Internacional

Los británicos que quieran ver al Papa deberán pagar

Benedicto XVI inicia hoy su gira por Reino Unido en medio de críticas sobre el costo que tiene para los contribuyentes

REINO UNIDO (16/SEP/2010).- La serie de anuncios sobre los ajustes que el Gobierno hará para salvarse de la crisis, precede otra mala noticia para el bolsillo de los británicos que esperan ver al Papa Benedicto XVI, en el inicio de su gira, hoy, por el Reino Unido.

Acostumbrados a sólo esperar la visita del Pontífice en las giras papales alrededor del mundo, la administración del primer ministro británico, David Cameron, cobrará la visita del Patriarca de la Iglesia de Roma a los contribuyentes, católicos o no.

Tres de cada cuatro británicos estiman que el contribuyente no debería financiar la visita, según un reciente sondeo. Apenas 10% de los británicos se declara católico.
Recortes al presupuesto de diversos ministerios y un paquete de recortes drásticos anunciados en junio que derivaron en huelgas generalizadas, se suman ahora al impuesto que el Gobierno solicita a los fieles que asistirán a las ceremonias eclesiásticas con el llamado “pasaporte peregrino” (que tiene diferentes precios) y del que se ha desmarcado el Vaticano.

El vocero vaticano, Federico Lombardi, ha tenido que aclarar que el cobro por asistir a los actos del Pontífice es voluntario y asegura que la Santa Sede es ajena a las medidas.

La Santa Sede recuerda que al ser invitado por las autoridades más altas del Estado —en este caso la reina Isabel II y el Gobierno—, la logística y todo lo que tenga que ver con la visita corre a cargo de los anfitriones.

El costo del desplazamiento sigue causando polémica. Según cifras oficiales, la factura final rondará los 30 millones de dólares. En estos tiempos de austeridad presupuestaria, el Gobierno sólo asumirá entre 15 y 18 millones de dólares.

Telón de fondo

Dos pontífices, diferente recibimiento


Mientras que el Papa Juan Pablo II fue calurosamente recibido en Londres hace casi tres décadas, su sucesor, Benedicto XVI, puede esperar un recibimiento más frío o incluso directamente hostil.

El viaje de Benedicto XVI a Gran Bretaña a mediados de septiembre se ha visto rodeado de controversia desde que el Palacio de Buckingham lo anunció en mayo, debido a las quejas sobre el costo de la visita a los contribuyentes y rechazo a la crisis de abusos sexuales de la Iglesia y un sentimiento de traición entre los anglicanos.

En 1982, cuando Juan Pablo II visitó Gran Bretaña, las cosas eran distintas. El país se encontraba en guerra con Argentina por las Islas Malvinas y el Pontífice polaco era el primer Papa en pisar suelo inglés. Aun así, Robert Runcie, el arzobispo anglicano de Canterbury, dijo que Juan Pablo llegó a Gran Bretaña con “la gracia de un peregrino y un profeta”. El actual líder anglicano, Rowan Williams, dijo a la BBC en abril que Benedicto será recibido como “un valorado socio, y ya”.

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