Internacional
El Papa respalda a su mano derecha en el caso de las filtraciones
La policía del Vaticano y una comisión especial de cardenales de alta jerarquía han estado investigando a otros informantes desde el arresto del mayordomo del Papa por filtrar documentos
CIUDAD DEL VATICANO (04/JUL/2012).- El Papa Benedicto XVI expresó el miércoles su total respaldo a su mano derecha en El Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, el más afectado por la filtración de documentos confidenciales de la que se acusa al mayordomo del pontífice.
Paolo Gabriele fue arrestado a fines de mayo y acusado de filtrar documentos privados del Papa. Gabriel permanece encerrado en una "habitación segura" en las oficinas de la fuerza policial del Vaticano.
Gabriele filtró documentos que alegan casos de corrupción en la entrega de proyectos de infraestructura y una venenosa lucha de poder entre grupos rivales de cardenales.
El miércoles, el Vaticano difundió una carta del Papa Benedicto a Bertone, su secretario de estado o primer ministro, en la que refirió: "deseo expresar mi profundo aprecio por su discreto apoyo y su inteligente asesoría, la cual he encontrado de particular ayuda en los últimos meses".
El Papa, que envió la misiva antes de dirigirse a su retiro veraniego en Castel Gandolfo a las afueras de Roma, agregó que "habiendo observado con pesar las injustas críticas en su contra, deseo renovar la expresión de mi confianza personal en usted (...) que sigue constante".
El arresto de Gabriele fue el punto culminante de un terrible periodo de diez días para el Papa en mayo durante el cual el presidente del banco del Vaticano también fue despedido y la publicación de un nuevo libro dio cuenta de clientelismo y corrupción en la Santa Sede por supuestas conspiraciones entre los cardenales.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo el martes que los 50 días permitidos para la detención inicial de Gabriele expirarían dentro de poco y que luego las autoridades tendrían que decidir si liberan al mayordomo o lo envían a juicio.
Lombardi dijo que no se realizaría un juicio antes de octubre, pero que Gabriele podría ser liberado y cumplir arresto domiciliario antes de esa fecha.
La policía del Vaticano y una comisión especial de cardenales de alta jerarquía han estado investigando a otros informantes desde el arresto de Gabriele y muchos con influencia en la iglesia consideran que el mayordomo sólo habría sido un chivo expiatorio en una lucha más amplia y siniestra.
Paolo Gabriele fue arrestado a fines de mayo y acusado de filtrar documentos privados del Papa. Gabriel permanece encerrado en una "habitación segura" en las oficinas de la fuerza policial del Vaticano.
Gabriele filtró documentos que alegan casos de corrupción en la entrega de proyectos de infraestructura y una venenosa lucha de poder entre grupos rivales de cardenales.
El miércoles, el Vaticano difundió una carta del Papa Benedicto a Bertone, su secretario de estado o primer ministro, en la que refirió: "deseo expresar mi profundo aprecio por su discreto apoyo y su inteligente asesoría, la cual he encontrado de particular ayuda en los últimos meses".
El Papa, que envió la misiva antes de dirigirse a su retiro veraniego en Castel Gandolfo a las afueras de Roma, agregó que "habiendo observado con pesar las injustas críticas en su contra, deseo renovar la expresión de mi confianza personal en usted (...) que sigue constante".
El arresto de Gabriele fue el punto culminante de un terrible periodo de diez días para el Papa en mayo durante el cual el presidente del banco del Vaticano también fue despedido y la publicación de un nuevo libro dio cuenta de clientelismo y corrupción en la Santa Sede por supuestas conspiraciones entre los cardenales.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo el martes que los 50 días permitidos para la detención inicial de Gabriele expirarían dentro de poco y que luego las autoridades tendrían que decidir si liberan al mayordomo o lo envían a juicio.
Lombardi dijo que no se realizaría un juicio antes de octubre, pero que Gabriele podría ser liberado y cumplir arresto domiciliario antes de esa fecha.
La policía del Vaticano y una comisión especial de cardenales de alta jerarquía han estado investigando a otros informantes desde el arresto de Gabriele y muchos con influencia en la iglesia consideran que el mayordomo sólo habría sido un chivo expiatorio en una lucha más amplia y siniestra.