Internacional
Cuestionan estado del sistema ferroviario
Las autoridades argentinas dieron a conocer las listas de los fallecidos y lesionados en el ''trenazo'' del miércoles
BUENOS AIRES, ARGENTINA (24/FEB/2012).- Un día luego de la tercera peor tragedia ferroviaria del país, los argentinos lloran la muerte de medio centenar de personas y piden establecer responsabilidades por un accidente que ha puesto de manifiesto la precariedad del servicio y la falta de control estatal sobre la gestión privada.
Luego del siniestro que dejó 50 muertos —al menos 10 de ellos extranjeros— y alrededor de 700 heridos en Buenos Aires, las autoridades concluyeron las tareas de identificación de las víctimas, aunque decenas de personas buscan aún a varios pasajeros en los hospitales de la ciudad. Entre los fallecidos, fuentes oficiales han confirmado cinco ciudadanos paraguayos, dos bolivianos, dos peruanos y un chileno.
El tren siniestrado pertenece a la red de cercanías de Buenos Aires gestionada por TBA, propiedad de los hermanos Cirigliano, uno de los grupos de transporte más poderosos del país, relacionados por la prensa local con el ex ministro Ricardo Jaime, investigado por corrupción.
Transporte en mal estado
En medio de la polémica, Roque Cirigliano afirmó que el tren “estaba en buenas condiciones” y calificó el servicio como “aceptable”, en una breve visita a la estación de Once, el escenario del siniestro.
El auditor general de la Nación, Leandro Despouy, recordó que el informe realizado por la Auditoría en 2008 sobre “las deficiencias que presentaba el servicio” en esa línea demostró que “la situación era desastrosa”, en especial el sistema de frenos. Para Eduardo Mondino, exdefensor del pueblo argentino, “esto no es un accidente, tiene responsabilidades políticas y funcionales”.
De acuerdo con las autoridades el tren que chocó en la estación Once de Septiembre data del año 1960, por lo que consideranq ue estaba ya en mal estado.
Las críticas han salpicado también a la presidenta Cristina Fernández, quien suspendió su actividad oficial, decretó dos días de duelo nacional con la bandera a media asta y suspendió las fiestas de carnaval, pero no ha hecho ninguna declaración pública tras el accidente.
Las redes sociales no se quedaron atrás en las críticas al Gobierno y a la gestión privada de los servicios públicos.
El Ejecutivo de la presidenta adelantó que se presentará como querellante en la causa abierta por el accidente y que se reserva posibles acciones administrativas en el futuro.
Venezuela, El Vaticano, México, Costa Rica, entre otros países, mandaron sus condolencias al pueblo argentino.
Luego del siniestro que dejó 50 muertos —al menos 10 de ellos extranjeros— y alrededor de 700 heridos en Buenos Aires, las autoridades concluyeron las tareas de identificación de las víctimas, aunque decenas de personas buscan aún a varios pasajeros en los hospitales de la ciudad. Entre los fallecidos, fuentes oficiales han confirmado cinco ciudadanos paraguayos, dos bolivianos, dos peruanos y un chileno.
El tren siniestrado pertenece a la red de cercanías de Buenos Aires gestionada por TBA, propiedad de los hermanos Cirigliano, uno de los grupos de transporte más poderosos del país, relacionados por la prensa local con el ex ministro Ricardo Jaime, investigado por corrupción.
Transporte en mal estado
En medio de la polémica, Roque Cirigliano afirmó que el tren “estaba en buenas condiciones” y calificó el servicio como “aceptable”, en una breve visita a la estación de Once, el escenario del siniestro.
El auditor general de la Nación, Leandro Despouy, recordó que el informe realizado por la Auditoría en 2008 sobre “las deficiencias que presentaba el servicio” en esa línea demostró que “la situación era desastrosa”, en especial el sistema de frenos. Para Eduardo Mondino, exdefensor del pueblo argentino, “esto no es un accidente, tiene responsabilidades políticas y funcionales”.
De acuerdo con las autoridades el tren que chocó en la estación Once de Septiembre data del año 1960, por lo que consideranq ue estaba ya en mal estado.
Las críticas han salpicado también a la presidenta Cristina Fernández, quien suspendió su actividad oficial, decretó dos días de duelo nacional con la bandera a media asta y suspendió las fiestas de carnaval, pero no ha hecho ninguna declaración pública tras el accidente.
Las redes sociales no se quedaron atrás en las críticas al Gobierno y a la gestión privada de los servicios públicos.
El Ejecutivo de la presidenta adelantó que se presentará como querellante en la causa abierta por el accidente y que se reserva posibles acciones administrativas en el futuro.
Venezuela, El Vaticano, México, Costa Rica, entre otros países, mandaron sus condolencias al pueblo argentino.