Internacional

Lula y Rousseff crean ‘‘peronismo’’ brasileño

Con casi ocho años en el poder, elpresidente de Brasil ha logrado que 30 millones de brasileños mejoren su calidad de vida

BUENOS AIRES, ARGENTINA (27/SEP/2010).- La del presidente Luiz Inácio Lula da Silva es, sin duda, un vida de película y su gestión en estos ocho años es digna también de ser llevada a la pantalla grande como el filme “Lula O filho do Brasil” (Lula, el hijo de Brasil), de Fabio Barreto, —si se observan los números duros y los resultados políticos de su administración— para ser narrada como la epopeya de creación de un nuevo bloque de poder.

A unos meses de completar sus ocho años en el poder, Lula conserva más de 80% de aceptación popular y puede mostrar que algunas de sus promesas de campaña, sin bien no se cumplieron en 100%, tuvieron avances significativos.

Entre 2003 y 2009, 30 millones de brasileños ingresaron a la denominada clase media, de acuerdo con un estudio realizado por el Cetro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas. “La renta de 40% de los más pobres creció 8% anual; en cambio, la de 10% más rico alcanzó apenas 1.09%”, explica Marcelo Neri, quien dirigió ese trabajo.

Los programas sociales consolidaron el liderazgo de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT) en los sectores sociales más humildes, que ahora ven a Dilma Rousseff, “la elegida” por el presidente, como el factor que garantiza este cambio.

Para el sociólogo Armando Boito Jr, de la Universidad de Campinhas y autor de “La burguesía en el Gobierno de Lula”, actualmente en Brasil se da un fenómeno político que pasa por “una alianza que une, paradójicamente, a los dos extremos de la sociedad brasileña”.

Ese fenómeno señalado por Boito es similar al que construyó en su momento al peronismo en Argentina.

Esa similitud no sólo está dada por la alianza de clases, sino por el estilo mítico del liderazgo de Lula, que, como en su momento Perón, puede elegir candidatos a mero “dedazo”.

La muestra es Rousseff, la ex ministra jefa de la Casa Civil, que hasta hace poco más de un año era una ilustre desconocida para el electorado masivo y que hoy estaría en condiciones de ganar en primera vuelta.

En esta suerte de “peronismo” brasileño, Lula, que se apresta a abandonar el Palacio del Planalto el primero de enero de 2011 con la misma algarabía con la que llegó en 2003, marca el rumbo y los tiempos políticos.

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