Internacional
Regreso de Chávez a Cuba para tratar cáncer causa conmoción
La Asamblea Nacional aprobó la ausencia del mandatario por más de cinco días, sin aclarar fecha para su regreso
CARACAS, VENEZUELA (10/DIC/2012).- Oraciones por el mandatario. El presidente Hugo Chávez regresó a Cuba para operarse de urgencia después de que una recurrencia del cáncer lo empujara a nombrar un potencial sucesor, reconociendo por primera vez ante los conmocionados venezolanos que la enfermedad podría costarle su Gobierno.
Desde temprano centenares de seguidores preparaban demostraciones de apoyo en las principales plazas de Venezuela ante la sorpresiva recidiva del cáncer a sólo dos meses de que el popular Chávez ganara con contundencia las presidenciales para extender su mandato a casi dos décadas.
“Vaya con Dios mi presidente, que volverá sano y salvo. Las enfermedades se curan, lo que no se cura es el alma dañina que tiene la oposición”, dijo Rosalía Villarreal, una mujer de 41 años en la Plaza Bolívar de Caracas.
Durante sus casi 14 años en el poder, Chávez construyó una “Revolución Socialista” sobre los hombros de su carismática figura, despertando amor en los pobres y recelo en los ricos. Pero el sábado sorprendió a todos por igual en una cadena nacional, designando por primera vez al sucesor en su proyecto.
“Es necesario someterme a una nueva intervención en los próximos días”, sostuvo Chávez confesando la intensidad de sus dolores y la urgencia del cuadro. Y pidió a los venezolanos que si no pudiera seguir al frente del país y se convocaran a elecciones, votaran por el vicepresidente Nicolás Maduro.
“Con el favor de Dios, como en las ocasiones anteriores, saldremos victoriosos, tengo plena fe en ello”, dijo Chávez el sábado, besando un crucifijo que carga como amuleto desde un breve golpe de Estado en su contra en 2002.
Con la reaparición de la enfermedad, de la que el mandatario se había declarado curado antes de vencer en las elecciones del 7 de octubre para prolongar su mandato hasta 2019, los doctores le recomendaron una operación lo antes posible.
En una sesión repleta de voces quebradas, abrazos entre los seguidores del mandatario y peticiones de detalles de parte de los opositores, la Asamblea Nacional aprobó ayer por unanimidad que Chávez se ausente del país por más de cinco días sin aclarar la fecha de su retorno.
QUÉ DICTA LA NORMA
Elecciones, en 30 días
Según la Constitución, Venezuela debería ir a una elección en 30 días si Chávez no lograra asumir su nuevo periodo, que inicia el próximo 10 de enero, o si se viera obligado a dejar la presidencia en los primeros cuatro años de su nuevo mandato. En este nuevo escenario, sin la popularidad de Chávez para conquistar votos, la oposición tiene su mejor oportunidad.
ANÁLISIS
La sucesión es una revolución de bajo perfil
Orestes E. Díaz Rodríguez
(Maestro de la UdeG)
Cuando los más crédulos y supersticiosos esperaban el fin del mundo supuestamente revelado por los mayas, en realidad a lo que asistimos es a un evento más particular y mundano, la finalización de la primera etapa del dominio chavista del escenario venezolano (1999-2012), signada por el secuestro por parte de la personalidad del caudillo de todos los ámbitos de la actividad humana en el país.
Atrás quedan meses de interminables rumores. Una vez más a la biología corresponde el crédito de impulsar definitivamente el acceso a una información celosamente restringida, la salud del mandatario. El propio presidente se ha encargado de reconocer los dos hechos que ponen fin a cualquier especulación, su estado de salud es muy grave y el sucesor elegido es Nicolás Maduro.
La respuesta institucional a lo que viene la recoge la Constitución. Habrá nuevamente elecciones presidenciales en un lapso de 30 días, tanto si el mandatario no puede tomar posesión el 10 de enero, o si pudiendo completar ese trámite, la presidencia quedara abandonada posteriormente por muerte, enfermedad o renuncia. Lo único que varía es quién ocupa la presidencia interina hasta que los nuevos comicios arrojen un ganador, Diosdado Cabello en el primer caso, Nicolás Maduro en el segundo.
Lo que no recoge la Ley Fundamental es el impacto que tendrá en el chavismo a nivel nacional e internacional la desaparición física de su líder.
Finalmente el esfuerzo del mandatario enfermo ha rendido sus frutos. De tener lugar nuevas elecciones, tendrán como trasfondo el inobjetable triunfo del pasado 7 de octubre por más de 10 puntos, que aclara cuál es la fuerza política que aún domina las preferencias del votante. Apenas han transcurrido dos meses desde entonces, por lo que el efecto luna de miel que suele acompañar al vencedor deberá verse potenciado por la mística de la desaparición física o la inhabilitación del comandante.
Pero arriba una nueva etapa en la que necesariamente los principales conceptos serán revisados. Menguarán la mayoría de las especificidades que la personalidad del líder trasmitía al movimiento. La sucesión es una revolución de bajo perfil. De eso trata la etapa que llega.
Desde temprano centenares de seguidores preparaban demostraciones de apoyo en las principales plazas de Venezuela ante la sorpresiva recidiva del cáncer a sólo dos meses de que el popular Chávez ganara con contundencia las presidenciales para extender su mandato a casi dos décadas.
“Vaya con Dios mi presidente, que volverá sano y salvo. Las enfermedades se curan, lo que no se cura es el alma dañina que tiene la oposición”, dijo Rosalía Villarreal, una mujer de 41 años en la Plaza Bolívar de Caracas.
Durante sus casi 14 años en el poder, Chávez construyó una “Revolución Socialista” sobre los hombros de su carismática figura, despertando amor en los pobres y recelo en los ricos. Pero el sábado sorprendió a todos por igual en una cadena nacional, designando por primera vez al sucesor en su proyecto.
“Es necesario someterme a una nueva intervención en los próximos días”, sostuvo Chávez confesando la intensidad de sus dolores y la urgencia del cuadro. Y pidió a los venezolanos que si no pudiera seguir al frente del país y se convocaran a elecciones, votaran por el vicepresidente Nicolás Maduro.
“Con el favor de Dios, como en las ocasiones anteriores, saldremos victoriosos, tengo plena fe en ello”, dijo Chávez el sábado, besando un crucifijo que carga como amuleto desde un breve golpe de Estado en su contra en 2002.
Con la reaparición de la enfermedad, de la que el mandatario se había declarado curado antes de vencer en las elecciones del 7 de octubre para prolongar su mandato hasta 2019, los doctores le recomendaron una operación lo antes posible.
En una sesión repleta de voces quebradas, abrazos entre los seguidores del mandatario y peticiones de detalles de parte de los opositores, la Asamblea Nacional aprobó ayer por unanimidad que Chávez se ausente del país por más de cinco días sin aclarar la fecha de su retorno.
QUÉ DICTA LA NORMA
Elecciones, en 30 días
Según la Constitución, Venezuela debería ir a una elección en 30 días si Chávez no lograra asumir su nuevo periodo, que inicia el próximo 10 de enero, o si se viera obligado a dejar la presidencia en los primeros cuatro años de su nuevo mandato. En este nuevo escenario, sin la popularidad de Chávez para conquistar votos, la oposición tiene su mejor oportunidad.
ANÁLISIS
La sucesión es una revolución de bajo perfil
Orestes E. Díaz Rodríguez
(Maestro de la UdeG)
Cuando los más crédulos y supersticiosos esperaban el fin del mundo supuestamente revelado por los mayas, en realidad a lo que asistimos es a un evento más particular y mundano, la finalización de la primera etapa del dominio chavista del escenario venezolano (1999-2012), signada por el secuestro por parte de la personalidad del caudillo de todos los ámbitos de la actividad humana en el país.
Atrás quedan meses de interminables rumores. Una vez más a la biología corresponde el crédito de impulsar definitivamente el acceso a una información celosamente restringida, la salud del mandatario. El propio presidente se ha encargado de reconocer los dos hechos que ponen fin a cualquier especulación, su estado de salud es muy grave y el sucesor elegido es Nicolás Maduro.
La respuesta institucional a lo que viene la recoge la Constitución. Habrá nuevamente elecciones presidenciales en un lapso de 30 días, tanto si el mandatario no puede tomar posesión el 10 de enero, o si pudiendo completar ese trámite, la presidencia quedara abandonada posteriormente por muerte, enfermedad o renuncia. Lo único que varía es quién ocupa la presidencia interina hasta que los nuevos comicios arrojen un ganador, Diosdado Cabello en el primer caso, Nicolás Maduro en el segundo.
Lo que no recoge la Ley Fundamental es el impacto que tendrá en el chavismo a nivel nacional e internacional la desaparición física de su líder.
Finalmente el esfuerzo del mandatario enfermo ha rendido sus frutos. De tener lugar nuevas elecciones, tendrán como trasfondo el inobjetable triunfo del pasado 7 de octubre por más de 10 puntos, que aclara cuál es la fuerza política que aún domina las preferencias del votante. Apenas han transcurrido dos meses desde entonces, por lo que el efecto luna de miel que suele acompañar al vencedor deberá verse potenciado por la mística de la desaparición física o la inhabilitación del comandante.
Pero arriba una nueva etapa en la que necesariamente los principales conceptos serán revisados. Menguarán la mayoría de las especificidades que la personalidad del líder trasmitía al movimiento. La sucesión es una revolución de bajo perfil. De eso trata la etapa que llega.