Internacional
Biden rinde homenaje a 2 bomberos muertos en California
El capitán Tedmund ``Ted'' Hall y el cabo puertorriqueño Arnaldo ``Arnie'' Quiñones perecieron el 30 de agosto
LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS.- Dos experimentados bomberos, que fallecieron cuando intentaban salvar la vida de decenas de personas atrapadas en el peor incendio forestal en la historia del condado de
Los Ángeles, fueron recordados el sábado como héroes en una ceremonia en el Dodger Stadium, a la que asistió el vicepresidente Joe Biden.
El capitán Tedmund ``Ted'' Hall y el cabo puertorriqueño Arnaldo ``Arnie'' Quiñones perecieron el 30 de agosto, cuando su camión se salió de una carretera y cayó a una barranca, mientras ambos buscaban una ruta de escape para decenas de reos que trataban de combatir el incendio, y cuyo campamento había sido rodeado por las llamas.
Los reos-bomberos sobrevivieron
``Ted Hall y Arnie Quiñones, ustedes son unos gigantes a mis ojos y a los ojos de todos los californianos'', dijo el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
El gobernador recordó la forma en que los bomberos, poniendo en riesgo su propia seguridad, condujeron directamente hacia las llamas en busca de una salida, mientras el fuego se acercaba a decenas de presos que trabajaban en el combate al fuego y que se habían refugiado en un comedor, en lo alto de las montañas. Schwarzenegger añadió que se sentía humilde ante semejante muestra de valentía.
La ceremonia emotiva en el estadio se realizó unos kilómetros al sur de las Montañas de San Gabriel, donde los bomberos perdieron sus vidas y donde varios colegas siguen luchando para extinguir el incendio.
``Justo en las colinas detrás de mí hay 3.000 bomberos que se ponen ahora en riesgo para protegernos'', dijo el gobernador.
El fuego ha consumido centenares de kilómetros cuadrados y ha destruido más de 80 casas. Está controlado al 80% y quedaría contenido en su totalidad para el martes.
La ceremonia atrajo a bomberos de todo el estado e incluso de lugares tan lejanos como Nueva York. Bomberos uniformados, algunos de los cuales colocaron a sus hijos sobre sus piernas o se sentaron junto a sus esposas y otros familiares, ocuparon los primeros cuatro niveles del estadio.
Biden dijo que los bomberos suelen desestimar de inmediato el calificativo de héroes, y dicen a los demás que sólo son gente que cumple su deber cuando hay que enfrentar las llamas a fin de salvar vidas y propiedades. Pero el vicepresidente añadió que Hall y Quiñones eran personas de un tipo muy especial.
``Se dice que todos los hombres fueron creados iguales, pero luego algunos se vuelven bomberos'', dijo Biden.
Aunque la ceremonia tuvo un aire solemne, también contó con algunos momentos de humor, como cuando el cabo de los bomberos Rob Morales, quien medía varios centímetros menos que los otros oradores, se acercó un banquillo para pararse encima de éste, en el fondo del estrado, que se colocó en el lugar del plato en el terreno de béisbol.
Morales, amigo cercano de los dos fallecidos, estaba a cargo de campamento amenazado por las llamas.
Recordó a Quiñones, de 34 años, como ``un gran chico, a quien le encantaba aprender y que no tenía miedo de cometer errores''.
``No era raro que él llegara detrás de ti y te abrazara, y cuando el abrazo se prolongaba más allá del punto en el que uno podía sentirse cómodo, él simplemente sonreía y decía 'Soy boricua, así somos'', relató, ante la risa de los presentes.
El capitán Tedmund ``Ted'' Hall y el cabo puertorriqueño Arnaldo ``Arnie'' Quiñones perecieron el 30 de agosto, cuando su camión se salió de una carretera y cayó a una barranca, mientras ambos buscaban una ruta de escape para decenas de reos que trataban de combatir el incendio, y cuyo campamento había sido rodeado por las llamas.
Los reos-bomberos sobrevivieron
``Ted Hall y Arnie Quiñones, ustedes son unos gigantes a mis ojos y a los ojos de todos los californianos'', dijo el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
El gobernador recordó la forma en que los bomberos, poniendo en riesgo su propia seguridad, condujeron directamente hacia las llamas en busca de una salida, mientras el fuego se acercaba a decenas de presos que trabajaban en el combate al fuego y que se habían refugiado en un comedor, en lo alto de las montañas. Schwarzenegger añadió que se sentía humilde ante semejante muestra de valentía.
La ceremonia emotiva en el estadio se realizó unos kilómetros al sur de las Montañas de San Gabriel, donde los bomberos perdieron sus vidas y donde varios colegas siguen luchando para extinguir el incendio.
``Justo en las colinas detrás de mí hay 3.000 bomberos que se ponen ahora en riesgo para protegernos'', dijo el gobernador.
El fuego ha consumido centenares de kilómetros cuadrados y ha destruido más de 80 casas. Está controlado al 80% y quedaría contenido en su totalidad para el martes.
La ceremonia atrajo a bomberos de todo el estado e incluso de lugares tan lejanos como Nueva York. Bomberos uniformados, algunos de los cuales colocaron a sus hijos sobre sus piernas o se sentaron junto a sus esposas y otros familiares, ocuparon los primeros cuatro niveles del estadio.
Biden dijo que los bomberos suelen desestimar de inmediato el calificativo de héroes, y dicen a los demás que sólo son gente que cumple su deber cuando hay que enfrentar las llamas a fin de salvar vidas y propiedades. Pero el vicepresidente añadió que Hall y Quiñones eran personas de un tipo muy especial.
``Se dice que todos los hombres fueron creados iguales, pero luego algunos se vuelven bomberos'', dijo Biden.
Aunque la ceremonia tuvo un aire solemne, también contó con algunos momentos de humor, como cuando el cabo de los bomberos Rob Morales, quien medía varios centímetros menos que los otros oradores, se acercó un banquillo para pararse encima de éste, en el fondo del estrado, que se colocó en el lugar del plato en el terreno de béisbol.
Morales, amigo cercano de los dos fallecidos, estaba a cargo de campamento amenazado por las llamas.
Recordó a Quiñones, de 34 años, como ``un gran chico, a quien le encantaba aprender y que no tenía miedo de cometer errores''.
``No era raro que él llegara detrás de ti y te abrazara, y cuando el abrazo se prolongaba más allá del punto en el que uno podía sentirse cómodo, él simplemente sonreía y decía 'Soy boricua, así somos'', relató, ante la risa de los presentes.