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Lecciones de sabiduría roquera

Los músicos comparten sus triunfos y tropiezos con jóvenes estudiantes de la Universidad Libre de Música

GUADALAJARA, JALISCO (26/ABR/2013).- El mundo de la música está sembrado con preguntas y verdades a medias. Dicen que para triunfar hay que equivocarse muchas veces. Que para alcanzar un éxito hay que labrar un camino de errores. Que no hay talento que alcance cuando no se cuenta con las herramientas necesarias para sobresalir. Pero, ¿se puede vivir de la música en una época donde ya nadie quiere pagar por ella?, ¿existe alguna ventaja para los músicos que hoy se forman en un ambiente digital?

Todas esas dudas y reflexiones surgieron ayer por la mañana en el panel Modelo de negocios en la industria musical, en la Universidad Libre de Música (ULM). Y para responder a ellas se contó con una mesa compuesta por Joselo (de Café Tacvba), Carlos Avilés (Cuca), Sidharta y Abram López (Technicolor Fabrics).

El panel no sirvió únicamente para que los músicos sacaran a flote vivencias y le tiraran “netas” a los estudiantes de la ULM. También se abrieron a las preguntas, hubo espacio para el diálogo, la reflexión e incluso dejaron algunas interrogantes que deben ser resultas por aquellos que hoy se preparan en las aulas.

Pocos, pero buenos


En más de 20 años de vida, Cuca sólo ha dado al mundo cinco discos. Pocos, comparados con otras agrupaciones, pero justos cuando se trata de una de las escuadras más eclécticas existentes en el rock mexicano.

Carlos Avilés, bajista de Cuca, recuerda que la primer disquera que tuvo el grupo fue “Culebra, una subsidiaria de BMG, que aunque era independiente, tiene el presupuesto de una trasnacional. De allí pasamos a Universal”.

“A pesar de eso, sólo tenemos cinco discos de estudio, hemos tenido una relación difícil con las disqueras, conocemos los dos lados, lo bueno que te pueden dar, y lo malo”.

Avilés advirtió durante la charla con los jóvenes que sólo una actitud honesta es capaz de garantizar que un concepto musical sobreviva a los embates externos, e incluso internos. “La primera etapa de Cuca arrancó muy bien, pero cometimos muchos errores, interna y externamente. Hubo una época donde cambiamos cada año de mánager, y terminamos separándonos tras cuatro discos”. Luego de cinco años de silencio, recuerda Avilés, el grupo regresó “ya un poquito más maduritos”.

“Cuca es una banda underground, independiente desde siempre”, expone el músico, al hablar sobre la perdurabilidad del conjunto. “Siempre lo hemos sentido así, y creemos que eso es lo que le ha gustado al público. Ahora tocamos en mejores condiciones, mejor pagados que antes, más selectivo en cuanto a dónde vamos, y le tenemos un gran cariño a la Cuca”.

Saberla de todas todas


Como guitarrista de una de las bandas más destacadas del rock mexicano, a Joselo le ha tocado vivir los dos lados de la moneda. Desde la incomprensión que despertó el grupo en los primeros años, hasta el éxito apabullante y la internacionalización.

“Café Tacvba surgió en un momento en donde las disqueras estaban muy interesadas por firmar grupos, después del movimiento de Rock en tu idioma”, recuerda Rangel, quien agrega que en 1989, cuando nace la banda, “varias compañías, sobre todo BMG Ariola, empezaron a firmar a todos los grupos. Pero a nosotros no nos firmaron. Y en realidad en ese momento no nos interesaba tener una disquera, pensábamos que llegaría el momento, pero tampoco fue algo por lo que nos estuviéramos muriendo”, comparte.

Los Tacvbos no tuvieron disquera hasta 1992 y, cuando ocurrió, firmaron un contrato que ahora Joselo califica como “leonino”, aunque en su momento, nadie en el grupo se dio cuenta. “Nos dieron el contrato en Warner, no dijeron ‘llévenselo, lo checan con un abogado y lo traen’. Nosotros nomás lo vimos, lo paseamos (risas) una semana y ya, lo firmamos”.

Aunque el momento que vive Café Tacvba es casi “perfecto”, Joselo reconoce que tuvo que hacer sacrificios para llegar a este equilibrio. Uno de ellos, sus propios proyectos como solista. “Cuando ‘Cafeta’ cumplió 10 años, decidimos hacer un año sabático. Entonces lo que hice fue hacer un disco solista (Oso). Pero mucha gente no lo tomó en serio, otros se enojaron, porque les daba rabia que se hiciera un disco solista. Como resultado, no pude compartir las canciones en su momento como yo hubiera querido”.

La lección para Joselo es que “mucha gente me considera sólo músico de Café Tacvba. Y yo me siento orgulloso de la banda, muy contento en ella, pero creo que tengo otras facetas que mostrar”.

La visión independiente


Primero como miembro de varias bandas y luego caminando en solitario, Siddhartha pertenece a una generación de músicos que no ven a las disqueras como un “enorme ente” que controla todos los aspectos de su carrera. “De hecho, mi relación con el mundo discográfico ha sido de una manera independiente”, dijo el músico.

“Tengo dos discos, el primero lo distribuyó Universal, pero no fue como esos viejos acuerdos donde ellos hacían todo y yo me quedaba mirando. Yo hice el disco, maquilé las copias, llegué con todo hecho, y a ellos les interesó distribuirlo, y fue lo único que hicieron”.

Con la mentalidad de reinvertir cada peso que gana con la venta de sus placas, Siddhartha reconoce que un punto de quiebre en su carrera vino en el momento en que decidió lanzarse como solista. “Previo a desarrollar mi proyecto, participé en otras bandas (entre ellas Zoé). Pero entonces decidí tomar las riendas de mi música, un camino donde yo iba a decidir para bien y para mal todo lo que sucediera”.

El cantautor explica que “una de las razones de salirme de cualquier banda, fue la libertad de equivocarme, hacer mis canciones, decidir con quién compartir el escenario y hacia dónde quería llevar mi carrera”. El camino, explica, ha estado lleno de momentos dulces y tragos amargos, siendo éstos últimos “los que te hacen más fuerte y resistente a los golpes que te da la vida”.

FRASE

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Más allá de la disquera, del apoyo, de que inviertan dinero en ti, el grupo tiene que seguir trabajando "

Joselo Rangel,
guitarrista de Café Tacvba.

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