Internacional
La Patrulla Fronteriza goza de virtual impunidad
En la década de los 90, la Corte Federal de Apelaciones del Décimo Distrito, dictaminó que las piedras constituían un arma letal contra los agentes fronterizos
DALLAS, TEXAS (14/JUN/2010).- Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos gozan de virtual impunidad en los incidentes en los que hacen uso de la fuerza letal, de acuerdo a una revisión histórica de estos casos.
Desde la fundación de la Patrulla Fronteriza en 1924, ninguno de sus agentes ha sido declarado culpable del homicidio de algún inmigrante, a pesar de existir múltiples casos documentados de muertes injustificadas.
En toda la historia de la corporación, sólo dos agentes han comparecido acusados de asesinato. Uno fue exonerado y el otro dejado en libertad, al no existir un acuerdo del jurado sobre su culpabilidad.
“Los procuradores de distrito rechazan formularles cargos; los casos no llegan a las cortes”, dijo Jesús Romo Vejar, un abogado de Tucson, Arizona, quien ha representado a familias de los inmigrantes que han sido víctimas de agentes de la Patrulla Fronteriza.
“Siempre existe una excusa, una coartada técnica que justifica para ellos el no presentar los cargos. En estos casos hay una impunidad completa”.
De acuerdo con Romo, la justificación suele ser siempre una piedra, considerada legalmente como un arma letal.
La Corte Federal de Apelaciones del Décimo Distrito, con sede en California, dictaminó a principios de la década de los noventas que en caso de ataque contra un agente, las piedras constituían un arma letal.
“Desde entonces, en todos estos casos de homicidio siempre aparece una piedra que justifica al agente el haber disparado”.
Muchos de los incidentes ocurren en áreas apartadas y son atestiguados sólo por otros indocumentados. “Entonces es la palabra de ellos en contra de la del agente”.
Para los procuradores no es popular el acusar a un agente de la ley, y suelen ser abiertamente criticados cuando llegan a hacerlo, sobre todo en los casos en los que la víctima es un inmigrante indocumentado.
Por ello, los fiscales optan por no presentar cargos o por acusar a los agentes de violaciones menores.
De acuerdo con datos de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), los casos de mexicanos muertos o heridos por las autoridades migratorias estadounidenses se han incrementado en los últimos tres años, al pasar de cinco en 2008, a 12 en 2009, y a 17 en lo que va del presente año.
El último caso fue el ocurrido la semana pasada en Ciudad Juárez, cuando un agente asesinó de dos tiros a Sergio Adrián Hernández, un menor de 14 años.
Desde la fundación de la Patrulla Fronteriza en 1924, ninguno de sus agentes ha sido declarado culpable del homicidio de algún inmigrante, a pesar de existir múltiples casos documentados de muertes injustificadas.
En toda la historia de la corporación, sólo dos agentes han comparecido acusados de asesinato. Uno fue exonerado y el otro dejado en libertad, al no existir un acuerdo del jurado sobre su culpabilidad.
“Los procuradores de distrito rechazan formularles cargos; los casos no llegan a las cortes”, dijo Jesús Romo Vejar, un abogado de Tucson, Arizona, quien ha representado a familias de los inmigrantes que han sido víctimas de agentes de la Patrulla Fronteriza.
“Siempre existe una excusa, una coartada técnica que justifica para ellos el no presentar los cargos. En estos casos hay una impunidad completa”.
De acuerdo con Romo, la justificación suele ser siempre una piedra, considerada legalmente como un arma letal.
La Corte Federal de Apelaciones del Décimo Distrito, con sede en California, dictaminó a principios de la década de los noventas que en caso de ataque contra un agente, las piedras constituían un arma letal.
“Desde entonces, en todos estos casos de homicidio siempre aparece una piedra que justifica al agente el haber disparado”.
Muchos de los incidentes ocurren en áreas apartadas y son atestiguados sólo por otros indocumentados. “Entonces es la palabra de ellos en contra de la del agente”.
Para los procuradores no es popular el acusar a un agente de la ley, y suelen ser abiertamente criticados cuando llegan a hacerlo, sobre todo en los casos en los que la víctima es un inmigrante indocumentado.
Por ello, los fiscales optan por no presentar cargos o por acusar a los agentes de violaciones menores.
De acuerdo con datos de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), los casos de mexicanos muertos o heridos por las autoridades migratorias estadounidenses se han incrementado en los últimos tres años, al pasar de cinco en 2008, a 12 en 2009, y a 17 en lo que va del presente año.
El último caso fue el ocurrido la semana pasada en Ciudad Juárez, cuando un agente asesinó de dos tiros a Sergio Adrián Hernández, un menor de 14 años.