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“WALL-E”, único en su tipo

La nueva producción de la casa productora apuesta por una historia ecologista y concientizadora sobre el deterioro del planeta.

¿Cómo sería el mundo en 700 años? Ya creativos de antaño, a través de producciones como Volver al futuro y Los Supersónicos, han recreado escenarios en los que el hombre y las máquinas conviven en armonía. Otras propuestas más han expuesto el punto de quiebre entre la obediencia de la máquina y su paso al libre albedrío como en Yo, robot o Cortocircuito.

No es necesario conocer de transistores y baterías integrados para disfrutar al máximo la compañía de un robot; tampoco viajar en el tiempo para conocer el poder de las máquinas al servicio del hombre o viceversa. Lo importante en la convivencia hombre-robot es la capacidad de mejorarse a sí mismo.

Y justamente bajo esta premisa es que Andrew Tanton, uno de los creativos estrella de Pixar lideró WALL-E, el proyecto que apostó por una historia sideral conmovedora y divertida de principio a fin que se arriesgó por una historia colorida donde los diálogos pasan a segundo plano durante la primera parte de la película y es la música la compañía de las poderosas escenas.

Aunque WALL-E representa el proyecto número nueve de la casa productora que ha trabajado exitosamente con Disney, fue durante el proceso de producción de su primer largometraje de animación, Toy Story, que la idea de realizar una película de ciencia-ficción rondó la cabeza del animador Andrew Stanton, el mismo creativo detrás de Toy Story, Bichos y Buscando a Nemo.

Mientras se definía si un comandante espacial sustituía a un vaquero fuera de serie entre los juguetes de Andy en Toy Story, Andrew comenta que fue entonces cuando WALL-E comenzó a gestarse. “Estabamos pensando en todo lo que se nos pudiera ocurrir para nuestra próxima película. Y una de las frases no muy elaboradas que se escucharon ese día fue: ‘¿que tal si hacemos una película de ciencia-ficción con el último robot que queda sobre la Tierra? Todo el mundo se ha ido y esta máquina simplemente no sabe que puede parar, por lo que ha seguido haciendo su trabajo por los siglos de los siglos’”. Y así inició la historia.

Pieza por pieza

Una caja destartalada con la facultad de comprimir basura, una grabadora y reproductora de cintas integrada, brazos mecánicos que alto poder y cámaras infrarrojas que escanean el terreno a su paso son los elementos que componen a WALL-E. La máquina creada para limpiar el planeta fue diseñada intencionalmente con trazo simple para depositar sólo en los reflectores que hacen la función de sus ojos toda la expresión humana posible, idea que adoptó Stanton luego de que en un juego de beisbol utilizara unos binoculares y concluyera que los ajustes que se le podían hacer semejaban gestos humanos. “Ponerle expresiones faciales a un objeto que ni siquiera tiene rostro fue un verdadero desafío: no es que uno tenga que agregarle nada para darle personalidad, sino que la clave es encontrar un diseño que te ayude a que esa personalidad pueda expresarse”.

Stanton no puede explicar mejor su intención que con el trabajo que la misma casa productora hizo con la lámpara que funge como su logotipo y salta por todas partes en el cortometraje Luxo Jr. “Pero a esa lámpara le dimos una personalidad, y eso funcionó muy bien. Es más, para hacer WALL-E volvimos a mirar ese corto más o menos unas mil veces. La idea de darle personalidad a un objeto es muy atractiva para un animador”.

El temido libre albedrío

En el universo posible diseñado por Disney-Pixar, cuando el hombre diseñó a las máquinas para facilitar su vida no pensó el alto nivel de inutilidad que ello acarrearía; tampoco el poder que adquirían los aparatos que controlaban artificialmente el entorno.

La novedad de principios del siglo XXI que inventó el hombre para limpiar el planeta de la insostenible polución, mientras se cumplía una misión de “crucero espacial” para retornar luego de cinco años parecía no tener fin, fue olvidada.
Cuando el robot explorador EVE llegó a la Tierra y se encontró con WALL-E el destino de esos humanos dio un giro importante para retornar a casa, siempre y cuando las máquinas lo permitan y es en el famoso crucero espacial que la pugna entre el hombre y la máquina que se ha visto en producciones como Matrix y Yo robot remite a un enfrentamiento nuevamente.

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