Internacional
El Papa inicia los ritos de la Semana Santa
Miles de personas acuden a la Plaza de San Pedro del Vaticano a la procesión de las Palmas del Domingo de Ramos
CIUDAD DEL VATICANO (18/ABR/2011).- Miles de personas asistieron en la Plaza de San Pedro del Vaticano a la procesión de las Palmas del Domingo de Ramos, que fue presidida por el Papa Benedicto XVI y con la que se abren los ritos litúrgicos de la Semana Santa.
El Pontífice, revestido de ornamentos rojos, presidió la procesión de las palmas y ramas de olivo en la Plaza de San Pedro hasta llegar al atrio de la basílica para oficiar la misa solemne de las Palmas y de la Pasión del Señor.
Los ramos de olivo portados tanto por los cardenales que abrían la procesión como por los fieles, procedían de la residencia papal de Castel Gandolfo, en el Sur de Roma, mientras que como es tradición los adornos florales de la plaza llegaron de la sureña región de Apulia, de la ciudad de Faenza y de la región norteña de Liguria.
La ceremonia comenzó con una larga procesión que estuvo conformada por cardenales, obispos, sacerdotes y feligreses que, ramo de olvido en mano, acompañaron al obispo de Roma que se trasladó a bordo del papamóvil.
La caminata recordó el pasaje bíblico del ingreso de Jesús en Jerusalén aclamado por una multitud antes de ser apresado y condenado a morir en la cruz, que conmemora el cristianismo, un símbolo de paz en el mundo antiguo.
El Pontífice, revestido de ornamentos rojos, presidió la procesión de las palmas y ramas de olivo en la Plaza de San Pedro hasta llegar al atrio de la basílica para oficiar la misa solemne de las Palmas y de la Pasión del Señor.
Los ramos de olivo portados tanto por los cardenales que abrían la procesión como por los fieles, procedían de la residencia papal de Castel Gandolfo, en el Sur de Roma, mientras que como es tradición los adornos florales de la plaza llegaron de la sureña región de Apulia, de la ciudad de Faenza y de la región norteña de Liguria.
La ceremonia comenzó con una larga procesión que estuvo conformada por cardenales, obispos, sacerdotes y feligreses que, ramo de olvido en mano, acompañaron al obispo de Roma que se trasladó a bordo del papamóvil.
La caminata recordó el pasaje bíblico del ingreso de Jesús en Jerusalén aclamado por una multitud antes de ser apresado y condenado a morir en la cruz, que conmemora el cristianismo, un símbolo de paz en el mundo antiguo.