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Una cinta que toma forma

El rodaje de Fecha de caducidad continúa en nuestra ciudad. Ayer, la Escuela de Medicina de la UdeG fungió como escenario

GUADALAJARA, JALISCO.- Aunque las instalaciones de la Escuela de Medicina de la Universidad de Guadalajara lucen de lo más normal, y a vista de sus alumnos es un día como cualquiera, lo cierto es que cada elemento que se encuentra en el anfiteatro ha sido colocado con un propósito. “No se puede mover nada, eso afectaría la continuidad. Sí, hasta las manchas de sangre que están en el piso tienen un porqué”, explica a este diario personal de la producción del largometraje dirigido por Kenya Márquez, Fecha de caducidad, que desde el pasado domingo ha tomado a Guadalajara como escenario para la filmación de una historia que tuvo que esperar una década para su realización.
Ana Ofelia Murguía, Martha Aura y Marisol Centeno, protagonistas de la cinta, están en pleno corte a comer, tan sólo a unos 20 metros de donde minutos antes se rodaron un par de escenas. La vuelta al trabajo está programada a las 14:30 horas, es decir, se les permitirá descansar por espacio de una hora con 30 minutos.

A la búsqueda de “Osvaldo”
Allá, en el anfiteatro cuesta un poco -sólo para aquellos que se dicen susceptibles a las imágenes del cuerpo humano en pleno estudio- ver sin titubear cráneos, cerebros, intestinos y demás órganos en frascos de material especial para su conservación. Y es que la indicación de Márquez es que Ramona (Ana Ofelia Murguía) pregunte a Milagros (Martha Aura), la secretaria, por el cuerpo de su hijo Osvaldo (Lalo España), en un sitio donde varias fotografías de personas extraviadas son a primera vista el recibimiento de las numerosas visitas que ya ha realizado la desconsolada madre.

Adentro, es Damián Alcázar quien está a cargo del lugar, sin embargo el actor de cintas como La ley de Herodes no tiene llamado, las tomas se dieron sólo con sus compañeros, mas no por ello Alcázar se quedó en el hotel, ya que decidió pasar la tarde observando el trabajo desde lejos, así, de paso convive con su hijo, quien forma parte del crew.

Con los ánimos en alto
El ambiente es relajado, aunque eso no signifique que se baje la guardia en cuanto a exigencias de calidad. Lo que sigue es que Ana Ofelia Murguía saque unas copias en una pequeña habitación, en la que apenas pueden ingresar los técnicos, y “como en el Tren Ligero, hay que dejar salir para poder entrar”, dice en tono cómico el productor Héctor Zubieta.

Ya en sus puestos, y más relajados luego de comer, se disponen a rodar. Habrá lluvia -gracias a los efectos- a pesar del imponente Sol, mientras tanto, Damián Alcázar bromea con parte del staff y les pide una oportunidad como extra, le advierten que es un trabajo pesado, mal pagado, pero que habrá de comer. Él acepta sin problema, su mayor deseo es ser actor de cine. Las risas no se hacen esperar ante la muestra de sencillez y cordialidad del actor para con la producción. Todos listos. Se pide silencio. Hacen toma. Es apenas el quinto día, los ánimos están por los cielos, aún falta mucho trabajo, pero la magia ya se hado. Es la primera semana de filmación.

EL INFORMADOR/ Altagracia Lizardo Medina

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