Internacional
Exmayordomo de Benedicto XVI será interrogado este martes
Debe responder al delito de robo agravado, aunque no se descarta que pueda ser acusado de otros crímenes en un segundo momento, como por ejemplo la develación de secretos de Estado
CIUDAD DEL VATICANO (01/OCT/2012).- El llamado "juicio del siglo" por el robo de documentos confidenciales a Benedicto XVI continuará este martes 2 de octubre con el interrogatorio a su principal imputado, el exmayordomo papal Paolo Gabriele.
Según lo previsto, la segunda audiencia del proceso iniciará a las 09:00 horas locales (07:00 GMT) en el aula del edificio de los tribunales vaticanos, ubicada en la Plaza de Santa Marta dentro del territorio del Estado pontificio y justo detrás de la Basílica de San Pedro.
Conocido también como "Paoletto", Gabriele, de 46 años, deberá responder a las preguntas que le dirigirá Giuseppe Dalla Torre, el presidente del "colegio de jueces" que dictará sentencia y el cual está compuesto también por los magistrados Paolo Papanti-Pelletier y Venerando Marano.
En la primera audiencia, el sábado 29 de septiembre, el exmayordomo estuvo presente con una actitud impasible, en ocasiones desenvuelta y, en otras, con una mirada perdida en el vacío.
En este juicio debe responder al delito de "robo agravado" por el cual corre el riesgo de sufrir una condena que puede ir de uno a cuatro años de prisión, aunque no se descarta que pueda ser acusado de otros crímenes en un segundo momento, como por ejemplo la "develación de secretos de Estado".
La comparecencia de Gabriele estará guiada por el juez Dalla Torre, quien dirigirá las preguntas al imputado. Según los procedimientos penales vigentes en El Vaticano, si alguna de las partes (defensa o fiscal) desea preguntar algo debe dirigirse primero al magistrado.
En los interrogatorios, llevados a cabo durante los 59 días de su arresto en una cámara de seguridad del cuartel general de la Gendarmería Vaticano, el exempleado reconoció haber robado los informes confidenciales del papa y haberlos filtrado a la prensa.
Así, de hecho, él mismo se indicó como la fuente principal de la fuga de documentos que desencadenó el escándalo llamado "vatileaks" y que sacó a la luz información sobre los asuntos más delicados del pontificado de Benedicto XVI.
En sus declaraciones dijo haber actuado solo y se justificó diciendo sentirse como un "espía infiltrado por el Espíritu Santo" que actuó "por el bien de la Iglesia" y "por amor al papa". Es probable que en el aula mantenga, en lo general, la misma versión.
La expectativa se centra en escuchar, de sus propios labios, los motivos que lo empujaron a traicionar la confianza de su jefe, Joseph Ratzinger.
El otro interés se dirige al testimonio que brindarán algunos de los ocho testigos que fueron citados a declarar en alguna de las próximas cuatro audiencias que, a decir del juez Dalla Torre, bastarían para desahogar todas las pruebas del caso.
El más esperado es, sin duda, el testimonio del secretario privado del papa y sacerdote alemán, Georg Gaenswein, el jefe directo de Paolo Gabriele y de cuyo escritorio el exmayordomo tomó los cientos de documentos que fotocopió para almacenar en su casa.
Como surgió en la primera audiencia, durante el cateo en el departamento del Gabriele, ubicado dentro de los confines vaticanos, los gendarmes extrajeron 82 cajas de diferente tamaño llenas de documentación.
Es decir, un verdadero archivo personal que Gabriele armó prácticamente desde que llegó a trabajar en el apartamento pontificio, en 2006. No todos los documentos de esas cajas eran confidenciales, porque muchos los había bajado de internet.
Entre los testigos destaca también la consagrada Cristina Cernetti, perteneciente a la comunidad de las Memores Domini, que junto con otras dos compañeras presta servicio al interior del apartamento pontificio. La lista se completa con seis gendarmes vaticanos.
La primera audiencia no fue favorable a la defensa de Gabriele, encabezada por la abogada Cristiana Arru, la cual presentó varias instancias ante los jueces.
Aunque todas sus solicitudes fueron denegadas, la defensa logró quitar del proceso algunos documentos como lo secuestrado durante el cateo de la habitación de Gabriele en Castel Gandolfo, donde se encuentra la residencia estiva del Vaticano.
Y es que, pese a ser una propiedad de la Santa Sede, no se considera territorio vaticano y los gendarmes pontificios, antes de revisar ese edificio, debieron haber solicitado la autorización a las autoridades italianas, cosa que no ocurrió.
Además se quitaron del juicio las transcripciones de dos coloquios tenidos entre Gabriele y el comandante de la Gendarmería Vaticana, Domenico Giani, mientras duró la detención del primero y en los cuales no estuvieron presentes sus abogados.
El primer capítulo del juicio no fue favorable al exmayordomo, que se juega gran parte de su futuro en la credibilidad de la versión que pronunciará este martes ante los jueces.
Según lo previsto, la segunda audiencia del proceso iniciará a las 09:00 horas locales (07:00 GMT) en el aula del edificio de los tribunales vaticanos, ubicada en la Plaza de Santa Marta dentro del territorio del Estado pontificio y justo detrás de la Basílica de San Pedro.
Conocido también como "Paoletto", Gabriele, de 46 años, deberá responder a las preguntas que le dirigirá Giuseppe Dalla Torre, el presidente del "colegio de jueces" que dictará sentencia y el cual está compuesto también por los magistrados Paolo Papanti-Pelletier y Venerando Marano.
En la primera audiencia, el sábado 29 de septiembre, el exmayordomo estuvo presente con una actitud impasible, en ocasiones desenvuelta y, en otras, con una mirada perdida en el vacío.
En este juicio debe responder al delito de "robo agravado" por el cual corre el riesgo de sufrir una condena que puede ir de uno a cuatro años de prisión, aunque no se descarta que pueda ser acusado de otros crímenes en un segundo momento, como por ejemplo la "develación de secretos de Estado".
La comparecencia de Gabriele estará guiada por el juez Dalla Torre, quien dirigirá las preguntas al imputado. Según los procedimientos penales vigentes en El Vaticano, si alguna de las partes (defensa o fiscal) desea preguntar algo debe dirigirse primero al magistrado.
En los interrogatorios, llevados a cabo durante los 59 días de su arresto en una cámara de seguridad del cuartel general de la Gendarmería Vaticano, el exempleado reconoció haber robado los informes confidenciales del papa y haberlos filtrado a la prensa.
Así, de hecho, él mismo se indicó como la fuente principal de la fuga de documentos que desencadenó el escándalo llamado "vatileaks" y que sacó a la luz información sobre los asuntos más delicados del pontificado de Benedicto XVI.
En sus declaraciones dijo haber actuado solo y se justificó diciendo sentirse como un "espía infiltrado por el Espíritu Santo" que actuó "por el bien de la Iglesia" y "por amor al papa". Es probable que en el aula mantenga, en lo general, la misma versión.
La expectativa se centra en escuchar, de sus propios labios, los motivos que lo empujaron a traicionar la confianza de su jefe, Joseph Ratzinger.
El otro interés se dirige al testimonio que brindarán algunos de los ocho testigos que fueron citados a declarar en alguna de las próximas cuatro audiencias que, a decir del juez Dalla Torre, bastarían para desahogar todas las pruebas del caso.
El más esperado es, sin duda, el testimonio del secretario privado del papa y sacerdote alemán, Georg Gaenswein, el jefe directo de Paolo Gabriele y de cuyo escritorio el exmayordomo tomó los cientos de documentos que fotocopió para almacenar en su casa.
Como surgió en la primera audiencia, durante el cateo en el departamento del Gabriele, ubicado dentro de los confines vaticanos, los gendarmes extrajeron 82 cajas de diferente tamaño llenas de documentación.
Es decir, un verdadero archivo personal que Gabriele armó prácticamente desde que llegó a trabajar en el apartamento pontificio, en 2006. No todos los documentos de esas cajas eran confidenciales, porque muchos los había bajado de internet.
Entre los testigos destaca también la consagrada Cristina Cernetti, perteneciente a la comunidad de las Memores Domini, que junto con otras dos compañeras presta servicio al interior del apartamento pontificio. La lista se completa con seis gendarmes vaticanos.
La primera audiencia no fue favorable a la defensa de Gabriele, encabezada por la abogada Cristiana Arru, la cual presentó varias instancias ante los jueces.
Aunque todas sus solicitudes fueron denegadas, la defensa logró quitar del proceso algunos documentos como lo secuestrado durante el cateo de la habitación de Gabriele en Castel Gandolfo, donde se encuentra la residencia estiva del Vaticano.
Y es que, pese a ser una propiedad de la Santa Sede, no se considera territorio vaticano y los gendarmes pontificios, antes de revisar ese edificio, debieron haber solicitado la autorización a las autoridades italianas, cosa que no ocurrió.
Además se quitaron del juicio las transcripciones de dos coloquios tenidos entre Gabriele y el comandante de la Gendarmería Vaticana, Domenico Giani, mientras duró la detención del primero y en los cuales no estuvieron presentes sus abogados.
El primer capítulo del juicio no fue favorable al exmayordomo, que se juega gran parte de su futuro en la credibilidad de la versión que pronunciará este martes ante los jueces.