Internacional
Protesta pacífica en Marruecos termina en disturbios
La manifestación es convocada por medio de Facebook y exige limitar el poder del Rey
RABAT, MARRUECOS (21/FEB/2011).- La pacífica y festiva jornada de manifestaciones por todo Marruecos para pedir reformas democráticas derivó a última hora en disturbios en varias ciudades que empañaron las reivindicaciones y arrojan dudas sobre el futuro de las protestas.
Un grupo de jóvenes fue el encargado de convocar a través de la red social Facebook las concentraciones para pedir una nueva Constitución que limite el poder ejecutivo del rey Mohamed VI.
A la convocatoria, denominada el Día de la Dignidad, se sumaron asociaciones de derechos humanos, partidos de izquierda y, sobre todo, los islamistas del movimiento Justicia y Caridad, que demostraron su poder de convocatoria en la mayor protesta, celebrada en Rabat con alrededor de 10 mil personas.
Sin embargo el pacifismo se fue diluyendo, ya que comenzaron a surgir actos de vandalismo y violencia que tuvieron como objetivo comisarías de policía, sucursales bancarias, establecimientos de hostelería o edificios oficiales.
En la localidad de Alhucemas, los manifestantes lanzaron piedras contra una comisaría y prendieron fuego a dos vehículos de Policía.
Fuentes de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos añadieron que también fueron atacados la sede del partido gobernante Istiqlal, el Ayuntamiento y la subprefectura de la ciudad.
El Movimiento 20 de Febrero, denunció en un comunicado los disturbios y acusó al Gobierno marroquí de estar detrás de algunas de estas acciones. “Ha habido actos de violencia impulsados por el Gobierno, que ha pagado a personas para llevarlos a cabo”.
Un grupo de jóvenes fue el encargado de convocar a través de la red social Facebook las concentraciones para pedir una nueva Constitución que limite el poder ejecutivo del rey Mohamed VI.
A la convocatoria, denominada el Día de la Dignidad, se sumaron asociaciones de derechos humanos, partidos de izquierda y, sobre todo, los islamistas del movimiento Justicia y Caridad, que demostraron su poder de convocatoria en la mayor protesta, celebrada en Rabat con alrededor de 10 mil personas.
Sin embargo el pacifismo se fue diluyendo, ya que comenzaron a surgir actos de vandalismo y violencia que tuvieron como objetivo comisarías de policía, sucursales bancarias, establecimientos de hostelería o edificios oficiales.
En la localidad de Alhucemas, los manifestantes lanzaron piedras contra una comisaría y prendieron fuego a dos vehículos de Policía.
Fuentes de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos añadieron que también fueron atacados la sede del partido gobernante Istiqlal, el Ayuntamiento y la subprefectura de la ciudad.
El Movimiento 20 de Febrero, denunció en un comunicado los disturbios y acusó al Gobierno marroquí de estar detrás de algunas de estas acciones. “Ha habido actos de violencia impulsados por el Gobierno, que ha pagado a personas para llevarlos a cabo”.