Internacional

Corea del Norte exhibe su arsenal en un desfile militar gigantesco

El desfile pone fin una semana de festejos en honor al sacrificio de los soldados durante la guerra

PYONGYANG, COREA DEL NORTE (27/JUL/2013).- El régimen norcoreano  exhibió este sábado su arsenal y el fervor patriótico de su pueblo con un  desfile militar colosal, con motivo del 60 aniversario del armisticio que puso  fin a la guerra de Corea.

Durante dos horas, los militares cruzaron la inmensa plaza Kim Il-Sung, en  el corazón de Pyongyang, engalanada con los colores nacionales.

Kim Jong-Un, contempló junto con el  vicepresidente chino Li Yuanchao el paso de las columnas de tanques y de  misiles de diverso alcance, emplazados sobre lanzaderas gigantescas, con una  coreografía ideada para dar testimonio de la unidad del pueblo en torno a su  joven jefe.

Kim Jong-Un, vestido con traje más oscuro, saludó el desfile desde el palco  oficial que señoreaba la plaza inundada por un mar de colores, con cientos de  miles de hombres y mujeres agitando banderas y flores rojas, rosas, blancas y  azules.

Kim fue acogido a su llegada a las 10:00 (01:00 GMT) con fuegos  artificiales, una suelta de globos y aclamaciones de la muchedumbre.   

Les siguieron otros tipos de misiles, tanques, lanzacohetes y cañones,  mientras los aviones de combate y los helicópteros surcaban el cielo cubierto  de nubes.  

El arsenal exhibido incluía misiles Musudan de medio alcance pero también  lo que parecía un misil de largo alcance KN08. Hasta ahora, los expertos  extranjeros calificaron de copias vulgares las lanzaderas de este tipo  presentadas en los desfiles anteriores.

Son pocos los expertos que consideran que Pyongyang posee misiles  intercontinentales.

El armisticio del 27 de julio de 1953 puso fin a tres años de combates  sangrientos que devastaron la península coreana, dividida entre un norte  comunista aliado de Pekín y de Moscú y un sur capitalista apoyado por  Washington.

En Corea del Norte se celebra "el día de la victoria" en la "guerra de  liberación de la patria".

El desfile pone fin una semana de festejos en honor al sacrificio de los  soldados durante la guerra.

Durante el desfile, Choe Ryong-Hae, máximo grado militar del ejército  norcoreano después de Kim, exaltó la superioridad de los norcoreanos que  permitió, según él, derrotar al enemigo estadounidense.

Pero también declaró que el Norte quería "un ambiente pacífico" a sus  puertas, indispensable para "la construcción de una economía fuerte y la mejora  de las condiciones de vida de la población".

En la plaza, detrás del palco, se veía una foto gigantesca del difunto Kim  Il-Sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea (RPDC). Sus  rasgos faciales eran tan parecidos a los de Kim Jong-Un que algunos  observadores creen que fue sometido a retoques digitales para que el prestigio  de que goza el abuelo, héroe de la nación, se refleje en su nieto.

"Todos somos viejos pero estamos dispuestos, una vez más, a sacrificar  nuestras vidas", confesó un veterano, Kim Tae-Ho, que asistía al  desfile.

Los observadores extranjeros que esperaban un discurso de Kim Jong-Un se  quedaron con las ganas.

Los 60 años del armisticio llegan en un momento en que las dos Coreas  intentan mitigar las tensiones surgidas después de un disparo de cohete --  considerado por Seúl como un ensayo de misil intercontinental--, una nueva  prueba nuclear y amenazas de ataques contra sus enemigos.

Corea del Norte anunció en marzo la ruptura unilateral del armisticio  firmado bajo los auspicios de las Naciones Unidas.

La presencia del vicepresidente chino es significativa debido a la reciente  irritación de Pekín ante las fanfarronadas de su vecino por el que China  sacrificó a cientos de miles de soldados entre 1950 y 1953.

El nuevo presidente chino, Xi Jinping, endureció el tono en abril, sin  nombrar directamente a Corea del Norte, declarando que no sería tolerante con  aquellos que "provocan el caos con fines egoístas".

El presidente Barack Obama declaró este sábado que el armisticio fue una  "victoria" de Estados Unidos.

"Cuando 50 millones de sudcoreanos viven libres, en una vibrante democracia  y una de las economías más dinámicas, hay un violento contraste con la  represión y la pobreza que padecen" los habitantes del norte de la península.  "Es una victoria, es nuestro legado", agregó el presidente estadounidense.  

Las ceremonias del 27 de julio fueron más discretas en Corea del Sur.

En Seúl, la presidenta, Park Geun-Hye, pidió de nuevo a Corea del Norte que  renuncie a sus aspiraciones nucleares.

"Si el Norte hace la elección correcta, desarrollaremos nuestros  intercambios y cooperación y abriremos el camino de la prosperidad del Norte y  del Sur", dijo.

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