Internacional
Vaticano descarta que obediencia a Iglesia disminuya dignidad humana
En una carta dirigida a sacerdotes de Ecuador reunidos en el V Encuentro Nacional, se indica que la obediencia a la Iglesia tampoco puede concebirse como una sustracción de responsabilidad o una alienación
CIUDAD DEL VATICANO (10/AGO/2012).- El prefecto de la Congregación para el Clero del Vaticano, el cardenal Mauro Piacenza, envió un mensaje a los sacerdotes de Ecuador en el que expuso que la obediencia a la Iglesia Católica jamás es contraria a la dignidad humana.
En una carta dirigida a los sacerdotes de Ecuador reunidos en el V Encuentro Nacional, Piacenza indicó que la obediencia a la Iglesia tampoco puede concebirse como una sustracción de responsabilidad o una alienación.
"En una época como la nuestra, trufada de relativismo y democratismo, de variados autonomismos y liberalismos, a la mentalidad mayoritaria le parece cada vez más incomprensible dicha promesa de obediencia", señaló.
"No es extraño que se conciba (a la fidelidad religiosa) como una disminución de la dignidad y de la libertad humana, como un persistir en formas obsoletas, típicas de una sociedad incapaz de auténtica emancipación", apuntó.
El cardenal aclaró que quienes viven la "auténtica obediencia" en la Iglesia saben que no es así ya que la promesa de obediencia pronunciada por los curas al momento de su ordenación sacerdotal mantiene en el centro a la persona y no a los subjetivismos.
Aún así señaló que la vocación al sacerdocio implica una "radicalidad" porque consideró como "absolutamente necesario" que la entrega a Cristo sea total, un compromiso de toda la vida.
"En ocasiones, lo que falta es exactamente esta radicalidad en la relación con Cristo, la percepción en cada cual de la decisión radical de seguirle. Y esto depende del hecho de que el amor a Cristo no está claro o es de boquilla", indicó.
En una carta dirigida a los sacerdotes de Ecuador reunidos en el V Encuentro Nacional, Piacenza indicó que la obediencia a la Iglesia tampoco puede concebirse como una sustracción de responsabilidad o una alienación.
"En una época como la nuestra, trufada de relativismo y democratismo, de variados autonomismos y liberalismos, a la mentalidad mayoritaria le parece cada vez más incomprensible dicha promesa de obediencia", señaló.
"No es extraño que se conciba (a la fidelidad religiosa) como una disminución de la dignidad y de la libertad humana, como un persistir en formas obsoletas, típicas de una sociedad incapaz de auténtica emancipación", apuntó.
El cardenal aclaró que quienes viven la "auténtica obediencia" en la Iglesia saben que no es así ya que la promesa de obediencia pronunciada por los curas al momento de su ordenación sacerdotal mantiene en el centro a la persona y no a los subjetivismos.
Aún así señaló que la vocación al sacerdocio implica una "radicalidad" porque consideró como "absolutamente necesario" que la entrega a Cristo sea total, un compromiso de toda la vida.
"En ocasiones, lo que falta es exactamente esta radicalidad en la relación con Cristo, la percepción en cada cual de la decisión radical de seguirle. Y esto depende del hecho de que el amor a Cristo no está claro o es de boquilla", indicó.