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Luis Estrada, con política en la lengua

La sátira y crudeza con tintes de polémica de sus largometrajes han sido factores que lo mantienen vigente en la cartelera

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAR/2015).- La fama que le generan sus películas no siempre le llega de la manera más dulce. Para el director Luis Estrada el aplauso que reciben sus largometrajes aparece tras fuertes tormentas de polémica, censura y sátira en su más negra expresión.

Luis Estrada Rodríguez se ha ganado un prestigio a la buena y la mala. Sus películas prácticamente han creado un género y argumento recurrente en el cine nacional: una burla a la política mexicana y la corrupción que inunda a la burocracia de una democracia fallida o a punto de colapsar por completo.

Luis Estrada no sólo llamó la atención de la industria mexicana con “La ley de Herodes” en 1999, también hizo dudar a distribuidores y críticos de cine que ante la crudeza política despertaron a la censura, ocasionando la incertidumbre de un público que veía en pantalla una versión cómica y sarcástica de sus gobernantes, en especial, a las referencias lanzadas al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Desde que “La Ley de Herodes” presentó a Damián Alcázar bajo el papel de “Juan Vargas”, un pueblerino que improvisadamente queda a cargo de la localidad de San Pedro desatando su más bajos instintos de corrupción, Estrada determinó el camino que lo mantiene vigente en cartelera, con la primicia de ofrecer argumentos e historias que no distan mucho de la actualidad política mexicana.

La censura, parte del estilo


El director, nacido en Ciudad de México el 17 de enero de 1962, ha ventilado abiertamente los obstáculos y temores nacidos a raíz de sus películas, en específico cuando parodia a funcionarios públicos que en la vida real se han visto envueltos en escándalos de tráfico de influencias, corrupción, prostitución, homicidio, omisión y violación a la ley, los derechos humanos y procesos electorales.

En entrevista con la revista “Proceso” en octubre pasado, Luis Estrada recordó que el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), bajo la dirección de Eduardo Amerena, intentó bloquear la proyección de “La ley de Herodes”, augurando el camino que el cineasta enfrentaría con sus próximas propuestas.

“Nunca más volveré a ser el mismo después de haber vivido ese episodio, me sentí muy amenazado, perseguido (…) Esos sucesos con 'La Ley de Herodes' los califico como uno de los episodios más negros, oscuros y siniestros de la cultura del país, donde todo un sistema político, no sólo un partido o alguna persona en el gobierno, se sintió agraviado por la cinta. Tal vez soy pretencioso, pero creo que fue un parteaguas para la historia del cine mexicano. Eso me marcó personalmente, pero también marcó mi carrera de alguna manera.”

Posteriormente llegó “Un mundo maravilloso”, en 2006, con el que puso de manifiesto otras inquietudes y críticas en especial, a los medios informativos, y exponer cómo el Gobierno muestra una doble cara para tratar de solventar un conflicto y después atentar contra los reaccionarios que exigen la misma ayuda.

Cuatro años después, “El Infierno” haría que Luis Estrada recobrara esa esencia alarmista en la cinematografía mexicana, exponiendo otra severa crítica al sistema político.

Teniendo a Damián Alcázar otra vez como el protagonista Benjamín García “El Benny”, y a un reparto liderado por Joaquín Cosío y Ernesto Gómez Cruz, el cineasta calentó las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia al estrenar una historia que pone de manifiesto la relación entre el narcotráfico y su penetración a las esferas gobernantes.

En ese momento, Estrada buscó apoyo para iniciar “La dictadura perfecta”, pero la trama de “El Infierno” se destapó abiertamente como una crítica a la entonces administración del entonces presidente Felipe Calderón, por lo que nuevamente tuvo una negativa por parte de las instituciones cineastas del país.

El realizador recuerda que a pesar de la incertidumbre que causó su “Infierno”, la película logró atraer a millón 885 mil 964 espectadores en las salas después del estreno efectuado el 2 de octubre de 2010.

Sin ataduras

Poniendo punto final a la trilogía iniciada con “Un mundo maravilloso” y “El Infierno”, Luis Estrada entregó en el 2014 “La dictadura perfecta”, en la que hace referencia al gobierno actual. Cabe señalar que esta película fue la cinta mexicana más vista del año pasado.

Y, a pesar de lo claro del argumento y la mofa, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas la propuso como candidata a los premios Goya 2015; sin embargo, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España no la tomó en cuenta y jamás compitió en la terna a mejor película  Iberoamericana, reconocimiento que quedó en manos de la cinta argentina, “Relatos Salvajes”.

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Experiencia viva

Luis Estrada hoy inaugura las actividades de la sección Talents del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), en donde hará un recuento de sus polémicas películas y su labor como un director que se distingue por un espíritu contestatario. La cita: 10:00 horas / Expo Guadalajara.

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