desarrollo Biotecnológico del Centro Universitario de la Ciénega de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Error Aunque hay veces en que es la falta de preparación del médico la que causa esta prescripción excesiva, pues hay quienes no tienen el conocimiento necesario sobre los efectos que puede causar la interacción entre medicamentos, indica César Ricardo Cortés, investigador de la UdeG.
Fondo Anteriormente el aprendizaje de farmacología que se daba en las aulas (a los estudiantes de medicina) tenía un mayor número de horas, pero hay una disminución de horas. Esto condiciona a que el médico tenga que aprender de la literatura que genera la industria, explica César Ricardo Cortés.
Ignorancia Además, se han incrementado el número de medicamentos, lo que implica que los galenos no los conozcan todos y no se ven todas las potencialidades tanto de riesgo como de beneficios.
Efectos Eso causa que aunque algunos médicos conocen las indicaciones de cada medicamento, no saben los efectos que provocan en el organismo, precisa David Leal Mora, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”. “No saben qué es lo que hace el medicamento en el organismo y qué es lo que hace el organismo con el medicamento, y que dosis normales para un adulto joven pueden ser muy altas para estas personas.
Dependencia Recordar que existen muchos síntomas que no necesariamente requieren de un medicamento y esto es principalmente en los ancianos. Es muy fácil prescribirle un medicamento para que duerma, pero lo difícil es quitárselo porque crean tolerancia y dependencia.
FRASE
"Pacientes y médicos deben establecer una mejor comunicación entre los especialistas al abordar los problemas de salud de un paciente. El no saber lo que otro está prescribiendo puede generar problemas de salud "
César Ricardo Cortés, investigador de la UdeG.
GUÍA
¿Qué es la polifarmacia?
Es un síndrome geriátrico que, de acuerdo la OMS, es el uso de tres o más medicamentos a la vez en un paciente. Los ancianos toman tres veces más medicamentos que los jóvenes.
¿Cuánta población está relacionada?
Aproximadamente dos tercios de la población de edad avanzada utiliza uno o más medicamentos al día.
¿Y los adultos mayores?
Los estudios han demostrado que los pacientes mayores de 65 años usan un promedio de dos a seis fármacos prescritos y de uno a 3.3 sustancias no prescritas por médicos (de compra libre) o de uso herbolario.
¿Cuáles son las consecuencias?
Los adultos mayores presentan generalmente múltiples enfermedades, por lo que generalmente son valorados por varios especialistas de la salud (cardiólogo, nefrólogo o médico familiar), que asociado a una pobre comunicación entre estos profesionales, conduce a la prescripción inapropiada de múltiples fármacos, esquemas farmacológicos complicados, mayor riesgo de interacciones farmacológicas, duplicidad de tratamiento y reacciones adversas.
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