Entretenimiento
Nicolás Pereda apuesta por un cine reflexivo
Con sólo 28 años, el director Nicolás Pereda estrenó su cuarto largometraje ''Verano de Goliat''
CIUDAD DE MÉXICO (13/ABR/2011).- Con sólo 28 años, el director Nicolás Pereda estrenó su cuarto largometraje Verano de Goliat, en ocho salas de la Ciudad de México, incluyendo la Cineteca Nacional, con el apoyo de Conaculta Cine, mediante el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y la distribuidora Interior 13 Cine.
Se trata del filme ganador del premio Orizzonti, del Festival Internacional de Cine de Venecia, el cual aborda los temas del abandono y la impotencia que viven algunos habitantes de un pueblo del municipio de Tepoztlán, Morelos.
Mientras unos niños se enfrentan a la ausencia de sus padres, una mujer sufre por su marido ausente y su hijo, quien, igual que otros hombres de la zona, padece la falta de trabajo y, en consecuencia, de dinero.
Su propuesta combina realidad y ficción, contrata a actores no profesionales, sus historias son no lineales donde el tiempo y el silencio forman parte de los elementos narrativos, todo ello le ha valido el reconocimiento internacional que incluye el Premio a la Mejor película del Festival Internacional de Cine de Valdivia. “Mi postura es que tengo una idea general de algo que quiero decir, y voy a tomar técnicas del cine y de todo lo que me ofrecen tanto el documental, la ficción y lo experimental, y a partir de esas herramientas crear un lenguaje propio. No es una cuestión de mezclar realidad o mentira”, explicó el cineasta.
Vive un sueño
Gracias a una beca en la Universidad de York, en Toronto, Canadá, Pereda tuvo la oportunidad de estudiar cine y conocer a personas con quienes trabaja en sus proyectos, entre ellos el fotógrafo Alejandro Coronado; incluso, hizo filmes para obras de teatro, óperas y piezas de danza que se han presentado en México y Europa. “Lo interesante del cine es que permite aproximarnos desde ángulos distintos a situaciones que ya conocemos, y esas miradas distintas es lo que nos permite replantearnos las cosas, entenderlas desde una nueva mirada y una nueva luz”.
Pereda reconoce que hace cine “para vivir, como una cuestión personal. Me parece importante para contrarrestar el cine comercial, para mostrar distintas formas de hacer las cosas”.
Para Pereda, los festivales se han convertido en un escaparate importante para difundir su propuesta, incluso su tercer largometraje, Perpetuum mobile, fue galardonado con el Mayahuel a Mejor largometraje mexicano de ficción, en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en 2010.
“Los festivales te ayudan a conseguir becas en el extranjero, conoces gente, te ofrecen cosas, muchas más personas pueden ver y escribir sobre tus películas y hasta organizar ciclos de los filmes en otras partes del mundo”, explicó el realizador.
''Me interesa hacer películas que cuestionen hasta cómo se hace el cine para crear una comunidad de gente que comience a pensar en él'', Nicolás Pereda, director.
Se trata del filme ganador del premio Orizzonti, del Festival Internacional de Cine de Venecia, el cual aborda los temas del abandono y la impotencia que viven algunos habitantes de un pueblo del municipio de Tepoztlán, Morelos.
Mientras unos niños se enfrentan a la ausencia de sus padres, una mujer sufre por su marido ausente y su hijo, quien, igual que otros hombres de la zona, padece la falta de trabajo y, en consecuencia, de dinero.
Su propuesta combina realidad y ficción, contrata a actores no profesionales, sus historias son no lineales donde el tiempo y el silencio forman parte de los elementos narrativos, todo ello le ha valido el reconocimiento internacional que incluye el Premio a la Mejor película del Festival Internacional de Cine de Valdivia. “Mi postura es que tengo una idea general de algo que quiero decir, y voy a tomar técnicas del cine y de todo lo que me ofrecen tanto el documental, la ficción y lo experimental, y a partir de esas herramientas crear un lenguaje propio. No es una cuestión de mezclar realidad o mentira”, explicó el cineasta.
Vive un sueño
Gracias a una beca en la Universidad de York, en Toronto, Canadá, Pereda tuvo la oportunidad de estudiar cine y conocer a personas con quienes trabaja en sus proyectos, entre ellos el fotógrafo Alejandro Coronado; incluso, hizo filmes para obras de teatro, óperas y piezas de danza que se han presentado en México y Europa. “Lo interesante del cine es que permite aproximarnos desde ángulos distintos a situaciones que ya conocemos, y esas miradas distintas es lo que nos permite replantearnos las cosas, entenderlas desde una nueva mirada y una nueva luz”.
Pereda reconoce que hace cine “para vivir, como una cuestión personal. Me parece importante para contrarrestar el cine comercial, para mostrar distintas formas de hacer las cosas”.
Para Pereda, los festivales se han convertido en un escaparate importante para difundir su propuesta, incluso su tercer largometraje, Perpetuum mobile, fue galardonado con el Mayahuel a Mejor largometraje mexicano de ficción, en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en 2010.
“Los festivales te ayudan a conseguir becas en el extranjero, conoces gente, te ofrecen cosas, muchas más personas pueden ver y escribir sobre tus películas y hasta organizar ciclos de los filmes en otras partes del mundo”, explicó el realizador.
''Me interesa hacer películas que cuestionen hasta cómo se hace el cine para crear una comunidad de gente que comience a pensar en él'', Nicolás Pereda, director.