Entretenimiento
Raúl Méndez sigue sus instintos
La búsqueda de cintas con historias poco convencionales ha beneficiado la trayectoria del actor
GUADALAJARA, JALISCO.- La zona de comodidad es un peligro en el mundo de la actuación. Raúl Méndez la define como aquella a donde llega el histrión que se encasilla en un solo papel, que le brinda éxito y fama, aunque no le permite cambiar de rol libremente.
Por eso, Méndez ha tratado de elegir guiones poco convencionales, desde el desafortunado criminal que encarnó en la comedia Matando cabos hasta un hombre atrapado en situaciones peligrosas paranormales, como el que interpretó en Kilómetro 31.
Ambos proyectos, en su momento calificados como innovadores, le granjearon al actor la credibilidad del medio cinematográfico, pero en lugar de optar por una historia “común” para continuar, Raúl Méndez decidió darle la vuelta e involucrarse en 2033, cuya trama futurista combina la ciencia ficción con el suspenso apocalíptico.
Este año, al artista también se le verá en pantalla en Hidalgo-Moliere, película donde tiene la oportunidad de darle vida a Ignacio Allende y de paso, confiesa en charla exclusiva con este diario que tiene pensado venir al Festival Internacional de Cine en Guadalajara para reencontrarse con viejos amigos y quizá dar alguna sorpresa.
— La ciencia ficción se ha explorado poco en México y “2033” es el primer exponente en mucho tiempo, ¿porqué elegir este proyecto?
— Porque de lo contrario te aburres. Y creo que en la vida cuando te aburres de las cosas y no encuentras nuevos retos, pues prefieres dedicarte a otra cosa. Yo empecé a buscar oportunidades de riesgo amén del resultado taquillero, no eres mejor o peor actor por cuánto gana la película. Prefiero jugármela con proyectos de los que me sienta satisfecho y no quedarme atorado en la comodidad de un solo papel, como sucede con la televisión.
— ¿Qué viste en la televisión que dijiste ‘ya no quiero seguir aquí’?
— En realidad da mucha comodidad, demasiada en términos económicos, además de proyección y fama. En cambio, para mí el cine mexicano demanda muchas otras cosas. Mi proceso en la televisión fue corto en comparación de otros compañeros, porque es demasiado demandante. Implica estar metido muchos meses en el set, grabar bastantes escenas al día, diálogos que no tienes ni la idea de por qué lo estás diciendo. Aclaro que esto no tiene nada de malo. Es un sistema al que no estoy acostumbrado.
— El cine entonces se acopló perfecto a tu vida.
— Sin duda. El cine implica estar dos meses al 100 por ciento en un proyecto y el día de mañana te da la oportunidad dedicarte un día para ti. En ese sentido fue una bendición que llegara Matando cabos a mi vida, me permitió dar el salto de la tele al cine.
— ¿Cómo procesas la crítica que recibe “2033”?
— Toda película que no se pueda criticar no es película. Quien venga a ver 2033 debe opinar y criticar. Nos interesa que se hable de este trabajo, que se identifiquen y se diviertan. Ahora, no creo que todas las películas sean perfectas, pero estamos en la búsqueda de lograr una mayor calidad. 2033 tiene la intención de contar una buena historia, y espero que con ella se fortalezca el género de la ciencia ficción.
— El cine mexicano lanzará este año varias películas referentes al Bicentenario de la Revolución y el Centenario de la Independencia, ¿cómo te involucraste?
— Participé en Hidalgo-Moliere y cumplí un sueño al encarnar a un personaje como Ignacio Allende, una de las figuras principales dentro de la idea de la Independencia. Y sí, soy parte de estas películas que hablan del Bicentenario, pero no son trabajos que reafirmen lo “orgulloso” que debemos sentirnos por ser mexicanos. Lo que sí buscan es cuestionarnos qué tanto hemos hecho con la supuesta Independencia, qué tanto seguimos esclavizados a un mundo ya no colonial, sino de inseguridad, apócrifo. Creo que nos darán más cosas para reflexionar que para festejar.
— ¿Tienes agendado algo en el Festival de Cine en Guadalajara?
— Espero venir. El año pasado estuve con Amar a morir. Me encanta estar aquí y poder ver a tantos amigos y tanto cine. Guadalajara tiene todas las posibilidades de tener un festival que brille y sea de alta calidad mundial.
EL INFORMADOR/ Juan Francisco González Rodríguez
¿Quién es él?
Raúl Méndez se dio a conocer en las telenovelas de TV Azteca, donde trabajó en el melodrama El amor de mi vida (1998), producido por Argos, además de breves papeles en Lo que callamos las mujeres y Demasiado amor.
Posteriormente, el actor nacido en Coahuila dio el salto al cine, donde se ha mantenido activo en varias producciones, entre las que destacan Matando Cabos, Kilómetro 31 y Amar a morir.
Por eso, Méndez ha tratado de elegir guiones poco convencionales, desde el desafortunado criminal que encarnó en la comedia Matando cabos hasta un hombre atrapado en situaciones peligrosas paranormales, como el que interpretó en Kilómetro 31.
Ambos proyectos, en su momento calificados como innovadores, le granjearon al actor la credibilidad del medio cinematográfico, pero en lugar de optar por una historia “común” para continuar, Raúl Méndez decidió darle la vuelta e involucrarse en 2033, cuya trama futurista combina la ciencia ficción con el suspenso apocalíptico.
Este año, al artista también se le verá en pantalla en Hidalgo-Moliere, película donde tiene la oportunidad de darle vida a Ignacio Allende y de paso, confiesa en charla exclusiva con este diario que tiene pensado venir al Festival Internacional de Cine en Guadalajara para reencontrarse con viejos amigos y quizá dar alguna sorpresa.
— La ciencia ficción se ha explorado poco en México y “2033” es el primer exponente en mucho tiempo, ¿porqué elegir este proyecto?
— Porque de lo contrario te aburres. Y creo que en la vida cuando te aburres de las cosas y no encuentras nuevos retos, pues prefieres dedicarte a otra cosa. Yo empecé a buscar oportunidades de riesgo amén del resultado taquillero, no eres mejor o peor actor por cuánto gana la película. Prefiero jugármela con proyectos de los que me sienta satisfecho y no quedarme atorado en la comodidad de un solo papel, como sucede con la televisión.
— ¿Qué viste en la televisión que dijiste ‘ya no quiero seguir aquí’?
— En realidad da mucha comodidad, demasiada en términos económicos, además de proyección y fama. En cambio, para mí el cine mexicano demanda muchas otras cosas. Mi proceso en la televisión fue corto en comparación de otros compañeros, porque es demasiado demandante. Implica estar metido muchos meses en el set, grabar bastantes escenas al día, diálogos que no tienes ni la idea de por qué lo estás diciendo. Aclaro que esto no tiene nada de malo. Es un sistema al que no estoy acostumbrado.
— El cine entonces se acopló perfecto a tu vida.
— Sin duda. El cine implica estar dos meses al 100 por ciento en un proyecto y el día de mañana te da la oportunidad dedicarte un día para ti. En ese sentido fue una bendición que llegara Matando cabos a mi vida, me permitió dar el salto de la tele al cine.
— ¿Cómo procesas la crítica que recibe “2033”?
— Toda película que no se pueda criticar no es película. Quien venga a ver 2033 debe opinar y criticar. Nos interesa que se hable de este trabajo, que se identifiquen y se diviertan. Ahora, no creo que todas las películas sean perfectas, pero estamos en la búsqueda de lograr una mayor calidad. 2033 tiene la intención de contar una buena historia, y espero que con ella se fortalezca el género de la ciencia ficción.
— El cine mexicano lanzará este año varias películas referentes al Bicentenario de la Revolución y el Centenario de la Independencia, ¿cómo te involucraste?
— Participé en Hidalgo-Moliere y cumplí un sueño al encarnar a un personaje como Ignacio Allende, una de las figuras principales dentro de la idea de la Independencia. Y sí, soy parte de estas películas que hablan del Bicentenario, pero no son trabajos que reafirmen lo “orgulloso” que debemos sentirnos por ser mexicanos. Lo que sí buscan es cuestionarnos qué tanto hemos hecho con la supuesta Independencia, qué tanto seguimos esclavizados a un mundo ya no colonial, sino de inseguridad, apócrifo. Creo que nos darán más cosas para reflexionar que para festejar.
— ¿Tienes agendado algo en el Festival de Cine en Guadalajara?
— Espero venir. El año pasado estuve con Amar a morir. Me encanta estar aquí y poder ver a tantos amigos y tanto cine. Guadalajara tiene todas las posibilidades de tener un festival que brille y sea de alta calidad mundial.
EL INFORMADOR/ Juan Francisco González Rodríguez
¿Quién es él?
Raúl Méndez se dio a conocer en las telenovelas de TV Azteca, donde trabajó en el melodrama El amor de mi vida (1998), producido por Argos, además de breves papeles en Lo que callamos las mujeres y Demasiado amor.
Posteriormente, el actor nacido en Coahuila dio el salto al cine, donde se ha mantenido activo en varias producciones, entre las que destacan Matando Cabos, Kilómetro 31 y Amar a morir.