Internacional
Se agolpan quiteños para saludar al príncipe
El príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camilla fueron ovacionados al caminar por varias calles del centro colonial de Quito
QUITO.- El príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camilla fueron ovacionados al caminar por varias calles del centro colonial de Quito, en la corta visita que hicieron a la capital de Ecuador, antes de viajar a las Islas Galápagos.
Cientos de quiteños se agolparon a los costados de las angostas calles del casco colonial para saludar, desde lejos, a los visitantes reales que, en ocasiones, rompieron el estricto protocolo para extender la mano a los transeúntes.
El príncipe y su esposa llegaron ayer a Quito, desde Brasil, y antes de caminar por las calles, se entrevistaron con el vicepresidente ecuatoriano, Lenin Moreno, y el canciller, Fander Falconí.
Al finalizar la cita, el canciller de Ecuador destacó la apertura del príncipe Carlos a escuchar sobre uno de los proyectos ambientales más ambicioso del Gobierno; el ITT-Yasuní.
Este proyecto busca dejar una gran reserva de crudo bajo tierra y dejar intacto el parque nacional Yasuní, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, porque su explotación podría poner en peligro a la gran biodiversidad que se encuentra en esa zona. A cambio Ecuador exige una compensación financiera. (EFE)
Cientos de quiteños se agolparon a los costados de las angostas calles del casco colonial para saludar, desde lejos, a los visitantes reales que, en ocasiones, rompieron el estricto protocolo para extender la mano a los transeúntes.
El príncipe y su esposa llegaron ayer a Quito, desde Brasil, y antes de caminar por las calles, se entrevistaron con el vicepresidente ecuatoriano, Lenin Moreno, y el canciller, Fander Falconí.
Al finalizar la cita, el canciller de Ecuador destacó la apertura del príncipe Carlos a escuchar sobre uno de los proyectos ambientales más ambicioso del Gobierno; el ITT-Yasuní.
Este proyecto busca dejar una gran reserva de crudo bajo tierra y dejar intacto el parque nacional Yasuní, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, porque su explotación podría poner en peligro a la gran biodiversidad que se encuentra en esa zona. A cambio Ecuador exige una compensación financiera. (EFE)