Internacional
El Vaticano establece reglas para la misa en latín
La Iglesia católica trata de reconciliar los ánimos de los ultra tradicionalistas
CIUDAD DEL VATICANO (13/MAY/2011).- El Vaticano dijo el viernes a los obispos de todo el mundo que deben obedecer una orden papal que permite a los curas celebrar misa en latín para los católicos tradicionalistas, tanto si les gusta como si no.
El Vaticano emitió una "instrucción" a los obispos tras un decreto de 2007 que autorizaba una adopción más amplia de la misa en latín, una práctica habitual antes que el Concilio Vaticano Segundo de 1962-1965 introdujo las lenguas locales.
La reinstauración de la misa en latín era una de las demandas de los ultra tradicionalistas, cuyos líderes fueron excomulgados en 1988 dando lugar al primer cisma de la era moderna.
Benedicto XVI, en un guiño a los tradicionalistas, permitió las misas en latín, en las que el sacerdote da la espalda a los fieles durante la mayor parte de la ceremonia.
Pero algunos obispos dijeron en privado que era un quebradero de cabeza debido a que pocos sacerdotes hablan latín y por problemas logísticos de introducir ese tipo de misas en el calendario litúrgico.
La instrucción de cinco páginas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el departamento doctrinal del Vaticano, dejó claro que Benedicto espera que los obispos sigan sus órdenes.
"Es labor del arzobispo diocesano llevar a cabo todas las medidas necesarias para asegurar el respeto por la forma extraordinaria", dijo la instrucción, usando el término en latín para la liturgia antigua.
Aunque con un lenguaje institucional y educado, la instrucción indicó que las parroquias tenían que introducir una misa en latín en su calendario litúrgico si los fieles más tradicionales así lo querían.
También dijo que los sacerdotes de las parroquias deberían mostrar un "espíritu de generosa bienvenida" hacia aquellos que querían la misa antigua y que tenían que "permitir tal celebración".
La vuelta del oficio tradicional encontró resistencia en muchos lugares, inclusive entre algunos obispos que se demoraron en aplicar el decreto o lo han aplazado diciendo que están más presionados por otros asuntos.
La mayoría de los católicos ven la misa en latín como algo nostálgico, rígido y contrario a las reformas del Concilio Vaticano Segundo, que para algunos llevó a la Iglesia a la modernidad.
El Vaticano emitió una "instrucción" a los obispos tras un decreto de 2007 que autorizaba una adopción más amplia de la misa en latín, una práctica habitual antes que el Concilio Vaticano Segundo de 1962-1965 introdujo las lenguas locales.
La reinstauración de la misa en latín era una de las demandas de los ultra tradicionalistas, cuyos líderes fueron excomulgados en 1988 dando lugar al primer cisma de la era moderna.
Benedicto XVI, en un guiño a los tradicionalistas, permitió las misas en latín, en las que el sacerdote da la espalda a los fieles durante la mayor parte de la ceremonia.
Pero algunos obispos dijeron en privado que era un quebradero de cabeza debido a que pocos sacerdotes hablan latín y por problemas logísticos de introducir ese tipo de misas en el calendario litúrgico.
La instrucción de cinco páginas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el departamento doctrinal del Vaticano, dejó claro que Benedicto espera que los obispos sigan sus órdenes.
"Es labor del arzobispo diocesano llevar a cabo todas las medidas necesarias para asegurar el respeto por la forma extraordinaria", dijo la instrucción, usando el término en latín para la liturgia antigua.
Aunque con un lenguaje institucional y educado, la instrucción indicó que las parroquias tenían que introducir una misa en latín en su calendario litúrgico si los fieles más tradicionales así lo querían.
También dijo que los sacerdotes de las parroquias deberían mostrar un "espíritu de generosa bienvenida" hacia aquellos que querían la misa antigua y que tenían que "permitir tal celebración".
La vuelta del oficio tradicional encontró resistencia en muchos lugares, inclusive entre algunos obispos que se demoraron en aplicar el decreto o lo han aplazado diciendo que están más presionados por otros asuntos.
La mayoría de los católicos ven la misa en latín como algo nostálgico, rígido y contrario a las reformas del Concilio Vaticano Segundo, que para algunos llevó a la Iglesia a la modernidad.