Entretenimiento
Un mesero reúne colección de más de dos mil bolígrafos olvidados
Alejandro empezó a coleccionar los bolígrafos cuando los congresistas y visitantes del establecimiento se los dejaban en las mesas
MÁLAGA, ESPAÑA.- Un joven mesero de un hotel de la Costa del Sol ha mostrado su colección de más de dos mil bolígrafos publicitarios que empezó a recopilar cuando los congresistas y visitantes del establecimiento se los dejaban en las mesas que él después limpiaba.
Coca-Cola, Telefónica o J&B son sólo algunas de las insignias que hay presentes en el catálogo de Alejandro Ruiz, quien ha confesado que esta afición le vino "por casualidad".
Al darse cuenta de que tenía una cantidad considerable, decidió empezar a clasificarlos y los catalogó en una base de datos en su computadora en función del número de llegada, color, sector al que pertenece, marca y hasta el nombre de la persona que se lo entregó o el sitio donde lo cogió.
Para llegar a las 2,209 unidades con las que cuenta hoy, ha necesitado la ayuda de su familia, especialmente de su padre -que es profesor-, además de varios intercambios con otros coleccionistas de España que ha conocido a través de Internet.
Simulando a una botella, un estoque o una jeringuilla, en su particular museo hay hueco para todos, aunque Ruiz se muestra humilde y reconoce que la suya es una colección "pobre" en cuanto a calidad y cantidad porque hay gente que tiene muchos más y de formas inimaginables.
De todos los bolígrafos, Alejandro le tiene un cariño especial a uno de la compañía Renfe que reproduce un tren Talgo a escala y que pertenecía a un coleccionista que le dijo que cuando llegara a los mil bolígrafos se lo regalaría.
Coca-Cola, Telefónica o J&B son sólo algunas de las insignias que hay presentes en el catálogo de Alejandro Ruiz, quien ha confesado que esta afición le vino "por casualidad".
Al darse cuenta de que tenía una cantidad considerable, decidió empezar a clasificarlos y los catalogó en una base de datos en su computadora en función del número de llegada, color, sector al que pertenece, marca y hasta el nombre de la persona que se lo entregó o el sitio donde lo cogió.
Para llegar a las 2,209 unidades con las que cuenta hoy, ha necesitado la ayuda de su familia, especialmente de su padre -que es profesor-, además de varios intercambios con otros coleccionistas de España que ha conocido a través de Internet.
Simulando a una botella, un estoque o una jeringuilla, en su particular museo hay hueco para todos, aunque Ruiz se muestra humilde y reconoce que la suya es una colección "pobre" en cuanto a calidad y cantidad porque hay gente que tiene muchos más y de formas inimaginables.
De todos los bolígrafos, Alejandro le tiene un cariño especial a uno de la compañía Renfe que reproduce un tren Talgo a escala y que pertenecía a un coleccionista que le dijo que cuando llegara a los mil bolígrafos se lo regalaría.