Entretenimiento
Geraldine Chaplin reconoce el cine latino
El Festival de Lima, que organiza la Pontificia Universidad Católica del Perú, rendirá homenaje al actor mexicano Damián Alcázar, protagonista de cintas como ''La ley de Herodes'', ''El infierno'' y ''Chicogrande''
LIMA, PERÚ (06/AGO/2011).- La actriz estadounidense Geraldine Chaplin afirmó que en el cine latinoamericano existe un “enorme talento”, pero lamentó que aún tenga grandes problemas de distribución.
Durante una rueda de prensa en la capital peruana, a donde llegó para presidir el jurado del Festival de Cine de Lima, Chaplin habló de la salud del actual cine latinoamericano y mundial, de su padre, el ineludible Charles Chaplin, y de su larga trayectoria frente a las cámaras. “Tengo enormes expectativas frente al Festival (de Lima), son 18 películas latinoamericanas en competencia, hay un enorme talento en el cine latinoamericano y tengo ganas de verlas”.
Chaplin lamentó que en Europa se distribuya poco cine latinoamericano, lo que le impide conocer más películas que se crean en la región, entre cuyos directores históricos destacó al boliviano Jorge Sanginés y al brasileño Glauber Rocha. “En Latinoamérica siempre hubo un cine que se exportaba, con un lenguaje y mundos distintos, fascinantes y misteriosos”.
Al comparar el cine latinoamericano con el que se realiza en Estados Unidos, Chaplin dijo que el dinero y los medios técnicos son la principal diferencia, así como las aspiraciones de uno y otro. “La industria americana en estos momentos hace la mayor parte de películas para ver cuántos traseros ponen en asientos en un fin de semana. Y esto está bien, pero no es el cine que me interesa ver”.
El capricho de su vida
Chaplin también recordó algunos momentos de su carrera, la misma que, según dijo, comenzó “por capricho” para luego enamorarse de ella, y recordó su trabajo con David Lean y Robert Altman, “los dos directores más distintos que podría haber”.
Mientras el británico Lean, realizador de Doctor Zhivago, se negaba a estar con sus actores fuera del set, Altman, director de Short cuts, vivía rodeado de ellos e incluso los obligaba a participar en la revisión de las tomas diarias, algo que para Chaplin se volvía una fiesta.
Sobre su padre, Geraldine aseguró que de él aprendió a ser disciplinada y a mantener sus ideales a pesar de todo. “Charles Chaplin era mi padre, Charlot mi héroe”.
Durante una rueda de prensa en la capital peruana, a donde llegó para presidir el jurado del Festival de Cine de Lima, Chaplin habló de la salud del actual cine latinoamericano y mundial, de su padre, el ineludible Charles Chaplin, y de su larga trayectoria frente a las cámaras. “Tengo enormes expectativas frente al Festival (de Lima), son 18 películas latinoamericanas en competencia, hay un enorme talento en el cine latinoamericano y tengo ganas de verlas”.
Chaplin lamentó que en Europa se distribuya poco cine latinoamericano, lo que le impide conocer más películas que se crean en la región, entre cuyos directores históricos destacó al boliviano Jorge Sanginés y al brasileño Glauber Rocha. “En Latinoamérica siempre hubo un cine que se exportaba, con un lenguaje y mundos distintos, fascinantes y misteriosos”.
Al comparar el cine latinoamericano con el que se realiza en Estados Unidos, Chaplin dijo que el dinero y los medios técnicos son la principal diferencia, así como las aspiraciones de uno y otro. “La industria americana en estos momentos hace la mayor parte de películas para ver cuántos traseros ponen en asientos en un fin de semana. Y esto está bien, pero no es el cine que me interesa ver”.
El capricho de su vida
Chaplin también recordó algunos momentos de su carrera, la misma que, según dijo, comenzó “por capricho” para luego enamorarse de ella, y recordó su trabajo con David Lean y Robert Altman, “los dos directores más distintos que podría haber”.
Mientras el británico Lean, realizador de Doctor Zhivago, se negaba a estar con sus actores fuera del set, Altman, director de Short cuts, vivía rodeado de ellos e incluso los obligaba a participar en la revisión de las tomas diarias, algo que para Chaplin se volvía una fiesta.
Sobre su padre, Geraldine aseguró que de él aprendió a ser disciplinada y a mantener sus ideales a pesar de todo. “Charles Chaplin era mi padre, Charlot mi héroe”.