El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que un ciudadano de Bulgaria compareció ante un tribunal federal tras ser extraditado desde España, acusado de participar en una red internacional de suministro de armas al Cártel Nueva Generación (CNG).Se trata de Peter Dimitrov Mirchev, quien enfrenta cargos junto con Asumo, el tanzano Subiro Osmund Mwapinga y el ugandés Michael Katungi Mpweire. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, los implicados son señalados por conspirar para suministrar de manera ilegal armamento de grado militar a cárteles mexicanos de la droga, en particular al CNG.Según la acusación, Mirchev enfrenta cargos por conspiración para distribuir cocaína y por posesión de armas de fuego. Entre el armamento mencionado se incluyen ametralladoras, lanzacohetes, granadas, equipos de visión nocturna, rifles de francotirador, minas antipersona y armas antiaéreas.El Departamento de Justicia detalló que el acusado presuntamente reclutó a Asumo con el objetivo de obtener de forma corrupta un Certificado de Usuario Final (EUC), documento que sirve para autorizar la exportación de armas y que, en este caso, habría sido utilizado para declarar falsamente un destinatario distinto al real.De acuerdo con la investigación, Asumo y Mwapinga habrían obtenido un EUC de la República Unida de Tanzania, el cual autorizaba la importación de rifles AK-47, que posteriormente serían desviados para su entrega a organizaciones criminales.Las autoridades también señalaron que Mirchev ya había estado implicado previamente en el suministro de armas a Viktor Bout, quien fue declarado culpable en un juicio por conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses, entre otros cargos. Mirchev fue arrestado por autoridades españolas en Madrid el pasado 8 de abril. Posteriormente, fue extraditado a Estados Unidos, donde compareció ante un tribunal federal para enfrentar los cargos en su contra.En caso de ser declarado culpable, el acusado podría enfrentar una pena mínima obligatoria de 10 años de prisión, con la posibilidad de recibir cadena perpetua, de acuerdo con la legislación estadounidense.El caso pone de relieve la existencia de redes internacionales dedicadas al tráfico ilegal de armas, así como su posible vínculo con organizaciones criminales que operan en México.El Universal El tráfico de armas de Estados Unidos hacia México es una problemática documentada por autoridades de ambos países y organismos internacionales. De acuerdo con reportes oficiales, una proporción significativa de las armas recuperadas en escenas del crimen en México tiene origen en el mercado estadounidense, donde la disponibilidad y regulación permiten su adquisición legal, pero también su desvío hacia actividades ilícitas.La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) ha señalado que muchas de estas armas son compradas por intermediarios, conocidos como “compradores de paja”, quienes adquieren armamento de forma legal para posteriormente transferirlo a redes criminales. Estas armas suelen cruzar la frontera de manera clandestina y son utilizadas por organizaciones delictivas en México.Asimismo, el Gobierno de México ha sostenido que el flujo ilegal de armas contribuye a la violencia en el país, al fortalecer la capacidad operativa de grupos criminales. Informes de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Seguridad han coincidido en que este tráfico representa un reto constante para las autoridades.En respuesta, ambos países han impulsado mecanismos de cooperación para rastrear armas y combatir su tráfico, aunque especialistas señalan que se trata de un fenómeno complejo que involucra factores legales, económicos y de seguridad. CT