Internacional
Obama, nuevo presidente de los Estados Unidos
El demócrata se convirtió en el primer presidente afroamericano en llegar a la Casa Blanca
SIGA EL CONTEO DE LA ELECCION DE EU
ESTADOS UNIDOS.- Barack Obama obtuvo hoy los votos electorales suficientes para ser proclamado el presidente número 44 de Estados Unidos, gracias a haberse identificado con fuerza como la esperanza del cambio.
Quien llega a la Casa Blanca luego de representar al estado de Illinois como senador, fortaleció esa idea proselitista en los últimos 30 días ante la indignación y rechazo de gran parte de la población por el plan de rescate financiero del presidente George W. Bush.
Ese plan de rescate confirmó una crisis económica que ya se sentía y aumentó la necesidad entre los electores de que se registre un cambio.
Con su triunfo este martes, mostró que la esperanza ha sido más fuerte que las resistencias racistas entre los sectores más conservadores de la unión americana.
Unas semanas atrás, después de las convenciones de los dos partidos principales de este país, el Demócrata y el Repúblicano, Obama había perdido terreno ante el encanto inicial de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, aspirante vicepresidencial con el republicano John McCain.
La ilusión duró poco, y entre errores de la propia Palin, la dificultad de McCain para desligarse del gobierno de Bush, una campaña abrumadora de Obama y su desempeño exitoso en los debates, la balanza se ha inclinado a su favor.
Fue a principios de octubre cuando muchos estadunidenses dejaron de ver el color de la piel del demócrata como un obstáculo, ante la decepción que provocó en ellos el rescate financiero lanzado por el gobierno republicano.
En la recta final, ambos candidatos se concentraron en el tema económico descalificando mutuamente sus propuestas, que los dos pretendían mostrar como favorables a la clase media.
Obama enfrentó ataques de su contrincante quien lo acusó de socialista, por proponer una redistribución de los ingresos públicos, y de mentiroso por esconder en su proyecto un daño mayor en impuestos contra las clases populares.
Nada movió al candidato demócrata de su posición adelantada, ni aún cuando en los últimos días los republicanos lo acusaron hasta de tener una tía indocumentada viviendo en Estados Unidos.
Obama, hijo de padre keniano y madre irlandesa nacida en Kansas, logró vencer a la población incrédula de sus pretensiones y ahora los blancos destacan su "parte blanca" y los negros están seguros de que es el negro adecuado para representarlos.
Y para los inmigrantes, en particular los hispanos, representa el candidato que más confianza les ofrece de que habrá en el futuro alguna reforma migratoria en su beneficio, aunque evitó durante toda la campaña comprometerse.
A diferencia de su oponente, Obama rechazó visitar países latinoamericanos en su recorrido internacional proselitista, en el cual fue a Europa, pero a cambio buscó el acercamiento con ellos a través de promocionales en español y entrevistas a medios hispanos.
Consiguió romper la resistencia de la comunidad de origen mexicano, que apoyó a Hillary Clinton durante las primarias, prometiendo sentarse a dialogar sobre el tema de migración con el presidente de México, Felipe Calderón, cuando llegara a la Casa Blanca.
Finalmente, la promesa del cambio que difundió, utilizando un intenso bombardeo propagandístico, hábilmente compensó su escasa experiencia política, con un discurso incluyente de todas las razas y sectores.
A principios de 2007, cuando Obama anunció sus aspiraciones, pocos creían que este político, prácticamente desconocido, llegaría siquiera a acercarse a la popularidad que gozaba Hillary Clinton, la favorita para la candidatura demócrata durante largo tiempo.
El 3 de enero pasado inició en Iowa su carrera ascendente al ganar el caucus -la asamblea partidista que eligió candidato- de ese estado, y a partir de ahí empezó a sumar y en nunca a restar, tanto una gran cantidad de votos como de apoyo financiero.
En paralelo recibió el apoyo de personalidades políticas y del espectáculo, así como medios de comunicación, y entre los más espectaculares, el del ex secretario de Estado, Colin Powell, quien ocupó ese cargo en el primer mandato de George W. Bush.
El equipo de campaña de Obama manejó en forma inteligente su imagen, de tal manera que un día lo emparentaban con Brad Pitt, otro lo comparaban con el ex presidente John F. Kennedy, y uno más especulaba sobre su parecido con el actor Will Smith.
Su carisma y propuesta política llegó a cautivar fuera de las fronteras estadunidenses, y hasta el ex presidente Fidel Castro se atrevió a realizar un tímido elogio, al considerarlo el candidato "más avanzado desde el punto de vista social y humano".
Pero no estuvo desprovista de problemas, y al senador se le criticó desde su segundo nombre, Husein, y la onomatopeya de su apellido Obama>Osama, por las referencias negativas que de la red Al Qaeda implicaba para la sociedad estadunidense.
Se le cuestionó su aparente falta de patriotismo, por no usar un botón con el escudo o la bandera de Estados Unidos en su solapa, también de negar la presunta práctica de la religión musulmana que se dijo llegó a profesar, y hasta se difundió que tenía un acta de nacimiento falsa.
La gran cantidad de dólares que obtuvo para financiar su campaña fue también objeto de críticas, a pesar de que los recursos provenían de donaciones privadas y no del presupuesto público.
En los últimos días sus oponentes intentaron también revivir su relación con el empresario preso Tony Resko, así como el escándalo por las palabras explosivas del pastor de su iglesia, Jeremiah Wright, y hasta la existencia de una tía indocumentada.
Obama llegó a este 4 de noviembre con un amplio respaldo popular que, sin embargo, nadie se atrevía en este país a asegurar que será suficiente para ganar la elección.
Además, llegó también como favorito en muchos países del mundo, donde se llegó inclusive a hablar de la 'Obamamanía'.
Así, el senador por Illinois, quien reconoció el día que hizo pública su aspiración presidencial que en su intención existía cierta "presunción y audacia" por su inexperiencia, ya hizo historia aún antes de su toma de posesión.
ESTADOS UNIDOS.- Barack Obama obtuvo hoy los votos electorales suficientes para ser proclamado el presidente número 44 de Estados Unidos, gracias a haberse identificado con fuerza como la esperanza del cambio.
Quien llega a la Casa Blanca luego de representar al estado de Illinois como senador, fortaleció esa idea proselitista en los últimos 30 días ante la indignación y rechazo de gran parte de la población por el plan de rescate financiero del presidente George W. Bush.
Ese plan de rescate confirmó una crisis económica que ya se sentía y aumentó la necesidad entre los electores de que se registre un cambio.
Con su triunfo este martes, mostró que la esperanza ha sido más fuerte que las resistencias racistas entre los sectores más conservadores de la unión americana.
Unas semanas atrás, después de las convenciones de los dos partidos principales de este país, el Demócrata y el Repúblicano, Obama había perdido terreno ante el encanto inicial de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, aspirante vicepresidencial con el republicano John McCain.
La ilusión duró poco, y entre errores de la propia Palin, la dificultad de McCain para desligarse del gobierno de Bush, una campaña abrumadora de Obama y su desempeño exitoso en los debates, la balanza se ha inclinado a su favor.
Fue a principios de octubre cuando muchos estadunidenses dejaron de ver el color de la piel del demócrata como un obstáculo, ante la decepción que provocó en ellos el rescate financiero lanzado por el gobierno republicano.
En la recta final, ambos candidatos se concentraron en el tema económico descalificando mutuamente sus propuestas, que los dos pretendían mostrar como favorables a la clase media.
Obama enfrentó ataques de su contrincante quien lo acusó de socialista, por proponer una redistribución de los ingresos públicos, y de mentiroso por esconder en su proyecto un daño mayor en impuestos contra las clases populares.
Nada movió al candidato demócrata de su posición adelantada, ni aún cuando en los últimos días los republicanos lo acusaron hasta de tener una tía indocumentada viviendo en Estados Unidos.
Obama, hijo de padre keniano y madre irlandesa nacida en Kansas, logró vencer a la población incrédula de sus pretensiones y ahora los blancos destacan su "parte blanca" y los negros están seguros de que es el negro adecuado para representarlos.
Y para los inmigrantes, en particular los hispanos, representa el candidato que más confianza les ofrece de que habrá en el futuro alguna reforma migratoria en su beneficio, aunque evitó durante toda la campaña comprometerse.
A diferencia de su oponente, Obama rechazó visitar países latinoamericanos en su recorrido internacional proselitista, en el cual fue a Europa, pero a cambio buscó el acercamiento con ellos a través de promocionales en español y entrevistas a medios hispanos.
Consiguió romper la resistencia de la comunidad de origen mexicano, que apoyó a Hillary Clinton durante las primarias, prometiendo sentarse a dialogar sobre el tema de migración con el presidente de México, Felipe Calderón, cuando llegara a la Casa Blanca.
Finalmente, la promesa del cambio que difundió, utilizando un intenso bombardeo propagandístico, hábilmente compensó su escasa experiencia política, con un discurso incluyente de todas las razas y sectores.
A principios de 2007, cuando Obama anunció sus aspiraciones, pocos creían que este político, prácticamente desconocido, llegaría siquiera a acercarse a la popularidad que gozaba Hillary Clinton, la favorita para la candidatura demócrata durante largo tiempo.
El 3 de enero pasado inició en Iowa su carrera ascendente al ganar el caucus -la asamblea partidista que eligió candidato- de ese estado, y a partir de ahí empezó a sumar y en nunca a restar, tanto una gran cantidad de votos como de apoyo financiero.
En paralelo recibió el apoyo de personalidades políticas y del espectáculo, así como medios de comunicación, y entre los más espectaculares, el del ex secretario de Estado, Colin Powell, quien ocupó ese cargo en el primer mandato de George W. Bush.
El equipo de campaña de Obama manejó en forma inteligente su imagen, de tal manera que un día lo emparentaban con Brad Pitt, otro lo comparaban con el ex presidente John F. Kennedy, y uno más especulaba sobre su parecido con el actor Will Smith.
Su carisma y propuesta política llegó a cautivar fuera de las fronteras estadunidenses, y hasta el ex presidente Fidel Castro se atrevió a realizar un tímido elogio, al considerarlo el candidato "más avanzado desde el punto de vista social y humano".
Pero no estuvo desprovista de problemas, y al senador se le criticó desde su segundo nombre, Husein, y la onomatopeya de su apellido Obama>Osama, por las referencias negativas que de la red Al Qaeda implicaba para la sociedad estadunidense.
Se le cuestionó su aparente falta de patriotismo, por no usar un botón con el escudo o la bandera de Estados Unidos en su solapa, también de negar la presunta práctica de la religión musulmana que se dijo llegó a profesar, y hasta se difundió que tenía un acta de nacimiento falsa.
La gran cantidad de dólares que obtuvo para financiar su campaña fue también objeto de críticas, a pesar de que los recursos provenían de donaciones privadas y no del presupuesto público.
En los últimos días sus oponentes intentaron también revivir su relación con el empresario preso Tony Resko, así como el escándalo por las palabras explosivas del pastor de su iglesia, Jeremiah Wright, y hasta la existencia de una tía indocumentada.
Obama llegó a este 4 de noviembre con un amplio respaldo popular que, sin embargo, nadie se atrevía en este país a asegurar que será suficiente para ganar la elección.
Además, llegó también como favorito en muchos países del mundo, donde se llegó inclusive a hablar de la 'Obamamanía'.
Así, el senador por Illinois, quien reconoció el día que hizo pública su aspiración presidencial que en su intención existía cierta "presunción y audacia" por su inexperiencia, ya hizo historia aún antes de su toma de posesión.