Internacional
Líder de las Abuelas de Plaza de Mayo recupera a su nieto
Este hombre se convierte en el número 114 ayudado por la organización
BUENOS AIRES, ARGENTINA (06/AGO/2014).- Después de 38 años de búsqueda incansable, la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, vio por primera vez fotos de su nieto Guido, hijo de Laura, secuestrada y asesinada durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).
“Ya tengo mis 14 nietos conmigo”, dijo De Carlotto, de 83 años, en una rueda de prensa en la que confirmó el hallazgo de su nieto Guido, nacido en cautiverio. Al ver las fotos de su nieto sintió “una alegría enorme” y ganas de “abrazarlo pronto”.
“Es un artista, un chico bueno. Él me buscó”, dijo la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, organización que ha ayudado a que 114 personas hayan podido restituir su verdadera identidad.
La recuperación de su nieto, corona el intenso trabajo que De Carlotto ha realizado desde noviembre de 1977, cuando su hija de 23 años fue detenida y encerrada en un campo de concentración en la ciudad de La Plata. Un año después, Laura y su pareja fueron asesinados por el régimen de facto.
“Guido” nació el 26 de junio de 1978 en el Hospital Militar Central de Buenos Aires y cinco días después fue separado de su madre, a quien devolvieron al centro clandestino de retención donde permaneció dos meses más en cautiverio.
La madrugada del 25 de agosto del 1978, Laura fue asesinada en una ruta del gran Buenos Aires durante un traslado y su cadáver fue entregado a su familia.
A sus 37 años, convertido ya en un hombre, Guido Carlotto —identidad real de quien usurpara otro nombre que no ha sido proporcionado—, se acercó este año voluntariamente a Abuelas de Plaza de Mayo para realizarse exámenes genéticos debido a las dudas que había sobre su identidad.
De esta manera, Guido se convirtió en el nieto número 114 que es recuperado por Abuelas, la organización que fundó Estela junto con otras mujeres que buscaban a sus nietos nacidos y robados en las cárceles clandestinas.
El pasado 4 de junio, De Carlotto, prestó declaración ante la Justicia por la desaparición de su hija Laura en un juicio por delitos de lesa humanidad.
“Yo tengo 13 nietos, pero me falta Guido”, subrayó entonces la titular de Abuelas, quien reclamó a los represores que “tengan el valor de decir” dónde están los hijos de los desaparecidos. Dos meses después encuentra al hijo de Laura.
FERNÁNDEZ LLORA CON DE CARLOTTO
La presidenta argentina, Cristina Fernández, felicitó por teléfono a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, por haber recuperado a su nieto Guido, y “lloró” con ella “de alegría”.
“Me llamó Cristina, me decía si era cierto, le dije que sí y ahí lloramos juntas, en medio de la alegría del momento. Después también me llamó su hijo Máximo (de Cristina)”, indicó De Carlotto durante la rueda de prensa.
El Gobierno militar en Argentina se caracterizó por detener a mujeres embarazadas que eran torturadas y asesinadas después de parir, y sus hijos terminaban entregados en adopciones ilegales a militares, policías o civiles.
Unas 30 mil personas desaparecieron durante la última dictadura argentina, según los organismos defensores de derechos humanos, y alrededor de 500 niños, hijos de víctimas en su mayoría, fueron apropiados y alejados de sus familias biológicas.
“Ya tengo mis 14 nietos conmigo”, dijo De Carlotto, de 83 años, en una rueda de prensa en la que confirmó el hallazgo de su nieto Guido, nacido en cautiverio. Al ver las fotos de su nieto sintió “una alegría enorme” y ganas de “abrazarlo pronto”.
“Es un artista, un chico bueno. Él me buscó”, dijo la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, organización que ha ayudado a que 114 personas hayan podido restituir su verdadera identidad.
La recuperación de su nieto, corona el intenso trabajo que De Carlotto ha realizado desde noviembre de 1977, cuando su hija de 23 años fue detenida y encerrada en un campo de concentración en la ciudad de La Plata. Un año después, Laura y su pareja fueron asesinados por el régimen de facto.
“Guido” nació el 26 de junio de 1978 en el Hospital Militar Central de Buenos Aires y cinco días después fue separado de su madre, a quien devolvieron al centro clandestino de retención donde permaneció dos meses más en cautiverio.
La madrugada del 25 de agosto del 1978, Laura fue asesinada en una ruta del gran Buenos Aires durante un traslado y su cadáver fue entregado a su familia.
A sus 37 años, convertido ya en un hombre, Guido Carlotto —identidad real de quien usurpara otro nombre que no ha sido proporcionado—, se acercó este año voluntariamente a Abuelas de Plaza de Mayo para realizarse exámenes genéticos debido a las dudas que había sobre su identidad.
De esta manera, Guido se convirtió en el nieto número 114 que es recuperado por Abuelas, la organización que fundó Estela junto con otras mujeres que buscaban a sus nietos nacidos y robados en las cárceles clandestinas.
El pasado 4 de junio, De Carlotto, prestó declaración ante la Justicia por la desaparición de su hija Laura en un juicio por delitos de lesa humanidad.
“Yo tengo 13 nietos, pero me falta Guido”, subrayó entonces la titular de Abuelas, quien reclamó a los represores que “tengan el valor de decir” dónde están los hijos de los desaparecidos. Dos meses después encuentra al hijo de Laura.
FERNÁNDEZ LLORA CON DE CARLOTTO
La presidenta argentina, Cristina Fernández, felicitó por teléfono a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, por haber recuperado a su nieto Guido, y “lloró” con ella “de alegría”.
“Me llamó Cristina, me decía si era cierto, le dije que sí y ahí lloramos juntas, en medio de la alegría del momento. Después también me llamó su hijo Máximo (de Cristina)”, indicó De Carlotto durante la rueda de prensa.
El Gobierno militar en Argentina se caracterizó por detener a mujeres embarazadas que eran torturadas y asesinadas después de parir, y sus hijos terminaban entregados en adopciones ilegales a militares, policías o civiles.
Unas 30 mil personas desaparecieron durante la última dictadura argentina, según los organismos defensores de derechos humanos, y alrededor de 500 niños, hijos de víctimas en su mayoría, fueron apropiados y alejados de sus familias biológicas.