Internacional
Obama actuará por su cuenta sobre inmigración
Afirma que ya no esperará a que los representantes republicanos actúen sobre el tema
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (30/JUN/2014).- El presidente Barack Obama dijo el lunes que ya no esperará a que los representantes republicanos actúen sobre el tema
migratorio y que actuará por su cuenta para hacer cambios de políticas.
Obama dijo que pondrá énfasis en la vigilancia de la frontera con México, donde se ha visto un aumento en el número de niños centroamericanos que entran ilegalmente al país. Ello significa asignar recursos a la deportación de las personas recién ingresadas o de individuos que representen una amenaza a la seguridad pública y nacional.
"Yo tomo medidas ejecutivas sólo cuando tenemos un problema grave... y el Congreso decide no hacer nada", declaró Obama. "Y en esta situación, el hecho de que los republicanos de la Cámara de Representes no aprueben una sola iniciativa es malo para nuestra seguridad, malo para nuestra economía y malo para nuestro futuro".
Obama afirmó que decidió soslayar al Congreso después que el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner le informó la semana pasada que la cámara baja no votará una iniciativa de reforma migratoria este año.
Un asesor legislativo dijo que Obama y Boehner hablaron en privado antes de un acto en la Casa Blanca de la semana pasada en la que el mandatario recibió a los golfistas estadounidenses que ganaron la Copa Presidentes del año pasado.
El mandatario dijo que hay suficientes republicanos y demócratas en la Cámara de Representantes para aprobar hoy una iniciativa migratoria, y que él la promulgaría.
Pero Obama afirmó que ha esperado más de un año para dar al presidente de la cámara baja John Boehner espacio para actuar.
Los miles de niños que cruzan solos la frontera ponen de relieve la necesidad de hacer a un lado la política y poner manos a la obra en el tema migratorio, aseveró Obama
Cambiar las leyes migratorias y crear un mecanismo de naturalización para unas 11 millones de personas que viven ilegalmente en el país ha sido una de las prioridades de Obama.
Pero su capacidad para hacer cambios por cuenta propia es limitada.
Ha instruido al secretario de Seguridad Nacional Jeh Johnson y al secretario de Justicia Eric Holder para que le presenten a finales del verano cuáles órdenes ejecutivas puede promulgar sin aprobación del Congreso.
Aun así, en su respuesta al flujo de niños inmigrantes, Obama planea concentrar recursos en las zonas fronterizas. La medida en efecto reducirá las deportaciones en el interior del país, al hacer énfasis en inmigrantes que hayan cruzado la frontera sin autorización recientemente, o que sean un peligro a la seguridad nacional o a la seguridad pública.
La decisión del mandatario coincide con una reciente solicitud de la Casa Blanca al Congreso para tener autoridad adicional para enviar de regreso a los niños centroamericanos que han estado entrando a Estados Unidos en grandes cantidades sin autorización, en un paso que fue criticado de inmediato por activistas de inmigración.
Como tales, las medidas de Obama representan un delicado acto de equilibrio para responder a lo que la Casa Blanca ha llamado "crisis humanitaria" y a la exigencia de los activistas de reducir el alto número de deportaciones.
SIN EMBARGO, TEMEN QUE SE TRATE DE UN DISCURSO ELECTORERO
Las ONG pro indocumentados respaldan al presidente
DALLAS.- Obama cosecha apoyos tras su discurso, pero también genera dudas. Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes recibieron con satisfacción el anuncio del presidente Barack Obama de que usará sus facultades para resolver la crisis de inmigración, pero expresaron dudas sobre el tipo de alivio.
“Felicitamos al presidente Obama sobre la decisión de no esperar a que el Congreso actúe de forma unilateral”, indicó en un comunicado la Dream Action Coalition, que reúne a varios grupos defensores de inmigrantes. Sin embargo, acotó la coalición, “aunque se prometió alivio, no queda más que preguntarse qué tipo de alivio será”.
Obama anunció ayer en un discurso en la Casa Blanca que iniciará “un nuevo esfuerzo para arreglar lo más que se pueda, por mi cuenta, nuestro sistema de inmigración, sin el Congreso”.
Añadió que ordenó a su equipo recomendar medidas que pueda tomar este verano en materia de inmigración, e indicó que actuará con esas recomendaciones “sin demora”.
La Dream Action Coalition se preguntó si el presidente tendrá la voluntad de ofrecer una solución a temas complicados en inmigración, y cuestionó si se trata de una medida con intenciones electorales.
“El de hoy (ayr) fue un buen paso, pero lo que sigue va a determinar si fue dado en la dirección correcta”, indicó la coalición.
A su vez, el Movimiento Puente, organización pro inmigrante de Phoenix, Arizona, dijo que lo mínimo que espera es la mayor extensión posible del programa de Acción Diferida, a fin de terminar con las deportaciones.
“Hasta que nuestra gente esté libre, sin la amenaza de la deportación y el encarcelamiento, no esperamos nada menos que la prórroga de la Acción Diferida en la mayor medida posible”, dijo Carlos García, director ejecutivo de Movimiento Puente.
Obsesionado con la reforma integral
Desde 2008, cuando hacía campaña para su primer mandato como presidente de Estados Unidos, Barack Obama prometió atacar el problema migratorio, y a su llegada a la Casa Blanca, en 2009, reforzó la frontera como punta de lanza para impulsar una reforma migratoria integral.
Se terminaron sus primeros cuatro años y no encontró eco en la oposición para sacar su promesa de campaña, pero las acciones federales en la frontera sí se notaron en las estadísticas. Entre 2008 y 2012 las deportaciones ascendieron hasta ubicarse por debajo de las 400 mil anuales, el doble de las 200 mil registradas en 2007, la cifra más alta durante los dos periodos del presidente George W. Bush.
Con esos números, tras reforzar la frontera con México, encargo que ejecutó la secretaria de seguridad interior, Janet Napolitano, Obama relanzó su ofensiva por una reforma integral el año pasado.
Una mayoría de 68 senadores republicanos y demócratas aprobó el proyecto de ley 744, un documento de un millar de páginas que propone una vía a la legalización de 11 millones de indocumentados combinado con un millonario refuerzo monetario para la seguridad fronteriza.
Pero la oposición del ala más conservadora del partido Republicano en la Cámara de Representantes congeló el proyecto, al que califica de “amnistía” para quienes cruzaron ilegalmente la frontera.
Para paliar esa oposición, el lobby demócrata propuso negar el proceso de residencia a quienes tuviesen antecedentes delictivos en la Unión Americana, pero no pudo convencer a los republicanos en la Cámara de Representantes.
Y ante la coyuntura de la llegada de miles de menores solos a territorio estadounidense, sobre todo al Estado de Texas, lo que la ONU califica como “crisis humanitaria”, el mandatario aprovechó para catapultar otra de sus grandes apuestas —la primera fue la reforma de salud—, y en esta ocasión tiene el respaldo de las organizaciones proinmigrantes, sobre todo las hispanas.
El mandatario, que en el último año ha recurrido a acciones ejecutivas ante el estancamiento de varias de sus prioridades legislativas en el Congreso, evitó dar por muerta la reforma migratoria, como han hecho algunos demócratas, y confió en que todavía sea posible aprobar esa legislación durante su Gobierno.
Obama dijo que pondrá énfasis en la vigilancia de la frontera con México, donde se ha visto un aumento en el número de niños centroamericanos que entran ilegalmente al país. Ello significa asignar recursos a la deportación de las personas recién ingresadas o de individuos que representen una amenaza a la seguridad pública y nacional.
"Yo tomo medidas ejecutivas sólo cuando tenemos un problema grave... y el Congreso decide no hacer nada", declaró Obama. "Y en esta situación, el hecho de que los republicanos de la Cámara de Representes no aprueben una sola iniciativa es malo para nuestra seguridad, malo para nuestra economía y malo para nuestro futuro".
Obama afirmó que decidió soslayar al Congreso después que el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner le informó la semana pasada que la cámara baja no votará una iniciativa de reforma migratoria este año.
Un asesor legislativo dijo que Obama y Boehner hablaron en privado antes de un acto en la Casa Blanca de la semana pasada en la que el mandatario recibió a los golfistas estadounidenses que ganaron la Copa Presidentes del año pasado.
El mandatario dijo que hay suficientes republicanos y demócratas en la Cámara de Representantes para aprobar hoy una iniciativa migratoria, y que él la promulgaría.
Pero Obama afirmó que ha esperado más de un año para dar al presidente de la cámara baja John Boehner espacio para actuar.
Los miles de niños que cruzan solos la frontera ponen de relieve la necesidad de hacer a un lado la política y poner manos a la obra en el tema migratorio, aseveró Obama
Cambiar las leyes migratorias y crear un mecanismo de naturalización para unas 11 millones de personas que viven ilegalmente en el país ha sido una de las prioridades de Obama.
Pero su capacidad para hacer cambios por cuenta propia es limitada.
Ha instruido al secretario de Seguridad Nacional Jeh Johnson y al secretario de Justicia Eric Holder para que le presenten a finales del verano cuáles órdenes ejecutivas puede promulgar sin aprobación del Congreso.
Aun así, en su respuesta al flujo de niños inmigrantes, Obama planea concentrar recursos en las zonas fronterizas. La medida en efecto reducirá las deportaciones en el interior del país, al hacer énfasis en inmigrantes que hayan cruzado la frontera sin autorización recientemente, o que sean un peligro a la seguridad nacional o a la seguridad pública.
La decisión del mandatario coincide con una reciente solicitud de la Casa Blanca al Congreso para tener autoridad adicional para enviar de regreso a los niños centroamericanos que han estado entrando a Estados Unidos en grandes cantidades sin autorización, en un paso que fue criticado de inmediato por activistas de inmigración.
Como tales, las medidas de Obama representan un delicado acto de equilibrio para responder a lo que la Casa Blanca ha llamado "crisis humanitaria" y a la exigencia de los activistas de reducir el alto número de deportaciones.
SIN EMBARGO, TEMEN QUE SE TRATE DE UN DISCURSO ELECTORERO
Las ONG pro indocumentados respaldan al presidente
DALLAS.- Obama cosecha apoyos tras su discurso, pero también genera dudas. Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes recibieron con satisfacción el anuncio del presidente Barack Obama de que usará sus facultades para resolver la crisis de inmigración, pero expresaron dudas sobre el tipo de alivio.
“Felicitamos al presidente Obama sobre la decisión de no esperar a que el Congreso actúe de forma unilateral”, indicó en un comunicado la Dream Action Coalition, que reúne a varios grupos defensores de inmigrantes. Sin embargo, acotó la coalición, “aunque se prometió alivio, no queda más que preguntarse qué tipo de alivio será”.
Obama anunció ayer en un discurso en la Casa Blanca que iniciará “un nuevo esfuerzo para arreglar lo más que se pueda, por mi cuenta, nuestro sistema de inmigración, sin el Congreso”.
Añadió que ordenó a su equipo recomendar medidas que pueda tomar este verano en materia de inmigración, e indicó que actuará con esas recomendaciones “sin demora”.
La Dream Action Coalition se preguntó si el presidente tendrá la voluntad de ofrecer una solución a temas complicados en inmigración, y cuestionó si se trata de una medida con intenciones electorales.
“El de hoy (ayr) fue un buen paso, pero lo que sigue va a determinar si fue dado en la dirección correcta”, indicó la coalición.
A su vez, el Movimiento Puente, organización pro inmigrante de Phoenix, Arizona, dijo que lo mínimo que espera es la mayor extensión posible del programa de Acción Diferida, a fin de terminar con las deportaciones.
“Hasta que nuestra gente esté libre, sin la amenaza de la deportación y el encarcelamiento, no esperamos nada menos que la prórroga de la Acción Diferida en la mayor medida posible”, dijo Carlos García, director ejecutivo de Movimiento Puente.
Obsesionado con la reforma integral
Desde 2008, cuando hacía campaña para su primer mandato como presidente de Estados Unidos, Barack Obama prometió atacar el problema migratorio, y a su llegada a la Casa Blanca, en 2009, reforzó la frontera como punta de lanza para impulsar una reforma migratoria integral.
Se terminaron sus primeros cuatro años y no encontró eco en la oposición para sacar su promesa de campaña, pero las acciones federales en la frontera sí se notaron en las estadísticas. Entre 2008 y 2012 las deportaciones ascendieron hasta ubicarse por debajo de las 400 mil anuales, el doble de las 200 mil registradas en 2007, la cifra más alta durante los dos periodos del presidente George W. Bush.
Con esos números, tras reforzar la frontera con México, encargo que ejecutó la secretaria de seguridad interior, Janet Napolitano, Obama relanzó su ofensiva por una reforma integral el año pasado.
Una mayoría de 68 senadores republicanos y demócratas aprobó el proyecto de ley 744, un documento de un millar de páginas que propone una vía a la legalización de 11 millones de indocumentados combinado con un millonario refuerzo monetario para la seguridad fronteriza.
Pero la oposición del ala más conservadora del partido Republicano en la Cámara de Representantes congeló el proyecto, al que califica de “amnistía” para quienes cruzaron ilegalmente la frontera.
Para paliar esa oposición, el lobby demócrata propuso negar el proceso de residencia a quienes tuviesen antecedentes delictivos en la Unión Americana, pero no pudo convencer a los republicanos en la Cámara de Representantes.
Y ante la coyuntura de la llegada de miles de menores solos a territorio estadounidense, sobre todo al Estado de Texas, lo que la ONU califica como “crisis humanitaria”, el mandatario aprovechó para catapultar otra de sus grandes apuestas —la primera fue la reforma de salud—, y en esta ocasión tiene el respaldo de las organizaciones proinmigrantes, sobre todo las hispanas.
El mandatario, que en el último año ha recurrido a acciones ejecutivas ante el estancamiento de varias de sus prioridades legislativas en el Congreso, evitó dar por muerta la reforma migratoria, como han hecho algunos demócratas, y confió en que todavía sea posible aprobar esa legislación durante su Gobierno.