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Barack promulga primera medida sobre presupuesto

Los conservadores del Partido del Te obligan a los demócratas a aceptar reducciones en las asignaciones para salud y medioambiente

Barack promulga primera medida sobre presupuesto
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (10/ABR/2011).- Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, promulgó ayer, sin ceremonia alguna, una medida de gastos que conjuró la primera parálisis del Gobierno desde 1995 y sirve de tregua a la lucha de poderes entre demócratas y republicanos sobre el rumbo de la salud fiscal del país.

“Los republicanos conservadores fueron los ganadores principales en el acuerdo presupuestario que obligó a los demócratas a aceptar varios recortes al gasto, a los que se oponían firmemente.

Alentados por sus victorias en los comicios de 2010, los conservadores en materia fiscal han transformado el debate en Washington. Ahora la pregunta no es ya si se recortará el gasto, sino en cuánto. Rara vez se menciona la idea de mayores impuestos para reducir el déficit.

Su éxito es todavía más notable si se toma en cuenta que los demócratas controlan tanto el Senado como la Casa Blanca.

Pero hay por delante decisiones más difíciles, y no está claro si los legisladores republicanos pueden confiar otra vez en la fórmula que les dio el éxito. Presionaron a los demócratas hasta el límite y luego cedieron apenas lo suficiente para señalar que habían tenido logros impresionantes, en vez de dejar que venciera un plazo y permitir que el Gobierno cayera en una parálisis que hubiera implicado riesgos políticos para los opositores.

Las victorias de los republicanos llegaron en el gasto. Sus concesiones se refieren principalmente a asuntos de índole social, luego de que trataron de limitar los abortos y reducir la regulación ambiental.

Los republicanos en la Cámara de Representantes, quienes están preocupados por esos asuntos, podrían pelear más duro la próxima vez, dando a su líder, John Boehner menos margen de negociación, a fin de calmar a los miembros del partido gobernante. Los republicanos del grupo derechista “tea party”, quienes se inclinan por reducir el tamaño del Gobierno, podrían insistir desde ahora en que hacen falta recortes incluso mayores al gasto.

Dos debates que se acercan rápidamente podrían hacer que esta batalla sobre el presupuesto no pareciera sino una escaramuza preliminar.

El Congreso debe votar pronto por aumentar el límite de endeudamiento del Gobierno, a fin de evitar lo que sería la primera moratoria en los pagos de préstamos a Estados Unidos en la historia. Con el recuerdo todavía fresco de la lucha presupuestaria de 2011, y los legisladores se enfocan en el debate del gasto para el año fiscal que comienza el primero de octubre.

La Comisión Presupuestaria de la Cámara baja ha aprobado, dividida por líneas partidistas, una iniciativa que recortaría el gasto en 5.8 billones de dólares a 10 años y realizaría cambios mayores a los programas de salud para los jubilados y los pobres, a fin de ahorrar fondos.

Muchos republicanos del “tea party” han prometido votar contra un tope mayor de deuda sin que los demócratas en el Senado y el presidente Barack Obama ofrezcan algo significativo a cambio.

Parques nacionales están abiertos
Obama visita el Monumento a Lincoln


El presidente Barack Obama hizo ayer el corto viaje desde la Casa Blanca hasta el Monumento a Lincoln para dejar claro que los parques nacionales y los monumentos del país están abiertos al público. Un acuerdo alcanzado la noche del viernes entre la Casa Blanca y líderes del Congreso evitó un cierre del Gobierno que habría clausurado populares sitios turísticos en todo el país.

El mandatario saludó a los sorprendidos turistas y les dijo: “Debido a que el Congreso fue capaz de resolver sus diferencias, este lugar está abierto hoy y todo el mundo puede disfrutar su visita”.

ANÁLISIS
Atrapa al mandatario lucha por la Presidencia

“El presidente Barack Obama prometió cambiar la forma de hacer política en Estados Unidos, pero quedó atrapado por ella”.

Fue apenas al comienzo de esta semana cuando Obama empezó su campaña de reelección con un video con gente de la calle que hablaba de sus esperanzas y necesidades. Era la misma imagen de la vida ajena a la política estadounidense.

Hacia el fin de semana, Obama estaba sumido en las negociaciones presupuestales, cancelando viajes y haciendo un gran esfuerzo por evitar una suspensión de las actividades gubernamentales que seguramente erosionaría la fe de la población en su liderazgo.
Esa es una manera desaprensiva de gobernar. Y así es cómo estarán las cosas por ahora para el Obama candidato.

Fuera de la visión de la competitividad económica de la que quiere hablar, Obama busca un segundo mandato mientras tiene que involucrarse en el proceso descarnado y frustrante de dirigir un Gobierno con divisiones profundas. En sus dos primeros años estuvo atascado en tácticas legislativas, aún cuando ganó batallas como en el Sistema Nacional de Salud, y ahora intenta evitar todo eso.

Entonces apareció esta prueba de su liderazgo. La Casa Blanca dice que Obama consiguió al final de cuentas el compromiso que quería: un proyecto de ley con reducciones en el gasto que apoyaba sin abatir sus prioridades ni tragarse los cambios que no podía aceptar. Cuando al final todo se concretó, el Gobierno la presentó como un ejemplo de cooperación bajo la presión más intensa.

Pero fue un proceso agotador que dejó a la gente preguntándose por qué el Gobierno estuvo de alguna manera al borde de la debacle.

¿Esto es un cambio?

El conflicto es como un recordatorio de que aún con todo el poder inherente a la Presidencia, uno de los peligros es una agenda fuera de control. Crisis como Libia, Egipto, el desastre natural en Japón y Afganistán, todas, reclaman su atención.

En el caso del presupuesto, la nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes —encabezada por el presidente de esa instancia legislativa, John Boehner— convirtió un ineludible proyecto de ley sobre presupuesto en una posibilidad política para darle voz a los electores frustrados y a los conservadores del Partido del Te, que pedían reducciones en el gasto.

Y de pronto el Gobierno una vez llevó la situación al límite. Y a veces un poco más.

Tras conseguirse el acuerdo, el mandatario Barack Obama intentó mostrar la magnitud de sus acciones.

“Estadounidenses de creencias distintas se unieron” para llegar a un acuerdo y evitar la parálisis del Gobierno, dijo el presidente Obama el viernes en un breve mensaje transmitido por la televisión desde la Casa Blanca.

Obama reconoció que algunos de los recortes serán dolorosos, pero dijo que la Casa Blanca protegió sus proyectos prioritarios.
Ben Feller/AP

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