Internacional
Cuba, aislada de las ciberprotestas
La escasa conexión a internet en la isla evita que las redes sociales tomen un papel importante en las manifestaciones
LA HABANA, CUBA (21/FEB/2011).- Además de su uso con fines de entretenimiento, las redes sociales han demostrado ser una potente herramienta de convocatoria. Basta echar un vistazo al Norte de África y la Península Árabe para dar constancia de este hecho.
Por estos días, ciudadanos principalmente, jóvenes de Egipto y Túnez realizaron decenas de protestas que culminaron con la renuncia de sus respectivos presidentes; para convocar a miles de manifestantes, tanto Twitter como Facebook jugaron un papel fundamental.
¿Qué tenían en común ambas naciones? Principalmente la perpetuidad en el poder de sus líderes, además de falta de oportunidades laborales.
Zine El Abidine Ben Alí se mantuvo 23 años al frente de la nación tunecina, mientras que el territorio egipcio fue gobernado durante tres décadas por Hosni Mubarak.
El Continente americano no está exento de regímenes perpetuos.
En Cuba, Fidel Castro se mantuvo 49 años en el poder, aunque hasta la fecha el régimen castrista sigue vigente, con Raúl, su hermano, en la Presidencia.
La pregunta obligada: ¿Es posible que las redes sociales tengan el mismo efecto en la Isla?
Los números dicen lo contrario. Según datos publicados por el Banco Mundial, hasta 2008, justamente el año en el que Fidel anunció que no se reelegirá, Cuba contaba con un millón 450 mil usuarios de internet. Cabe tomar en cuenta que los que principalmente tienen acceso a la red son funcionarios de Gobierno y empresarios, además de que las tareas que se pueden realizar se limitan al envío de correos electrónicos y la navegación de páginas seleccionadas por el Estado cubano.
En ese mismo año, el Banco Mundial reporta que Egipto cuenta con 13 millones 572 mil 995 personas con acceso a internet, mientras que Túnez registra apenas dos millones 800 mil usuarios.
Otro punto a considerar, es el costo que representa acceder a internet. La renta de una computadora en un cibercafé puede valer hasta seis dólares la hora, mientras el sueldo promedio de un cubano al mes es de 30 dólares.
Hay otra alternativa que equivale a menos dinero: se puede mandar un mensaje vía celular, el cual de manera automática se publica en Twitter. El costo de este servicio es de aproximadamente 15 pesos mexicanos.
El 3 de noviembre de 2010, Cuba y Venezuela llegaron a un acuerdo para la instalación de un cable submarino, el cual aumentará la capacidad de red de la Isla. Dicho cable llegó a su destino el pasado 8 de febrero, pero el viceministro de Informática y Comunicaciones, Jorge Luis Perdomo, afirmó que no tendrá efecto de una “varita mágica”, ya que primero se tiene que desarrollar la infraestructura necesaria.
“Redes serían útiles”: Damas de blanco
Berta Soler sí se ha enterado de los sucesos en el Norte de África, a pesar de lo que ella señala como el intento del Gobierno por bloquear la información. Ella es una de las voceras de las llamadas Damas de blanco, movimiento integrado mujeres que protestan por la liberación de presos políticos.
La activista festeja que los jóvenes sean el motor del cambio, y aunque señala que en la Isla también hay personas de corta edad que luchan por sus libertades, asegura que los modos de manifestación son diferentes en Cuba que en Egipto y Túnez.
Berta comenta en diálogo telefónico desde La Habana que tiene conciencia de la existencia de las redes sociales, pero no de su poder de convocatoria, ya que no las ha usado.
Los movimientos de las Damas de blanco se dan de manera espontánea; basta una fecha especial para que las señoras se reúnan y salgan a manifestarse a la calle. Sin embargo, acepta que páginas como Twitter y Facebook podrían ser una herramienta útil.
El año pasado, la Iglesia Católica logró un acuerdo calificado como histórico con el Gobierno cubano: la liberación de 52 presos políticos.
En este momento, sólo quedan siete disidentes por excarcelar, por lo que la organización continuará en su exigencia de la liberación de los detenidos; después de que se dé el hecho, buscarán otras formas para conseguir más libertados, afirma Berta Soler.
Testimonio
Los que apoyan al régimen
Probablemente por mera seguridad, pide que su nombre no sea revelado. Mide alrededor de 1.70 metros. Su peso es difícil de adivinar por la musculatura de sus brazos. Piel morena clara y ojos verdes, también claros. Su acento no deja duda alguna de su lugar de procedencia.
Menciona que hace poco estuvo en Cuba, por lo que puede afirmar que el uso de computadoras no es común en su país. Además, señala que las redes sociales están restringidas, por lo que no ve posible que tengan un efecto como el de Egipto y Túnez.
Este cubano, residente en Guadalajara, agrega que la información que llega a la isla primero tiene que pasar por un filtro de Gobierno; apunta que aquellos que tienen acceso a internet, son principalmente funcionarios, profesionistas destacados y empresas.
El cubano pone como ejemplo la caída de Fidel Castro (accidente en una aparición pública), en 2004, y dijo que a pesar de que la noticia dio la vuelta al mundo, afirma que en Cuba esa grabación no se repitió ni una sola vez en ningún medio.
Respecto a los movimientos en el Norte de África, niega que su influencia pueda llegar a Cuba. “Hay muchas personas que aman a Fidel, que son ‘fidelistas’ (…) hay una minoría derechista que está en contra, principalmente influenciados por los cubanos que viven en Miami”, aunque afirma que no es suficiente, ya que “en Cuba ha surgido una revolución (…).
Se luchó por cambiar el régimen que había, los cubanos lo aceptaron muy bien, los que no la aceptaron son los cubanos que sí vivían muy bien en esa época. Pero yo no creo que pueda surgir un levantamiento como surgió en Egipto”, al menos no antes de la muerte de Fidel Castro, apunta.
El anónimo señala que en Cuba la política está bien estructurada, y destaca que el presidente Raúl Castro tiene muchas ideas nuevas. “La parte que más golpea al cubano es la económica”, afirma este isleño, aunque agrega que sí hay qué comer, debido a que la comida se entrega a bajo costo.
Hace énfasis en que “un médico especialista va ganando 45 o 50 dólares mensuales”. Además, menciona que el ciudadano carece de la libertad, puesto que no puede abandonar la Isla aunque cuente con el dinero necesario para hacerlo.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones mencionadas, este emigrado se dice agradecido con la Revolución Cubana. Es gracias a ésta, afirma, que la Isla ha logrado avanzar en rubros como la educación, salud y deporte. “Yo admiro la Revolución Cubana porque ha sabido enfocar la parte más débil”.
EL INFORMADOR/ ROBERTO MEDINA
Análisis
La isla misteriosa
En 1989 una inesperada ola de cambios barrió las instituciones dominantes dentro de un área geográfica clave. En 2011 un nuevo fenómeno amenaza con alcanzar proporciones similares. El sentido es idéntico, otra “rebelión en la granja”. Como en 1989 las miradas se vuelven hacia La Habana, ¿se contagiará esta vez la Isla?
La Habana vive un año complicado. El despido de medio millón de trabajadores estatales y la reducción de productos subsidiados hacen que el “pacto social” esté fuertemente cuestionado.
Sin embargo, por el momento nada indica que se contagie con la ola de protestas que amenaza la estabilidad en los países árabes. ¿Por qué es tan difícil que La Habana se contagie? ¿Por qué la Isla, no?
La condición geográfica. El país no forma parte de una masa continental. Ese rasgo facilita mantenerla aislada de procesos regionales y globales. En su momento España lo utilizó. Cuba fue el último país en liberarse del colonialismo español (1898), pese a que en 1824 se había concretado la independencia latinoamericana.
La desconexión virtual. El régimen controla celosamente la información. El acceso de la población a internet, redes sociales y telefonía celular es menor que en Haití. Desde hace 50 años la información procede de una única fuente que le imprime sus propias visiones y “desactiva” premeditadamente el componente catalizador de la noticia incómoda.
La represión. Cuando falla el esfuerzo gubernamental de modelar las visiones personales, no falta la represión sutil o manifiesta. La primera apuesta a la autocensura y el aislamiento público. La segunda al confinamiento en establecimiento público.
El maniqueísmo. Tiene su origen en las contradicciones de la política exterior de su vecino. Sus motivaciones son el plato fuerte de la propaganda oficial. Alimentan la percepción de que cualquier inestabilidad interna será en provecho del gigante externo.
El quiebre de paradigmas. Es la tarea toral de los medios oficiales. Destruyen cualquier visión que pueda generar ilusión sobre posibles alternativas.
Las válvulas de escape. Atrapados en los retos de la supervivencia, la desinformación, la confusión y los temores, los jóvenes insatisfechos son más proclives a absorber el dicho popular de que “esto no lo tumba ni lo arregla nadie” y optar por la emigración ilegal.
De la isla no hay que esperar un contagio sino una implosión.
Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG /
www.orestesenrique.wordpress.com
Internautas
De los 11.5 millones de habitantes, 13% de los cubanos usan internet. Sin embargo, los particulares tienen prohibido comprar computadoras o conectarse sin una autorización especial. Los extranjeros pueden acceder a la red en hoteles, pero están sujetos a filtros. Contraseñas en el mercado negro o acceso a correo electrónico limitado y controlado por el Gobierno, son las opciones.
RADIOGRAFÍA TECNOLÓGICA
Por estos días, ciudadanos principalmente, jóvenes de Egipto y Túnez realizaron decenas de protestas que culminaron con la renuncia de sus respectivos presidentes; para convocar a miles de manifestantes, tanto Twitter como Facebook jugaron un papel fundamental.
¿Qué tenían en común ambas naciones? Principalmente la perpetuidad en el poder de sus líderes, además de falta de oportunidades laborales.
Zine El Abidine Ben Alí se mantuvo 23 años al frente de la nación tunecina, mientras que el territorio egipcio fue gobernado durante tres décadas por Hosni Mubarak.
El Continente americano no está exento de regímenes perpetuos.
En Cuba, Fidel Castro se mantuvo 49 años en el poder, aunque hasta la fecha el régimen castrista sigue vigente, con Raúl, su hermano, en la Presidencia.
La pregunta obligada: ¿Es posible que las redes sociales tengan el mismo efecto en la Isla?
Los números dicen lo contrario. Según datos publicados por el Banco Mundial, hasta 2008, justamente el año en el que Fidel anunció que no se reelegirá, Cuba contaba con un millón 450 mil usuarios de internet. Cabe tomar en cuenta que los que principalmente tienen acceso a la red son funcionarios de Gobierno y empresarios, además de que las tareas que se pueden realizar se limitan al envío de correos electrónicos y la navegación de páginas seleccionadas por el Estado cubano.
En ese mismo año, el Banco Mundial reporta que Egipto cuenta con 13 millones 572 mil 995 personas con acceso a internet, mientras que Túnez registra apenas dos millones 800 mil usuarios.
Otro punto a considerar, es el costo que representa acceder a internet. La renta de una computadora en un cibercafé puede valer hasta seis dólares la hora, mientras el sueldo promedio de un cubano al mes es de 30 dólares.
Hay otra alternativa que equivale a menos dinero: se puede mandar un mensaje vía celular, el cual de manera automática se publica en Twitter. El costo de este servicio es de aproximadamente 15 pesos mexicanos.
El 3 de noviembre de 2010, Cuba y Venezuela llegaron a un acuerdo para la instalación de un cable submarino, el cual aumentará la capacidad de red de la Isla. Dicho cable llegó a su destino el pasado 8 de febrero, pero el viceministro de Informática y Comunicaciones, Jorge Luis Perdomo, afirmó que no tendrá efecto de una “varita mágica”, ya que primero se tiene que desarrollar la infraestructura necesaria.
“Redes serían útiles”: Damas de blanco
Berta Soler sí se ha enterado de los sucesos en el Norte de África, a pesar de lo que ella señala como el intento del Gobierno por bloquear la información. Ella es una de las voceras de las llamadas Damas de blanco, movimiento integrado mujeres que protestan por la liberación de presos políticos.
La activista festeja que los jóvenes sean el motor del cambio, y aunque señala que en la Isla también hay personas de corta edad que luchan por sus libertades, asegura que los modos de manifestación son diferentes en Cuba que en Egipto y Túnez.
Berta comenta en diálogo telefónico desde La Habana que tiene conciencia de la existencia de las redes sociales, pero no de su poder de convocatoria, ya que no las ha usado.
Los movimientos de las Damas de blanco se dan de manera espontánea; basta una fecha especial para que las señoras se reúnan y salgan a manifestarse a la calle. Sin embargo, acepta que páginas como Twitter y Facebook podrían ser una herramienta útil.
El año pasado, la Iglesia Católica logró un acuerdo calificado como histórico con el Gobierno cubano: la liberación de 52 presos políticos.
En este momento, sólo quedan siete disidentes por excarcelar, por lo que la organización continuará en su exigencia de la liberación de los detenidos; después de que se dé el hecho, buscarán otras formas para conseguir más libertados, afirma Berta Soler.
Testimonio
Los que apoyan al régimen
Probablemente por mera seguridad, pide que su nombre no sea revelado. Mide alrededor de 1.70 metros. Su peso es difícil de adivinar por la musculatura de sus brazos. Piel morena clara y ojos verdes, también claros. Su acento no deja duda alguna de su lugar de procedencia.
Menciona que hace poco estuvo en Cuba, por lo que puede afirmar que el uso de computadoras no es común en su país. Además, señala que las redes sociales están restringidas, por lo que no ve posible que tengan un efecto como el de Egipto y Túnez.
Este cubano, residente en Guadalajara, agrega que la información que llega a la isla primero tiene que pasar por un filtro de Gobierno; apunta que aquellos que tienen acceso a internet, son principalmente funcionarios, profesionistas destacados y empresas.
El cubano pone como ejemplo la caída de Fidel Castro (accidente en una aparición pública), en 2004, y dijo que a pesar de que la noticia dio la vuelta al mundo, afirma que en Cuba esa grabación no se repitió ni una sola vez en ningún medio.
Respecto a los movimientos en el Norte de África, niega que su influencia pueda llegar a Cuba. “Hay muchas personas que aman a Fidel, que son ‘fidelistas’ (…) hay una minoría derechista que está en contra, principalmente influenciados por los cubanos que viven en Miami”, aunque afirma que no es suficiente, ya que “en Cuba ha surgido una revolución (…).
Se luchó por cambiar el régimen que había, los cubanos lo aceptaron muy bien, los que no la aceptaron son los cubanos que sí vivían muy bien en esa época. Pero yo no creo que pueda surgir un levantamiento como surgió en Egipto”, al menos no antes de la muerte de Fidel Castro, apunta.
El anónimo señala que en Cuba la política está bien estructurada, y destaca que el presidente Raúl Castro tiene muchas ideas nuevas. “La parte que más golpea al cubano es la económica”, afirma este isleño, aunque agrega que sí hay qué comer, debido a que la comida se entrega a bajo costo.
Hace énfasis en que “un médico especialista va ganando 45 o 50 dólares mensuales”. Además, menciona que el ciudadano carece de la libertad, puesto que no puede abandonar la Isla aunque cuente con el dinero necesario para hacerlo.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones mencionadas, este emigrado se dice agradecido con la Revolución Cubana. Es gracias a ésta, afirma, que la Isla ha logrado avanzar en rubros como la educación, salud y deporte. “Yo admiro la Revolución Cubana porque ha sabido enfocar la parte más débil”.
EL INFORMADOR/ ROBERTO MEDINA
Análisis
La isla misteriosa
En 1989 una inesperada ola de cambios barrió las instituciones dominantes dentro de un área geográfica clave. En 2011 un nuevo fenómeno amenaza con alcanzar proporciones similares. El sentido es idéntico, otra “rebelión en la granja”. Como en 1989 las miradas se vuelven hacia La Habana, ¿se contagiará esta vez la Isla?
La Habana vive un año complicado. El despido de medio millón de trabajadores estatales y la reducción de productos subsidiados hacen que el “pacto social” esté fuertemente cuestionado.
Sin embargo, por el momento nada indica que se contagie con la ola de protestas que amenaza la estabilidad en los países árabes. ¿Por qué es tan difícil que La Habana se contagie? ¿Por qué la Isla, no?
La condición geográfica. El país no forma parte de una masa continental. Ese rasgo facilita mantenerla aislada de procesos regionales y globales. En su momento España lo utilizó. Cuba fue el último país en liberarse del colonialismo español (1898), pese a que en 1824 se había concretado la independencia latinoamericana.
La desconexión virtual. El régimen controla celosamente la información. El acceso de la población a internet, redes sociales y telefonía celular es menor que en Haití. Desde hace 50 años la información procede de una única fuente que le imprime sus propias visiones y “desactiva” premeditadamente el componente catalizador de la noticia incómoda.
La represión. Cuando falla el esfuerzo gubernamental de modelar las visiones personales, no falta la represión sutil o manifiesta. La primera apuesta a la autocensura y el aislamiento público. La segunda al confinamiento en establecimiento público.
El maniqueísmo. Tiene su origen en las contradicciones de la política exterior de su vecino. Sus motivaciones son el plato fuerte de la propaganda oficial. Alimentan la percepción de que cualquier inestabilidad interna será en provecho del gigante externo.
El quiebre de paradigmas. Es la tarea toral de los medios oficiales. Destruyen cualquier visión que pueda generar ilusión sobre posibles alternativas.
Las válvulas de escape. Atrapados en los retos de la supervivencia, la desinformación, la confusión y los temores, los jóvenes insatisfechos son más proclives a absorber el dicho popular de que “esto no lo tumba ni lo arregla nadie” y optar por la emigración ilegal.
De la isla no hay que esperar un contagio sino una implosión.
Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG /
www.orestesenrique.wordpress.com
Internautas
De los 11.5 millones de habitantes, 13% de los cubanos usan internet. Sin embargo, los particulares tienen prohibido comprar computadoras o conectarse sin una autorización especial. Los extranjeros pueden acceder a la red en hoteles, pero están sujetos a filtros. Contraseñas en el mercado negro o acceso a correo electrónico limitado y controlado por el Gobierno, son las opciones.
RADIOGRAFÍA TECNOLÓGICA