Internacional

Aspirantes republicanos se perfilan para larga temporada de primarias

Aunque Mitt Romney refuerza su liderazgo en la elección interna, no logra ser una figura de unidad dentro de su partido

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (08/MAR/2012).- Los aspirantes presidenciales republicanos en Estados Unidos se mostraron preparados para afrontar una larga temporada de primarias, con Mitt Romney y Rick Santorum alentados por sus buenos resultados en el “Supermartes” y Newt Gingrich dispuesto a seguir dando la batalla.

“Tenemos el tiempo, los recursos y un plan para conseguir todos los delegados”, dijo un confiado Romney, cuando los candidatos se alistan para la cita electoral en Kansas, que tendrá “caucus” (asambleas populares) el próximo sábado.

Aunque Romney se impuso en seis (Virginia, Vermont, Massachusetts, Idaho, Alaska y Ohio) de los diez estados que votaron en el “Supermartes”, eso no bastó para confirmarlo como el favorito indiscutible de la carrera por lograr la candidatura republicana para medirse al presidente Barack Obama, quien buscará la reelección en los comicios de noviembre.

En Ohio, un Estado clave y considerado bisagra porque con su inclinación a favor de demócratas o republicanos ha decidido elecciones presidenciales en el pasado, Romney ganó por la mínima al ex senador Santorum, con poco más de 12 mil votos de diferencia.

Los resultados del “Supermartes” volvieron a evidenciar que Romney no convence a las bases republicanas más conservadoras, aunque cuenta ya con 404 delegados de los mil 144 necesarios para asegurarse la nominación presidencial republicana en la convención de agosto en Tampa, Florida.

Los votantes se están aglutinando en estas primarias en dos grupos bien diferenciados: los que dan prioridad a la ideología y apoyan a Santorum y los partidarios de respaldar al candidato más “elegible”, que apuestan por Romney.

Santorum, un devoto católico y contrario al aborto, logró una buena cosecha en el “Supermartes”, con cómodos triunfos en Tennessee y Oklahoma, en ese medio Oeste que tan fiel le ha sido hasta el momento, y una victoria por sorpresa en Dakota del Norte.

Sin embargo, cometió errores que le pueden costar caro en el futuro, como no competir en Virginia por no reunir a tiempo las firmas necesarias para inscribirse en la votación y que dejan ver las carencias de su campaña frente a la organización y la fortuna de las que dispone Romney.

Los líderes de uno de los comités de acción política que apoyan a Santorum sugirieron que es hora de que Gingrich abandone la contienda, porque es un “obstáculo” para una “alternativa conservadora” que pueda abatir a Romney.  Pero el expresidente de la Cámara de Representantes, que sólo ganó Georgia, su Estado natal, en el “Supermartes”, no parece dispuesto a tirar la toalla y comenzó a hacer campaña en Alabama, que celebrará sus primarias la próxima semana junto con Misisipi.

Gingrich se juega su continuidad en esas citas, ya que el martes en Tennessee y Oklahoma, dos feudos conservadores, quedó incluso por detrás de Romney y en otros estados le superó el congresista texano Ron Paul, que no logró ninguna victoria.

El problema de Romney es que “flaquea” en estados clave como Ohio y está ahuyentado a los votantes independientes, argumentaron asesores de la campaña para la reelección de Obama.

En el “Supermartes”, el ex gobernador “perdió votos entre los independientes, los jóvenes y las clases medias”, comentó en una conferencia telefónica con periodistas el director de campaña del presidente demócrata, Jim Messina.

También los demócratas se preparan para una larga temporada de primarias, en la que una de las tendencias observadas es el poco entusiasmo del electorado republicano con sus candidatos, según sostuvo The Washington Post.

“Este país tiene graves problemas económicos y profundos desafíos de seguridad nacional. Pero los candidatos republicanos están tan metidos en las trincheras de la guerra cultural y religiosa que no ofrecen ninguna solución”, reflexionó por su parte The New York Times en un editorial.         

Análisis
Y el ganador es: Obama


Enrique Toussaint

Jeff Zeleny, analista del New York Times, lanzó una opinión sobre las repercusiones del “Supermartes” que engloba la debilidad de la candidatura del puntero en las primarias republicanas: “Romney ganó los delegados, pero no ganó los argumentos”. Así, pasados 60 días del inicio formal de las primarias republicanas, el camino de Mitt Romney luce mucho más como inercia que como marcha.

El “supermartes” ha sido, tanto para las primarias republicanas como para los demócratas, tradicionalmente un punto de inflexión. Los resultados de la maratónica jornada no sólo impulsan irremediablemente al aspirante mejor posicionado en las encuestas, sino que mandan un mensaje de solidez y unión partidistas. Las facciones y los extremos lentamente se difuminan a favor de una alternativa centrista con capacidad de competir electoralmente.

Sin embargo, tras consumarse los resultados electorales de ayer, queda una conclusión: Romney no logra el deseado knock out electoral. Consigue delegados y rescata triunfos en bastiones fundamentales para su candidatura, pero no consigue mandar un mensaje penetrante que desvanezca el marasmo de dudas que flotan en torno a su candidatura. Su plataforma no arrastra a la derecha americana; sus propuestas lucen tímidas, sus discursos no taladran hondo en el electorado y no representa ni el carisma ni la solidez ideológica, anheladas por la base republicana. Solamente el extremismo de sus compañeros de viaje le permite aparecer como la opción moderada competitiva: un católico que niega tajantemente la evolución (Rick Santorum); un libertario que ha manifestado su deseo de desaparecer el Gobierno federal (Ron Paul); y un moralista protestante antiaborto y antihomosexuales (Newt Gingrich).

En  el otro cuartel, Barack Obama se frota las manos ante las obsesiones bizantinas de los republicanos. Mientras Romney, Santorum, Gingrich y Paul se despedazan por debatir si se debe gobernar con la constitución o con la Biblia; si los homosexuales se deben casar o simplemente merecen la existencia, o si el propio Obama es leninista, socialista o marxista inconfeso, las tasas de desempleo comienzan a reducir su vertiginoso ascenso y ciertos indicadores dan la impresión de una recuperación lenta, pero sólida de la economía norteamericana. Hace dos meses, la distancia entre Obama y el más adelantado de los republicanos (en aquél momento Rick Perry) era de tres puntos, al día de hoy la distancia se ha incrementado a siete. Las extensas primarias republicanas sólo han dejado a su paso hartazgo y alejamiento.

La indefinición republicana, a cinco meses de la convención de Florida, favorecen las posibilidades de que Obama obtenga un segundo periodo al frente de la Casa Blanca. Si los republicanos insisten en focalizar su campaña en temas disociados de la opinión pública y en asuntos que no representan una prioridad para los ciudadanos, su alejamiento gradual del votante independiente es inevitable. Mientras los republicanos conciban la elección como una cruzada para la regeneración moral de un pueblo tomado por las perversas intenciones de un presidente socialista que atenta contra la sagrada historia del país, Obama seguirá ganando terreno sin aparecer siquiera en escena.

Sarah Palin le entraría “al quite”

Sarah Palin, ex candidata republicana a la Vicepresidencia en 2008, dejó abierta la posibilidad de presentarse como la aspirante de consenso en la convención del partido en agosto, si las primarias no arrojan un ganador claro.

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