Internacional

Aumenta presión social: Chile inicia dos días de paro

Mientras el Gobierno califica el acto como injustificado, organizadores esperan la participación de un millón de personas

SANTIAGO DE CHILE (24/AGO/2011).- Hoy, la presión social en Chile comienza una nueva etapa. Durante 48 horas, se estima que un millón de personas atenderá la convocatoria a un paro nacional, idealizado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y 80 organizaciones estudiantiles y sociales.

La paralización afectará el desarrollo de las actividades productivas del país, además del transporte público, hospitales, aeropuertos, servicios del Estado y de escuelas de enseñanza media y universidades que mantienen sus clases pese a la huelga de tres meses.

¿La razón? Presionar al Gobierno de Sebastían Piñera para que atienda las demandas de una reforma al sistema previsional y tributario, una nueva Constitución, así como mayor aporte estatal a la educación y a la salud.

En un instructivo, la central sindical instó a la ciudadanía a “no usar la locomoción y a tocar las cacerolas”, a protestar, a no hacer trámites, a no comprar en el comercio, a no abrir los negocios, a no asistir a clases y a no pagar cuentas mientras dure el paro.

La principal central obrera del país llamó a los chilenos a que se “junten con otros, marchen. A que se crucen en la calle, poner banderas a media asta, pegar afiches, a sumar sus demandas y convocar a sus vecinos”.

“No dejen que nada funcione normalmente, que el país se paralice. Usen su creatividad para que se sepa que lo que quieren es igualdad en Chile, somos la mayoría”.

En el Gobierno la noticia no fue recibida con agrado. Incluso, analizan la posibilidad de aplicar una severa ley de seguridad del Estado contra los que alteren el orden durante el paro nacional.

Piñera fustigó a los convocantes del paro y afirmó: “Causa dolor como presidente ver que hay algunos que en estos mismos instantes están trabajando con mucho esfuerzo y dedicación para que nuestro país se paralice”.

La aplicación de la ley de seguridad interior del Estado fue analizada en la sede de Gobierno y el vocero oficial, Andrés Chadwick, dijo, en relación al uso de esa normativa de excepción, que “nunca se descarta la aplicación de ninguna ley, lo que pasa es que las leyes no se anuncian cuando se van a aplicar”.

El mandatario derechista, a través de su ministro de Educación, Felipe Bulnes, rechazó también una carta de 12 puntos que por la mañana dejaron en la sede de Gobierno dirigentes estudiantiles, en la que lo instaban a participar directamente en la solución del prolongado conflicto educacional.

“Parece evidente que a través de estos emplazamientos no vamos a avanzar” en una solución, dijo Bulnes, que reiteró la posición del Gobierno de discutir los cambios a través del análisis en el Congreso de los proyectos de ley que enviará con las reformas que está dispuesto a impulsar.

Según el Gobierno no hay razones para un paro como el convocado para hoy y mañana en momentos en que el país está creciendo y el desempleo disminuyendo.

Los sindicatos del servicio de transporte público de la capital, Transantiago, anunciaron su adhesión a la protesta social, aunque indicaron que trabajarán “a desgano” y que retirarán los vehículos en caso de incidentes.

Los trabajadores del Ferrocarril Metropolitano de Santiago también apoyaron la paralización de actividades, pero indicaron que mantendrán el servicio durante los dos días de paro.

En los hospitales del país, las agrupaciones sindicales llamaron a los usuarios a no concurrir, aunque aseveraron que mantendrán los llamados “turnos éticos” para atender las urgencias.

Los trabajadores de los supermercados anunciaron que realizarán trabajo lento y que protagonizarán atrasos masivos y mítines en las afueras de los recintos, mientras que gran parte del resto del comercio cerrará sus puertas para proteger sus negocios.


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