Internacional

Telón de fondo

A pesar de las diferencias diplomáticas entre Bogotá y Caracas, jamás pudieron truncar la línea comercial de la que ambas naciones dependen para el abasto

“Queremos que siga creciendo el comercio gigantesco”, fue la frase del presidente venezolano Hugo Chávez al referirse a la nueva etapa por la que atraviesa su Gobierno con el de Colombia.

A pesar de las diferencias diplomáticas entre Bogotá y Caracas, jamás pudieron truncar la línea comercial de la que ambas naciones dependen para el abasto, pues una hipotética guerra hubiese puesto en peligro la balanza comercial venezolana-colombiana, cercana a los seis mil millones de dólares anuales.

Agrupaciones y cámaras de comercio llegaron a pronosticar, que llegar a un escenario bélico, generaría escasez de productos de primera necesidad.

En el inicio de la ruptura, el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) de Venezuela se vio obligado a poner en marcha una estrategia que le permitiera el abasto de carne, pollo, huevos, papas, azúcar y leche líquida, principales productos que importa, casi en 100%, de Colombia.
Según la Cámara de Integración Económica Venezolano-Colombiana (Cavecol), los venezolanos obtienen del vecino 30% de los productos que consumen.

Temas

Sigue navegando