Internacional
Candidata Rousseff no considera urgente reforma pensiones Brasil
Rousseff, se muestra como líder de la carrera presidencial en Brasil
BRASILIA, BRASIL (31/AGO/2010).- Dilma Rousseff, que lidera la carrera presidencial en
Brasil, dijo el martes que el costoso sistema de la seguridad social del país no requería serias reformas.
Los inversores están atentos al creciente déficit de la seguridad social, uno de los desembolsos más altos del Gobierno, dado que el gasto público ya está subiendo antes de las elecciones presidenciales de octubre.
Algunos economistas advierten que con una población que está envejeciendo el déficit podría ampliarse más rápidamente en los próximos años de no hacer recortes.
Pero Rousseff trató de aplacar tales temores.
"Considero que hoy está bastante controlado. Si hay que hacer algo, será un ajuste muy menor", dijo Rousseff a periodistas, agregando que no era el tema más importante.
"Parte del déficit de la seguridad social no es un déficit, es una política social. El Tesoro tiene que pagar por eso", agregó la ex jefa de gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Se necesitaría hacer algunos ajustes en el largo plazo para compensar el envejecimiento de la población, pero esos ajustes no eran una reforma, dijo.
Analistas políticos dicen que Rousseff está alejándose claramente de medidas impopulares en el tramo final de la carrera electoral para no poner en riesgo sus posibilidades de una victoria absoluta el 3 de octubre.
Aunque prometiendo una disciplina fiscal estricta, ella ha descartado en los últimos días hacer drásticos recortes en el presupuesto.
El ex gobernador del estado de Sao Paulo José Serra, del partido de centro PSDB y el principal rival de Rousseff, ha dicho que reduciría los generosos beneficios de la seguridad social y se le considera como más disciplinado en el frente fiscal.
Aunque la gran mayoría de los brasileños recibe menos de 600 dólares al mes tras jubilarse, a algunos empleados civiles se les paga hasta 12 mil dólares.
Según el último sondeo realizado el fin de semana, Rousseff tenía una ventaja de 24 puntos porcentuales sobre Serra y ganaría fácilmente la mayoría absoluta que que se necesita para evitar una segunda vuelta el 31 de octubre.
Los inversores están atentos al creciente déficit de la seguridad social, uno de los desembolsos más altos del Gobierno, dado que el gasto público ya está subiendo antes de las elecciones presidenciales de octubre.
Algunos economistas advierten que con una población que está envejeciendo el déficit podría ampliarse más rápidamente en los próximos años de no hacer recortes.
Pero Rousseff trató de aplacar tales temores.
"Considero que hoy está bastante controlado. Si hay que hacer algo, será un ajuste muy menor", dijo Rousseff a periodistas, agregando que no era el tema más importante.
"Parte del déficit de la seguridad social no es un déficit, es una política social. El Tesoro tiene que pagar por eso", agregó la ex jefa de gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Se necesitaría hacer algunos ajustes en el largo plazo para compensar el envejecimiento de la población, pero esos ajustes no eran una reforma, dijo.
Analistas políticos dicen que Rousseff está alejándose claramente de medidas impopulares en el tramo final de la carrera electoral para no poner en riesgo sus posibilidades de una victoria absoluta el 3 de octubre.
Aunque prometiendo una disciplina fiscal estricta, ella ha descartado en los últimos días hacer drásticos recortes en el presupuesto.
El ex gobernador del estado de Sao Paulo José Serra, del partido de centro PSDB y el principal rival de Rousseff, ha dicho que reduciría los generosos beneficios de la seguridad social y se le considera como más disciplinado en el frente fiscal.
Aunque la gran mayoría de los brasileños recibe menos de 600 dólares al mes tras jubilarse, a algunos empleados civiles se les paga hasta 12 mil dólares.
Según el último sondeo realizado el fin de semana, Rousseff tenía una ventaja de 24 puntos porcentuales sobre Serra y ganaría fácilmente la mayoría absoluta que que se necesita para evitar una segunda vuelta el 31 de octubre.