Internacional
El padre de la niña asesinada pide pena de muerte para victimario
Kinoshita declaró que Torres Yagi es un demonio que no tiene corazón humano, en referencia a las explicaciones del acusado
Tokio.- El peruano José Manuel Torres Yagi, acusado de violar y asesinar a una niña de siete años, vio hoy como el padre de la víctima pedía la pena de muerte para él y aseguraba que no lo perdona por lo que hizo, según informa el diario
"Chugoku Shimbun".
Durante la tercera sesión del juicio de apelación celebrada en la corte superior de Hiroshima, en el oeste de Japón, el acusado asistió con lágrimas en los ojos a la declaración de Kenichi Kinoshita.
En un momento de la declaración de Kinoshita, Torres Yagi, de 36 años, se irguió y le pidió "perdón" en español, para a continuación ser reducido por sus guardias.
Kinoshita declaró que Torres Yagi es un "demonio que no tiene corazón humano", en referencia a las explicaciones del acusado, que en anteriores sesiones alegó que durante la comisión del crimen se sintió poseído por el demonio.
En el pasado a Torres Yagi se le abrieron dos procesos por abuso de menores en Perú y la acusación presentó hoy pruebas de aquellos procesos.
El objetivo de la acusación es probar la tendencia criminal del acusado y lograr una sentencia de condena de muerte, ya que en la primera sentencia, en 2006, Torres Yagi fue condenado a cadena perpetua porque sólo había cometido un asesinato en Japón.
El padre de Airichán apuntó durante su declaración estar "interesado" en la "posible influencia de esas pruebas" en el juicio.
Torres Yagi está acusado de haber abusado y estrangulado a la pequeña Airi el 22 de noviembre de 2005.
Tras cometer el crimen, introdujo el cadáver de la niña en la caja de cartón de embalaje de una cocina de gas que había comprado recientemente y lo abandonó en un descampado cercano a su domicilio.
Si fuera condenado a muerte, como reclama la familia de la menor asesinada, Torres Yagi sería el primer latinoamericano sentenciado a la pena capital en Japón, donde este castigo se ha aplicado en escasas ocasiones a extranjeros.
Durante la tercera sesión del juicio de apelación celebrada en la corte superior de Hiroshima, en el oeste de Japón, el acusado asistió con lágrimas en los ojos a la declaración de Kenichi Kinoshita.
En un momento de la declaración de Kinoshita, Torres Yagi, de 36 años, se irguió y le pidió "perdón" en español, para a continuación ser reducido por sus guardias.
Kinoshita declaró que Torres Yagi es un "demonio que no tiene corazón humano", en referencia a las explicaciones del acusado, que en anteriores sesiones alegó que durante la comisión del crimen se sintió poseído por el demonio.
En el pasado a Torres Yagi se le abrieron dos procesos por abuso de menores en Perú y la acusación presentó hoy pruebas de aquellos procesos.
El objetivo de la acusación es probar la tendencia criminal del acusado y lograr una sentencia de condena de muerte, ya que en la primera sentencia, en 2006, Torres Yagi fue condenado a cadena perpetua porque sólo había cometido un asesinato en Japón.
El padre de Airichán apuntó durante su declaración estar "interesado" en la "posible influencia de esas pruebas" en el juicio.
Torres Yagi está acusado de haber abusado y estrangulado a la pequeña Airi el 22 de noviembre de 2005.
Tras cometer el crimen, introdujo el cadáver de la niña en la caja de cartón de embalaje de una cocina de gas que había comprado recientemente y lo abandonó en un descampado cercano a su domicilio.
Si fuera condenado a muerte, como reclama la familia de la menor asesinada, Torres Yagi sería el primer latinoamericano sentenciado a la pena capital en Japón, donde este castigo se ha aplicado en escasas ocasiones a extranjeros.